Viernes, 18 de abril de 2014

Tasa de instancia del Banco Central

/ Agencia Uno/ Agencia Uno

Los riesgos globales están presentes, y aún el desequilibrio global es extremadamente preocupante para que el BC comience un proceso sostenido de alzas de tasas de interés que perjudique a la economía

Se está generando una creciente presión para que el Banco Central (BC) suba la tasa de instancia de política monetaria, desde su actual nivel. De hecho los más críticos señalan que fue un error la decisión del BC de haber bajado la tasa de instancia en enero 2012.

Con la información existente a enero, no se sabía exactamente la magnitud del desplome europeo, y cómo esto iba a afectar la economía mundial. También a esa fecha muchos indicadores sectoriales exhibían rangos positivos pero decrecientes. Una desaceleración natural de la demanda era previsible y esperable, con lo cual se atenuaría cualquier impacto inflacionario. La rebaja en la tasa de instancia tenía por objetivo apalancar la economía en un momento de gran incertidumbre global.

Pero la economía, ciencia social, donde las interrelaciones humanas y de expectativas cambian vertiginosamente su rumbo, no dejan espacio a proyecciones “seudo-científicas”. Simplemente dada la información existente, se preveen escenarios centrales, con una densidad de probabilidad de desviaciones de este escenario base. El set de información relevante para la toma de decisiones cambia constantemente.

Ciertamente los niveles de inflación tanto total como subyacente (dada por la demanda doméstica “limpia” de perecibles y precios regulados) al mes de marzo, reflejan que ese peor escenario de enero 2012 no se ha consolidado en términos de menor crecimiento; incluso hay corrección al alza en la estimación de crecimiento del PIB (más cercano al 4,5% para el 2012). Pero si existe riesgo en términos de una aún “difusa relativa alta de inflación”.

El último dato de marzo, sin embargo, muestra una moderación en el alza de los precios debido a que el ítem alimentos fue compensado por caídas en los ítems electricidad y transporte, convergiendo por tanto bajo el 4% en 12 meses, desacelerándose incluso la inflación subyacente.

El dato de este supuesto exceso de gasto doméstico se manifiesta en un alza de la demanda interna donde consumo e inversión tienen un comportamiento dinámico, aunque con un crecimiento ya bajo el 5% en 12 meses, y en un alto déficit en cuenta corriente (3,3% del PIB).

De moderarse los términos de intercambio para la economía chilena (incluida una corrección más brusca del crecimiento chino), el nivel de déficit en cuenta corriente se empinaría sobre el 4%, 4,5% produciendo una drenación en las abultadas reservas internacionales (las que alcanzan al 18% del PIB) y generando en el margen más inflación a través de la devaluación del peso.

Pero ciertamente la preocupación central actual es que la inflación, de mantenerse el ritmo actual gasto, podría generar una sobrerreacción de la autoridad monetaria, con la consiguiente alza de la tasa de instancia del BC y su efectos negativos en PYMEs y personas a través de su propagación por el canal crediticio.

Los riesgos globales están presentes, y aún el desequilibrio global es extremadamente preocupante para que el BC comience un proceso sostenido de alzas de tasas de interés que perjudique a la economía. Habría que esperar a tener más evidencia para una decisión de ese tipo, especialmente cuando la volatilidad distorsiona severamente las proyecciones.

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