Martes, 21 de mayo de 2013

WikiLeaks y el poder de la red

wikileakspress

El trasfondo del tema no está en las fiestas salvajes de Berlusconi, o la salud de Cristina Fernández, ni en las disculpas que Estados Unidos ha tenido que pedir al resto del mundo, sino en el poder de Internet sin mediación de una voz superior.

Mientras los países siguen reaccionando ante el gran destape de Wikileaks, el “Cablegate” como lo llama el propio Julian Assange, y la geopolítica se encuentra en medio de un caos tratando de encontrar de nuevo su lugar, no se ha visto a ninguna fuerza política que se resigne a asumir de una vez por todas que las jerarquías de poder mundiales han dado un giro. Uno de 180 grados.

Y es que el trasfondo del tema no está en las fiestas salvajes de Berlusconi, o la salud de Cristina Fernández, ni en las disculpas que Estados Unidos ha tenido que pedir al resto del mundo, sino en el poder de Internet sin mediación de una voz superior.

Julian Assange, australiano de 39 años y fundador de Wikileaks, se encuentra prófugo, bajo amenaza de muerte de varios soldados del ejército estadounidense, y han sido constantes los intentos por hackear su sitio web y dejarlo abajo. Sin embargo, la información está al alcance de todos y se ha viralizado a través de una inteligente estrategia de comunicación por parte de su fundador: entregar los 250.000 cables del Departamento de Estado de EEUU a cinco de los diarios con mayor credibilidad y prestigio del mundo, para que estos difundieran toda la información contenida en 265 millones de palabras que cubren un tema serio de cada país. Y a partir de ahí, la explosión de la información en la red ha sido imparable. Incluso la revista Time está pensando en considerar a Julian Assange como el personaje del año.

Desde los inicios de la red, los países están intentando controlar de alguna u otra forma parte de su mecanismo. Manuel Castells, probablemente el mayor pensador sobre los temas de la sociedad en red, ya afirmó que los gobiernos tienen miedo de Internet porque no pueden controlarlo. Por eso, una de las prioridades de muchos gobiernos se basa en la fiscalización de las redes. Pero hace mucho tiempo que Internet no se puede controlar, de hecho nunca estuvo bajo control.

Si bien Internet surge como un proyecto del Departamento de Defensa de los Estados Unidos en plena guerra fría, la World Wide Web impulsada por Tim Berners-Lee, se fundamenta y se construye a partir de un pensamiento colectivo y del aporte de todos. Supone la mayor democratización del poder en la historia. La red adquiere un poder social inigualable que ni los grandes monopolios o poderes fácticos pueden controlar. Quizás un poco tarde para que los gobiernos se den cuenta.

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