Miércoles, 22 de mayo de 2013

Un presidente intergaláctico, se busca…

/ EFE/ EFE

Mujica, desde su humildad y su brillante lenguaje político, dio una lección y dejó un mensaje que da miedo: Hemos creado una civilización cuyas fuerzas nos gobiernan, y que nadie hoy puede gobernar.

El mensaje del Presidente José Mujica en la cumbre de Rio es atronador, desgarrador, provocador, pero por sobre todas las cosas, una lección de política en un mundo dominado por la gestión cortoplacista, interesada, vanidosa y avara de quienes dicen gobernar y no gobiernan.

Semanas atrás escribí un artículo titulado “La era de la boludez…” y no me arrepiento, sino que lo confirmo plenamente.

Lo típico de las reuniones de este tipo es analizar, interpretar información y promover acciones puntuales para resolver hechos puntuales pero sin desarmar nada. Es como acomodar seriamente las reposeras en la cubierta del Titanic, pero sin la capacidad de darse cuenta del iceberg.

Mujica, desde su humildad y su brillante lenguaje político, dio una lección y dejó un mensaje que da miedo: Hemos creado una civilización cuyas fuerzas nos gobiernan, y que nadie hoy puede gobernar.

Ese mensaje nos deja expuestos a gobernantes de corto plazo, cuando en realidad necesitamos “presidentes del mundo”, algo así como un equipo de presidentes que nos pueda representar en una reunión interestelar.

Este mensaje de Mujica deja de manifiesto que estamos a la deriva, que no nos hacemos las preguntas correctas y por ende las respuestas son funcionales, específicas y no integradoras.

Si el problema es la ecología, la pobreza ó el desarrollo sustentable, nos hemos formulado la pregunta equivocada.

El problema es político, y la preguntas requeridas tienen que ver con qué tipo de civilización queremos tener para alcanzar el bienestar en términos de felicidad para las personas.

Y esto no es una boludez, es determinante. Así como el pobre no es el que menos tiene sino el que necesita mucho, por carencias sociales, avaricia ó miedo, no es una boludez pensar en la felicidad.

La boludez están en los que corren una carrera que no tiene meta. Y que cuando termina, termina con todo, inclusive con la vida.

Ese presidente intergaláctico, que nos represente alguna vez en el comité interestelar, no está. Ni siquiera lo estamos formando porque creamos seres humanos para competir antes que para compartir.

No es una boludez. Los boludos son los que piensan que la única alternativa de riqueza es tener infinitamente “cosas”… y en eso se les va la vida. Son esos los boludos que aún no se dan cuenta que, como dice Stephen Hawking, somos escoria química en un planeta pequeño que pertenece a una galaxia irrelevante entre todas las galaxias del universo y multiverso. Y no nos sabemos gobernar.

El problema no es ni la ecología, ni la economía, ni la tecnología, ni la pobreza. El problema es la civilización que el hombre ha construido especialmente en occidente. Y ese problema es político.

Necesitamos un replanteo cultural para el próximo siglo si queremos seguir viviendo. El problema es que hoy, parece que nadie es capaz de ser el primero en hacerlo, porque Mujica solo, no puede.

Salud.

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