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Sin City 2 : Una Dama Fatal

Sin City 2 : Una Dama Fatal Sin City 2 : Una Dama Fatal

Desde el principio, el espectador entra en la magia de este cine que parece filmado en dos dimensiones, con un fuerte contraste de blanco y negro, acompañado de algunos muy bien logrados puntos de color.

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Profesor de Estado (Universidad de Chile), Doctor en Filosofía y Doctor en Materias Literarias (Universidad de Florencia, Italia). Se ha dedicado a la filología medioeval y humanista, dando especial importancia a Dante, Petrarca y Boccaccio sobre los que ha escrito numerosos libros y ensayos. Ha traducido al castellano textos de cronistas florentinos que vivieron en América en los siglos XVI y XVII. También ha publicado libros de historietas de dibujantes chilenos.

Esta segunda parte tiene como hilo conductor el segundo volumen de la serie creada por Frank Miller y que se intitula precisamente Una dama fatal (o, para ser más exactos, Una mujer por la cual matar). Se puede desde ya anunciar que es el prequel de La gran masacre y Ese bastardo amarillo, que son los volúmenes tercero y cuarto.

Reaparecen rostros conocidos: Marv (el gigantón interpretado por Mickey Rourke), Dwight McCarthy (que ahora, con nuevo rostro, es Josh Brolin), Nancy (la bailarina, Jessica Alba), que quiere vengar la muerte de Hartigan (Bruce Willis).

A ellos se agrega Ava (Eva Green, descubierta por Bernardo Bertolucci para The Dreamers y chica Bond en Casino Royale), como una tenebrosa “dark lady”. En realidad, para este personaje (que mueve toda la acción) se había pensado en Angelina Jolie y en Rachel Weisz. La protege un gigantón de raza negra: Manute (Dennis Haysbert, de 1.94 m).

También, en La larga mala noche, está Johnny (Joseph Gordon-Levitt), un jugador que gana siempre, pero que se opone al más peligroso de los delincuentes: el senador Noah Roark (Powers Boothe). Lo acompaña una stripper Marcy (Julia Garner); a Dwight lo ayudarán dos bellas y peligrosas mujeres: Gail (Rosario Dawson) y Miho (Jamie Chung).

Hay también gustosos cameos, cuyo descubrimiento sirve de entretención para el cinéfilo: Ray Liotta (Joey), Christopher Lloyd (el Dr. Kroenig), Stacy Keach (Wallenquist, reconocible por el labio leporino) y la mismísima Lady Gaga (Bertha).

Todo empieza con Sólo otra noche de sábado, cuando Marv se encuentra tendido en una carretera rodeado de jóvenes muertos y no recuerda nada de lo que sucedió. A partir de ese momento, el espectador entra en la magia de este cine que parece filmado en dos dimensiones con un fuerte contraste de blanco y negro, acompañado de algunos muy bien logrados puntos de color. Un experimento absolutamente exitoso, que Miller trató de copiar con escasos resultados en The Spirit y que estuvo muy por debajo de las expectativas.

Definitivamente, no es lo mismo trabajar con episodios que se insertan uno dentro de otro sin que decaiga nunca el suspenso. En ese sentido, la lección de Quentin Tarantino en Tiempos violentos (Pulp Fiction, 1994) fue, sin duda, útil. No basta la violencia por la violencia: hay que crear una atmósfera caliginosa, donde la luz del sol no aparece nunca y donde los héroes se ganan el derecho de tales por estar contrapuestos a personajes más peligrosos que ellos.

La dirección está a cargo del mismo Miller y de Robert Rodríguez (La balada del pistolero, Del crepúsculo al amanecer, Planet Terror). El estilo se nota por el uso de la gráfica del cómic y por el ritmo del relato, que no decae en momento alguno.

(Sin City: A Dame To Die For. USA, 2014)

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