Domingo, 20 de abril de 2014

Sobre la inversión en investigación y otras hierbas en la nueva Encuesta Nacional de I+D

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Necesitamos más transparencia con las cifras, y avanzar hacia una “real” inversión en I+D que alcance estándares que otorguen competitividad y oportunidades de desarrollo integral a Chile.

Hace unos días, el Gobierno publicó la Segunda Encuesta Nacional de I+D 2009-2010. Ya había adelantado, hace varias semanas, que la inversión en I+D alcanzaba al 0,5% del PIB al año 2010. Todo un logro, aunque siempre con el tono “conciliador” de reconocer que esta inversión es bajísima para cualquier estándar de comparación con países desarrollados.

Si bien es indudable que en las ultimas décadas la inversión e I+D ha ido en un lento aumento en el país, el análisis crítico de la encuesta no puede ser más desalentador. El informe de la encuesta anunció que el valor de inversión en I+D está calculado sobre el valor del PIB nacional del año 2003, lo que significa que la cifra del 0,5% del PIB está, en buen chileno, “inflada“.

El cálculo usando el valor del PIB del Banco Mundial (a dólares constantes al año 2005, corregidos por paridad de poder de compra) muestra que, si se calcula usando el PIB del año 2003, efectivamente se obtiene un valor de 0,49% (que seguramente el Gobierno aproximó a 0,5%), mientras que usando el PIB del año 2010 (lo que hubiese sido lógico, por tratarse de la  inversión del año 2010), se obtiene que la inversión real de Chile en I+D del año 2010 equivale al 0,36% del PIB.

Existen otros datos de interés para la comunidad científica que aborda esta encuesta. Uno de ellos es el de la “reinserción laboral” de los investigadores, tema que hace unos días volvió a ser el centro de atención en un reportaje de un importante medio nacional. El Gobierno ha desplegado un inexplicable optimismo ante su discurso oficial de que Chile incorporará “800 doctores al año”, sin decirnos cómo, ni dónde, ni con qué calidad laboral.

Según la encuesta nacional, entre los años 2009 y 2010, se incorporaron sólo 265 nuevos Doctores al “mundo laboral científico“, apenas 166 de ellos en Universidades, de acuerdo a los datos presentados.

Considerando que la cifra de 800 doctores al año es extremadamente conservadora (el propio Director Ejecutivo de Conicyt entregó cifras mayores en la Jornada Temática que realizamos en el Congreso Nacional junto a la Comisión de Ciencia y Tecnología), esto significa que Chile debiera cuadruplicar su capacidad de inserción de Doctores ahora ya.

Resta por saber no sólo como se generarán estos espacios sino también la calidad de los mismos, puesto que la cifra de Doctores incorporados a las Universidades se correlaciona con la de concursos de “Postdoctorado” y de “Inicio”, que solo pueden ser adjudicados una vez y muchas veces no permiten a un joven Doctor desarrollar investigación independiente, manteniéndolo “atado” a un investigador “senior”, y en gran medida estos investigadores van ocupando espacios que no vuelven a generarse.

Otra de las cosas que resaltan de la nueva encuesta es el marcado carácter centralista de la actividad científica nacional, tanto a nivel de gasto en I+D (sobre el 50% del total) como de personal. Estos datos reflejan la dura realidad y falta de oportunidades para quienes desean desempeñarse como científicos en regiones. Necesitamos avanzar en políticas públicas en ciencia que faciliten la movilidad laboral hacia regiones, y es un tema que escasamente preocupa a las autoridades, pero de gran relevancia para el desarrollo del país.

Y, sin dudas, necesitamos más transparencia con las cifras, y avanzar hacia una “real” inversión en I+D que alcance estándares que otorguen competitividad y oportunidades de desarrollo integral a Chile.

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