Sábado, 25 de mayo de 2013

Tolerancia for Dummies

tolerancia

Al igual que con la ley de Tolerancia Cero de alcoholes, quizás lo que hace falta es pasarnos para la punta para poder recular y equilibrar al centro, tirar el promedio a la otra punta. Es por eso que necesitamos con urgencia la aprobación de la Ley Antidiscriminación (LAD). Legislar no cumple el único propósito de coaccionar , sino -más importante aun- el de ser un manifiesto social acerca de lo que nosotros como país queremos reflejar, con lo que estamos de acuerdo y con lo que no estamos dispuestos a tranzar.

Nos creemos la raja. Que tenemos la bandera más linda, el mejor himno nacional; que fue uno de nosotros el que patentó la luna. Que somos una sociedad moderna y civilizada. Nos creemos tanto mejor que nuestros vecinos. Pero en el índice donde mejor se refleja la madurez social estamos al debe. Somos intolerantes. Odiamos la diversidad. No nos gustan las nanas, los homosexuales, los peruanos, los judíos, los flaites, los gordos.

Incluso quienes defienden la tolerancia lo hacen desde la discriminación. No es raro toparse con comentarios de “neonazis pelopincho” o “morenazis” o más aun con personas que buscan condenas ejemplificadoras escalando la violencia con más violencia, sin darse cuenta que el problema viene de la casa, del colegio, de la cultura popular. Debemos formar valores preventivos, no represivos.

Ciertamente hay algo incongruente con eso de ser nazi chileno, principalmente porque la ideología del nacionalsocialismo promueve la eugenesia (limpieza racial) y la búsqueda del lebensraum (espacio vital), que en ningún caso aplican a Chile ni a cualquier otra población no aria. El nazismo esta constituido sobre el racismo, asi que cualquier afirmación relativa a “no todos los neonazis son antisemitas” es una falacia. Si un nazi no es antisemita, no es nazi.

Pero para referirnos a la intolerancia nacional no es necesario llegar hasta el extremo de estos movimientos radicales. Los ejemplos están en todas las casas. Probablemente me tildarán de denso o grave, pero los chistes de “maricones” en lo que probablemente más de alguna vez yo también he caído, aparte de una risa fácil, germinan el odio a la diversidad en el inconsciente colectivo de la manera más inocente y que se traspasa de generación en generación por un tubo.

Si hasta hablar de tolerancia me parece intolerante.  Decir: “te tolero” suena de un egocentrismo absoluto. Quien soy yo para “tolerar”. Es casi como afirmar que a pesar de tu diversidad te permito vivir en mi país. WTF.

Al igual que con la ley de Tolerancia Cero de alcoholes, quizás lo que hace falta es pasarnos para la punta para poder recular y equilibrar al centro, tirar el promedio a la otra punta. Es por eso que necesitamos con urgencia la aprobación de la Ley Antidiscriminación (LAD). Legislar no cumple el único propósito de coaccionar , sino -más importante aun- el de ser un manifiesto social acerca de lo que nosotros como país queremos reflejar, con lo que estamos de acuerdo y con lo que no estamos dispuestos a tranzar.

Por lo anterior es INACEPTABLE la opción de algunos senadores de aprobarla con ciertos reparos, como dejar fuera la identidad sexual. O todo, o nada, tal como lo exige el movimiento IGUALES en sus 5 observaciones a la LAD. Una Ley Antidiscriminación a medias es una ley discriminatoria en sí misma. De lo contario legitimamos la frase orwelliana “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”.

(aquí esta la lista con la votación del senado respecto a la Ley Antidiscriminación con todos aquellos que se opusieron a su aprobación para que cuando a ti te toque votar el 2013 sepas quienes son)

Es una lastima que siempre sean los afectados y las victimas quienes deban buscar el amparo legal y no la sociedad en pleno. De chico mis profesores me leyeron un poema del pastor luterano alemán Martin Niemöller que siempre me ha ayudado a tomar una posición más activa contra la discriminación:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.”

Es ahí, en la cuna, en la casa, en el colegio donde debemos intervenir, enseñar, explicar y crear conciencia para que el futuro no necesitemos una ley que nos prohíba discriminar y esa bandera que se precia de ser la más bella nos represente a todos por igual.

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