Los que hemos estado por estos días en algún lugar de la zona central de Chile, hemos disfrutado de un grato “veranito de San Juan”, muy típico en esta época del año. Sol radiante, ropa más liviana, caminatas, lectura de algún libro en un parque, paseos con el perro, tomarse un rico helado y la esperanza de que el invierno pasará. Todos alguna vez hemos vivido momentos intensos en que sentimos una gran plenitud y que quisiéramos detener porque se parecen mucho a la completa felicidad. Todos alguna vez hemos vivido nuestro” veranito de San Juan”.
Pero luego, volvemos a nuestro invierno y debemos lidiar con nuestra vida en la que no todo está bien, no hay plenitud y no se es tan feliz. Quizás los momentos vividos en nuestro” veranito de San Juan” nos deberían servir para nutrir estos otros momentos o quizás debamos llevar en nuestro interior un permanente veranito. No importa lo que nos esté sucediendo, no importa lo mal que lo estemos pasando ya que él nos dirá que todo volverá a estar bien y que finalmente todo pasará.
Mientras vivimos este fenómeno climático, me entero de muchos acontecimientos dolorosos que nos están sucediendo simultáneamente. La muerte de Trinidad Gelfestein por una enfermedad desconocida, los bombardeos en Siria que provocan la muerte de muchos civiles, un atentado en Bulgaria contra un bus de turistas judíos, los abusos sexuales en contra de nuestros pequeñitos, y así suma y sigue, muchas noticias dolorosas y que probablemente cambien radicalmente la vida de muchas personas.
Al unir estas dos situaciones concluyo que deberíamos dejar de seguir mirando permanentemente nuestro ombligo, levantar la vista y dar las gracias por los regalos que diariamente nos da la vida y por otro lado hacernos cargo de lo malo que sucede a nuestro alrededor y reconocer de que no somos inocentes.
Efecto mariposa, efecto dominó, teoría de sistema, sea cual sea la explicación creo que nuestro pensamiento y actuar influyen positiva o negativamente el entorno, por tanto deberíamos preocuparnos de cómo estamos afectando nuestro propio ámbito de acción. Regálense unos minutos y escuchen el discurso del presidente de Uruguay, José Mujica, en la Cumbre de Río. “Porque no venimos a la vida a desarrollarnos en términos generales, venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va y ningún bien vale como la vida y esto es elemental”…

