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El Dínamo

La orientación sexual no se cambia: el caso de Arenito

Si tu eres homosexual, por favor, no te dejes engañar. La orientación sexual no se puede cambiar y sólo conseguirás frustrarte, odiarte más y vivir negando quien eres por el resto de tu vida.


Opinión

14 de febrero, 2017

Arenito

Soy Psicóloga especialista en diversidades sexuales y no puedo callar lo que ocurrió con el caso de Arenito, quien desde que se hizo evangélico, se convirtió mágicamente a ser heterosexual. Está estudiada la relación entre las iglesias y la criminalización de la homosexualidad y cómo se esmeran en hacer que homosexuales “no pequen más”. “Los aceptamos pero que no pequen”. Esto significa no tener pareja ni relaciones sexuales. ¿Se imagina le dijeran eso? Honestamente me da tristeza y creo que debemos analizar el daño que hacen las iglesias en la sociedad. Ante esto, yo me pregunto, ¿el mandamiento no era amar?, ¿por qué esta obsesión con los homosexuales?, ¿si eres gay, no te aceptan como evangélico?

Tengo doce años de experiencia de trabajo con pacientes de la diversidad sexual, soy académica e investigadora y la orientación sexual no se cambia, ya que es parte de la estructura de personalidad. Por lo tanto, aquí no estamos ante una conversión milagrosa a la heterosexualidad. Estamos frente a un chico que queriendo ser aceptado, negó de quien era e internalizó ideas homofóbicas, alegando que dos hombres no se pueden casar y que no es natural, siendo que en la especie humana se dan tres orientaciones sexuales: heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad y todas son normales. Todas se dan en nuestra especie y no, no se pueden cambiar. Lo que se ha visto en terapias reparativas de la homosexualidad (donde su base son las creencias católicas) es su directa relación con suicidio, disfunciones sexuales y abuso de sustancias. Por ello el tema de Arenito no es trivial, es de suma importancia, ya que algunos adolescentes LGBTI que pueden estar con miedo a salir del closet, con vergüenza, con culpa, pueden creer que se pueden convertir en heterosexuales, con toda la frustración que ello conlleva después y el sufrimiento de negar quien eres.

No entiendo la obsesión de la iglesia con la homosexualidad. Estamos hablando de un libro que avala la esclavitud, que anima a apiedrar mujeres, que señala que si tu esposo muere te tienes que casar con su hermano, avala la poligamia y niega de la carne, como si pudiésemos dividirnos y no tener conciencia del propio cuerpo. ¿Qué tipo de amor es ese?, ¿por qué mejor no se dedican a seguir las enseñanzas de Jesús y aman al prójimo, sin lanzar la primera piedra?, ¿por qué en vez de andar convirtiendo homosexuales se dedican a verse la paja en sus propios ojos?

Si tu eres homosexual, por favor, no te dejes engañar. La orientación sexual no se puede cambiar y sólo conseguirás frustrarte, odiarte más y vivir negando quien eres por el resto de tu vida. Es mejor aceptarte tal cual eres porque si existe dios, ese dios te creó así como eres y, ¿qué tipo de dios te juzgaría después y obligaría a renegar de ti mismo?

Sabemos en Psicología que gracias a la influencia de la iglesia, las personas homosexuales son rechazadas, marginadas e incluso asesinadas por gente que cree a ojos cerrados de que son una abominación. De hecho, las personas homosexuales presentan rezagos en los hitos del desarrollo, tales como contar el primer amor, que ocurre alrededor de los diez años, cuando salen de la escuela. Es decir, se retrasa ese hito en diez años. Recuerdo un paciente evangéilco, hijo de pastores que en una sesión me dijo rojo de ira, “¡yo me odio!, ¡odio ser tan afeminado!, ¡me odio”. Yo me quedé pasmada. En mis doce años de trabajo como Psicóloga nunca había visto a alguien con tan baja autoestima y contradicción con quien se era.

Creo que lo que pasó no nos debe llamar a atacar a Arenito. Todo lo contrario. Él es una víctima más de la iglesia y espero no sea blanco de burlas ni ataques. Por favor, hagamos lo contrario a lo que hace la iglesia. Tengamos respeto y compasión y tratemos de evaluar esta sociedad católica, con cada vez más evangélicos y el daño que están causando a las personas homosexuales. Todos merecen ser felices. Todos deben se tratados con respeto e igualdad ante la ley. Este debe ser el foco de la discusión.

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