Hace un par de meses me llamó el gerente general de una empresa para pedirnos ayuda respecto del proceso de innovación de su compañía.
Nos reunimos y su pedido fue claro: “Me gustaría que hicieran unas charlas de innovación, quiero que mis trabajadores vean la importancia de este ’tema’. Quiero que se les prenda laampolleta”. Luego remató diciendo que quería ver si sus trabajadores “prendían” con el concepto y si era así, poder pensar en hacer algo más grande.
La reunión me hizo recordar la diferencia entre la “amiga con ventaja” y “pareja oficial”, es decir: la diferencia entre el sexo esporádico y el amor comprometido.
La innovación en suaves cuotas, en sesiones ocasionales, en minutos despampanantes de alguna lumbrera, no sirve para nada.
La innovación requiere compromiso, tiempo, entrega, perseverancia, hábitos y sí… a veces una buena idea, sólo a veces.
La Innovación requiere amor.
La innovación no tiene que ver con una instrucción jerárquica, sino con seducción. Y después de la seducción, con compromiso. Igual que el amor.
La innovación requiere una inversión de años. Igual que el amor.
La innovación requiere de relaciones, de experiencias, requiere de un apego profundo. De nuevo: igual que el amor.
Muchos gurús hablan de innovar para ganarse la confianza de sus consumidores. A mi juicio, la confianza, es el “desde”. Hoy en día necesitamos una relación de amor duradero y es por ello que REQUERIMOS innovar.
Puede que racionalmente no estés de acuerdo en lo que aquí planteo. Sin embargo, piensa por 10 segundos en tus 3 productos/servicios favoritos y piensa en tu relación con esa marca, estoy seguro que es mucho más que confianza y muchísimo más que “calidad”.
La innovación requiere amor. La innovación se parece al amor. O más bien, es lo que hacen las empresas cuando imitan lo más genuino del amor entre las personas.
Déjenme explicarme: cuando yo amo a una persona, pongo atención a sus preocupaciones, a sus dolores, a sus intereses. Y en función de eso, me adapto y “diseño” formas de cuidarla. Podríamos decir: innovo.
Las empresas innovadoras, son por lo mismo, las que aman a sus clientes. Le prestan atención a sus preocupaciones, sus dolores y sus intereses. Y desde allí diseñan sus nuevas ofertas. Para cuidarlos.
Si sólo somos capaces de mirar la innovación como instantes placenteros en dosis ocasionales, como un acto que a veces ocurre y que depende de la casualidad o del impulso de un momento,terminaremos como terminan los que confunden el amor con el sexo, creyendo que su amiga con ventaja es el amor de su vida; y posponiendo el amor genuino para después, o para nunca.
Como decía el crítico de arte y sociólogo John Ruskin: “Cuando el amor y el talento van unidos da por seguro que tendrás una obra de arte”
