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Opinión

The Martian: el regreso de Ridley Scott al espacio

The Martian: el regreso de Ridley Scott al espacio The Martian: el regreso de Ridley Scott al espacio

La odisea marciana no solo pone de nuevo en el mapa al célebre director de Alien o Gladiador, también revalida sus credenciales para hablar con autoridad sobre su querido espacio exterior. The Martian es una fábula sobre la soledad y la belleza pensada con inteligencia. Dan ganas de volver a verla.

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Periodista, cinéfilo y DT de fútbol amateur

La Trama: El astronauta Mark Watney debe sobrevivir en el planeta rojo tras ser abandonado por sus compañeros de tripulación, que lo dieron por muerto en medio de una emergencia por una tormenta.

Su desafío por racionar la comida, no volverse loco, intentar sembrar alimentos y la carrera de la NASA para manejar comunicacionalmente primero su “muerte” y posterior “resurrección”, es relatada de planeta a planeta por Scott, que de pasada nos muestra la mente del personaje de Matt Damon, odiable al comienzo, estereotipo de héroe estadounidense que se va transformando en un adorable ser humano a medida que supera las pruebas que los días solares se van descontando de su vida.

Rescatarlo o no, enviarle provisiones o buscar la ayuda de los potenciales enemigos políticos en la carrera espacial, además de un bastante poco complejo sistema de organización en la agencia espacial de Estados Unidos, ocupan también el lente de Scott para graficarse como buenos logros de la narración.

Los personajes: Watney cuenta con amigos como Martínez (como pocas veces un muy sólido Michael Peña) o Lewis (Jessica Chastain), su superiora, quien tiene una de las encrucijadas importantes de la película.

Venkat Kapoor (Chiwetel Ejiofor) y Mitch Henderson (Sean Bean) se encargan de crear la tensión necesaria junto a Teddy Sanders (Jeff Daniels) para que nos resulte interesante el rescate y todas sus variables, a ratos impracticables.

Scott maneja los conflictos entre personajes de la tierra y Marte con sutileza y humor, tono característico en la película hasta el último segundo, bastante bien apoyado por el rol de la banda sonora, clave para comprender uno de los mensajes centrales: ser terrícola no es equivalente a ser humano.

Los detalles

La ciencia, tema recurrente en foros y entre los quisquillosos del cine, está bien ocupada (siempre en la medida de lo posible), pensando en que el principal soporte de la cinta es la novela de Andy Weir con la que comparte nombre, que por lo demás fue bastante bien recibida entre la comunidad científica y los responsables de la NASA.

Los paisajes de Marte contrapuestos con la soledad de un Damon que comienza tibio, pero termina por convencer bastante, hacen de soporte audiovisual perfecto, para una obra con la que Scott vuelve a reclamar su lugar entre tanta odisea de moda en el último tiempo.

Caminatas espaciales, naves ensamblándose en medio de silencios, además de mucha angustia y llamados a la empatía acompañados de buenas interpretaciones, completan un cuadro que con la dosis de humor necesaria, ponen al connotado director mano a mano con las laureadas Interstellar o Gravity. Incluso con un poco de ventaja. The Martian es una fábula sobre la soledad y la belleza pensada con inteligencia. Dan ganas de volver a verla.

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