Martes, 21 de mayo de 2013

Somos más vivos que no sé qué

malvinas 2

(Los argentinos) somos un pueblo extraño. Tenemos la rara habilidad de contar con los mejores recursos humanos y materiales y convertirlos en nuestras propias espadas de Damocles.

Somos tan lindos y tan importantes
y tan fascinante es nuestra sobriedad
que en ningún sitio pueden olvidarse de nuestra humildad.
Los europeos buenos consejeros
Siempre buenas ondas nos quieren tirar
Rusos y yankis que nos quieren tanto
Siempre se pelean por nuestra amistad
En cambio los latinoamericanos
Subdesarrollados no podrán jamás
Ser tan hermosos como nuestra pura estirpe nacional
Por eso a los argentinos
Nos quieren en todas partes
Porque somos el baluarte
De toda la humanidad
Por eso es que en la Argentina
Invierten de todas partes
Porque imperialismo aparte
Nos quieren homenajear

Cuando escuché por primera vez esta canción, que canta Horacio Fontova, me sentí mal. Fue como mirarme al espejo y de pronto notar mis arrugas, ver que no era tan rubio como pensaba; en fin, que ni mi historia ni mi presente eran exactamente como me habían contado que serían.

El spot de Young & Rubicam Argentina  en el que se declama un patriotismo cínico y populista es una muestra de eso que sentí en aquel momento con la canción del Negro Fontova.

La historia es sencilla. Una maratón promocionada como la más austral del mundo, en que participaron 66 maratonistas, entre ellos, 11 argentinos. Uno de esos argentinos era Martín Zylberberg, hoy capitán del equipo de hockey sobre césped que competirá en los Juegos de Londres 2012. Un equipo de Y&R Argentina filmó distintas escenas, aparentemente arguyendo que se trataba de retratar el evento. Fue más o menos así. Menos, en realidad.

La realidad no tuvo mucho que ver con la historia. Lo que hizo Y&R fue producir un spot con fines publicitarios a escondidas, como si fuera una travesura inocente, cuya leyenda de cierre fue “Para competir en Londres entrenamos en suelo argentino”. Le seguía la firma “Presidencia de la Nación Argentina”. El revuelo era previsible y, probablemente, lo que efectiva y efectistamente se buscaba.

Hoy la agencia, desde Londres puesto que su principal accionista es WPP – inglesa -, le está solicitando al gobierno argentino que deje de emitir el spot puesto que no se ajusta a sus valores. El propio atleta protagonista del spot se defiende aduciendo ignorancia acerca del objetivo de la filmación.

Entre el ingenio y la viveza criolla hay por lo menos dos diferencias: la intención y el modo. La intención, cuando aplicamos viveza criolla, es el engaño disfrazado de picardía. El modo, por tanto, implica una forma engañosa de hacer. Intención y modo están en consonancia.

Como somos adoradores de nuestro ombligo, no alcanzamos a ver que  gran parte del mundo valora nuestro ingenio pero rechaza profundamente nuestra viveza criolla. Muchos ejemplos abonan esta idea. Miremos a nuestros futbolistas, tan grandiosos como hipócritas. ¿Para qué necesitaba Maradona del famoso con la mano?

Somos un pueblo extraño. Tenemos la rara habilidad de contar con los mejores recursos humanos y materiales y convertirlos en nuestras propias espadas de Damocles.

No le creo a nadie. Fontova terminaba su canción con más ironía:

Por eso los argentinos 
Siempre fuimos tan unidos 
Porque somos los más vivos 
Más vivos que no sé qué.

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