Una chica guapa te derriba y si es rebelde, te derriba dos veces, decía un rayado en mi Universidad el año 1986. Es eso lo que le debe estar pasando a Sebastian Piñera, con la presidenta de la FECH, Camila Vallejo. No es fácil para quien ya pasó las 5 décadas, que tiene todos los millones del mundo y ademas gobierna con los herederos de Pinochet, combatir la figura de “pequeña serenata diurna” que lleva tan bien esta roja muchacha. ¿Como desacreditar una guapa valiente, que no modela carteras, sino indignación for export? ¿Como quitarle esa especie de magia que tiene a todo Chile encantado con las utopias de una revolución educativa? ¿Tendrá su poder en el arito diminuto que lleva en la nariz? .
Mas de alguno dirá como me atrevo a emitir comentario tan contrarrevolucionario, ajeno a la historicidad de los procesos sociales y que solo devela mi ubicación de pequeño burgués con acceso a internet. ¿Es que acaso no es por si sola hermosa, gigante y noble,la causa de la Educación publica, el fin al lucro y la gratuidad en las universidades, como para relativizarla con el culto a una chica guapa?.
¿Sin su mirada de Ana Clara, estos miles de jóvenes, podrían haber visto el histórico momento que se les venia encima? ¿Sin su raudo caminar en jeans, podrían haber marchado, sin cansarse tantos y tantas en tantísimos lugares del Pais? ¿Sin su risa de furibunda impertinente podría haber tanto baile y alegría en las marchas de las grises calles de Santiago? Yo tengo mis idiotas dudas.
Las revueltas son difíciles, a veces terriblemente difíciles, quien mas que nosotros para saber que nada tienen de dulces, sin embargo todas, sin excepción necesitan alguien que tome el mundo y lo mire fijo, le de vueltas y le encare. Para hacer eso se requiere valentía y si esta va acompañada de belleza, a los poderosos se les aparece el miedo y alucinados comienzan a ver calaveras.
Desde Mayo, los estudiantes buscan una primavera, que también buscamos nosotros cuando fuimos dirigentes universitarios y nunca llegó. A las guapas de antaño,es cierto, a veces las atrapaban en una esquina y las hacían aparecer tres semanas después, con algo menos de poder, porque esas bestias sabían que era demasiado peligroso dejar andar libre a hermosuras tan rebeldes. Allí está Cecilia Magni, Lumi Videla,Muriel Dockendorf, Aracely Romo, Paulina Aguirre, Veronica Cienfuegos y tantas otras guapas rebeldes y hermosamente impertinentes que el Estado de Chile les corto la vida de un balazo.
Yo he deseado millones de veces a Camila. Se me ha aparecido ya en una decena de sueños, bebiendo café, caminando bajo el invierno de un lluvioso Tomé, en la estación de trenes de Coelemú leyendo la revista Análisis y en el cerro Ñielol, dejando un clavel donde dinamitaron la sonrisa de Aracely.
Todos los sueños siempre terminan mal, ella se percata de mi mirada algo tonta y la enfrenta con una risa, de esas que solo las guapas saben dar y que te tiñe de rojo toda la cara, para que el país completo se entere de tu vergüenza.
LLamenme machista, contrarrevolucionario, por no hablar del petitorio de la Confech ni entrar en la definición poética de ultra, pero ya se ha escrito demasiado de aquello en Punto Final, La Tercera, El Siglo y El Mercurio. Pocos han dicho que sueñan besar a Camila.
No he sido comunista y ya no lo seré, solo he venido a decirles que en la mirada de Camila hay tanto pan y pescado como para 20 millones de bodas. En esos ojitos, está lo mas revolucionario de estos 20 años y como me decía el abuelo, “solo los hermosos y las guapas hacen las revoluciones y como ya nos muestra la historia, los feos las administran” .
