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Opinión

Un blando país de… ¿aguas?

Un blando país de… ¿aguas? Un blando país de… ¿aguas?

"No hace falta hacer mucha memoria para recordar que tuvimos cortes de una magnitud similar en abril y agosto pasado, más una serie de otros cortes de menor grado. Entonces, ¿qué es lo que está pasando?".

Ernesto Evans

Por


El Dínamo.

“Llévenme a un blando país de aguas. En grandes pastos envejezca y haga al río fábula y fábula.  Tenga una fuente por mi madre y en la siesta salga a buscarla, y en jarras baje de una peña un agua dulce, aguda y áspera” escribió Gabriela Mistral

Y ese “blando país de aguas” se esfuma, porque son más de cuatro millones de personas las que ahora se quedaron sin algo tan básico como el agua potable. Son más de treinta comunas las afectadas. Pero lo aún más angustiante es que la situación no es nueva: se repite y se repite.

No hace falta hacer mucha memoria para recordar que tuvimos cortes de una magnitud similar en abril y agosto pasado, más una serie de otros cortes de menor grado. Entonces, ¿qué es lo que está pasando? No hay que ser ninguna pitonisa para augurar que, si las cosas siguen igual, tendremos cortes similares en los meses que vienen, con especial cuidado en los meses de lluvia. ¿Y qué dirán los responsables? Bueno, lo mismo de siempre, qué las condiciones meteorológicas son imprevisibles, hacemos todo lo posible, disculpen las molestias.

Cuando existen “mercados” como el del agua, los ciudadanos debemos confiar en que el Estado velará porque ese servicio esté bien regulado, con exigencias, inversiones y sanciones serias, pues tiene que brindar garantías mínimas. Más aún, si hablamos de un bien tan pero tan básico como el agua. Bien se sabe que los privados cumplen muchas funciones de manera más eficiente que el Estado. Eso no está en discusión. Nuestra única protección radica en la capacidad de regular y de desarrollar políticas públicas que nos den mayores certezas, inversiones y garantías”

Frente a sucesos similares, en el año 2014, la Superintendencia de Servicios Sanitarios “solicitó a Aguas Andinas desarrollar un plan de inversiones importante para dar más seguridad en la entrega del suministro a los habitantes de Santiago”…. En su página Web, la noticia del 2014 decía que “hay más estanques en otros puntos de Santiago que en su conjunto completan 220 mil metros cúbicos adicionales de acumulación de agua potable para enfrentar eventos de turbiedad que se puedan producir en la cordillera y que pudieran afectar las fuentes de agua”. Eso se declaraba el 2014, pero está claro que no fue suficiente o sencillamente no se hicieron todos esos estanques. ¿Cómo garantizar una mayor autonomía en el suministro de agua? Son respuestas que los santiaginos requerimos con urgencia. Apuntar a enfocar las normas e inversiones para reducir al mínimo las posibilidades de riesgo de quedarse sin agua, previniendo antes que curando.

Esperemos los cambios que se tramitan en el Congreso se pueda aprovechar. Una reforma de verdad que no se pasee entre tantas comisiones y reuniones, y así no le pase lo que le pasó a la ley de estacionamientos. Mal que mal, el agua y al saneamiento son derechos fundamentales reconocidos nada menos que por las Naciones Unidas. ¿Pero son igualmente reconocidos en Chile como tales? Apuntemos hacia allá. Si el monopolio natural es bien regulado y las inversiones se hacen, no hay nada que temer. 

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