Haciendo caso omiso de lo que dictan las sagradas escrituras de la moda, respecto a lo que es, en el estricto sentido de la palabra, “vintage”, me declaro a favor de la posición liberal de considerar como tal, todas aquellas prendas del pasado, que estén en condiciones de seguir siendo usadas; sean éstas o no de anteriores décadas a la del sesenta –el período “vintage” reglamentario es entre los años 20 y 60, todo lo anterior es llamado “antique”, todo lo posterior es llamado contemporáneo- sean éstas usadas o no, y sea ésta ropa vieja con etiqueta nueva, o nueva ropa vieja, o, lo que es lo mismo, ropa nueva “estilo retro”.
Los que me conocen bien saben que soy una defensora de todas las libertades, entre ellas la de usar, por lo que si te apetece resucitar una cartera de charol tipo neceser de tu abuela, comprar un vestido de encaje blanco “like a virgin” en una feria de ropa usada, u ordenar online las clásicas zapatillas retro de Onitsuka Tiger, go ahead! que para efectos prácticos, no importa dónde estuvieron estas prendas antes, ni por cuánto tiempo, importa que te queden bien, importa lo que ahorraste al comprarlas, y los futuros gratos momentos que tu nueva ropa vieja será capaz de darte.
La corriente “vintage” inició a mediados de los noventa, promovida por grandes personalidades del cine y la televisión de la década, no sólo con el propósito de lucir los modelos antiguos de los diseñadores importantes, sino de fomentar la cultura de la sostenibilidad, la de re-utilizar y no desechar.
Hoy quiero mostrarles algunos lugares de venta de artículos vintage que he podido visitar en los últimos meses. Inglaterra tiene muy bien identificado este mercado, no sólo para los compradores de prendas de vestir, sino también para los de libros y discos, es sencillamente genial, y uno puede perder fácilmente la noción del tiempo leyendo, oliendo, tocando y probando cosas en este tipo de tiendas.
La Clerkenwell Vintage Fashion Fair es una de las más sonadas ferias vintage de Londres, que según Vogue es “La feria más exquisita de moda vintage” y tiene lugar seis veces al año, en las instalaciones de la antigua Municipalidad de Finsbury, considerada parte del patrimonio histórico inglés. En sus más de 50 stands de ropa y accesorios, incluso hasta del siglo XIX, se pueden encontrar diseños de Valentino, Viviene Westwood, Hermes, Úngaro, YSL, Saville Row, Liberty, entre otros, a precios ni remotamente cercanos a los precios originales. La regla es no tomar fotos, pero algunos de los vendedores te permiten hacerlo si eres discreta. Un paseo por esta feria, es tan entretenido como ir a un parque de diversiones, puedes encontrarte con personajes totalmente caracterizados, e incluso obtener tu propio look pin-up con una estilista vintage.



Camden Town, es el distrito bohemio-alternativo por excelencia de Londres y está repleto de shopping vintage. Uno de ellos es “The Stables Market”, una antigua caballeriza que alberga más de 700 stands de artículos artesanales y prendas vintage. Puedes perfectamente pasarte el día en estos amplios establos, perdida entre el resto de los turistas, cámara en mano, fascinada con el ornamento y con la oferta gastronómica del lugar.


Otras ciudades inglesas donde la cultura vintage está bien instalada son: Liverpool, y Brighton. Ésta última, cuenta además con una feria de relevancia nacional: Frock Me!, que merece una nota exclusiva, por lo que prometo más fotos en septiembre. Por ahora, contarles que esta tienda en Liverpool, con sus vestidos rockabilly, faldas poodle, corsets góticos, y clásicas Dr. Martens, me mostró además que lo vintage, no sólo rescata las prendas del pasado –nuevas, usadas o hechas en serie-, rescata también los sentimientos, vivencias y la identidad de aquellas figuras, de la realidad o la ficción, a quienes deseamos rendir un homenaje.



