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Opinión

Zonas extremas, el desafío de estar más cerca

Zonas extremas, el desafío de estar más cerca Zonas extremas, el desafío de estar más cerca

El modelo centralista y ultraliberal está agotado y tiene a muy maltraer el animus vivendi del país. Desde las Zonas Extremas se podrá revertir positivamente este desafío.

Antonio Horvath Kiss

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Senador de la República por Aysén

Desde hace muchos años, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, me correspondió partir con la creación de la Comisión Especial de Zonas Extremas. Chile es un país de vasta diversidad natural y cultural. Califican como Zonas Extremas las regiones de Arica y Parinacota; Tarapacá; Valparaíso por las islas Juan Fernández y Pascua; Los Lagos por la provincia de Palena, la comuna de Cochamó y parte del archipiélago de Chiloé; y las regiones de Aysén y Magallanes completas.

También existen otras áreas del país que tienen leyes especiales, como el caso de Tocopilla en la región de Antofagasta. Extremas es porque se diferencian notablemente del centro del país y requieren de políticas especiales para sacar adelante sus vocaciones de desarrollo y generar un país armónico.

Son muchos los factores, desde el medio ambiente, la diversidad, la carencia de integración y condiciones socioculturales que califican para esta condición. Tiene su lado positivo ante una política homogeneizadora que no logra éxitos en estas zonas. Por ello, particularmente ante la hegemonía centralista de la Dirección de Presupuestos (Dipres), que resulta conveniente mantener y mejorar los programas, planes y leyes especiales de las Zonas Extremas.

Un articulador muy importante de nuestra comisión fue el estudio encargado por la Dipres al Instituto Nacional de Estadísticas sobre el costo de vida en cada una de las regiones, el cual, debido a un problema de exigencia, comparó insumos y servicios que solo se dan en todas las regiones. Por ejemplo, no se evaluó la leña, ya que ésta no se utiliza en la zona norte del país, por lo que el resultado fue absurdo; así se desprende de la conclusión que señala a Santiago como una de las ciudades más costosas para vivir.

Resulta relevante construir desde las regiones los programas de desarrollo con autoridades regionales elegidas, y así articular un programa de desarrollo armónico de Chile. Los empantanados proyectos asociados a la elección de la autoridad regional tienen un mes crítico en abril para salir adelante; me refiero al de la transferencia de competencias y funciones –en tercer trámite constitucional en el Senado– y el de elecciones. Es el momento que se cumpla el compromiso adoptado por la autoridad nacional, y siempre comprometido por los distintos candidatos presidenciales y parlamentarios.

El modelo centralista y ultraliberal está agotado y tiene a muy maltraer el animus vivendi del país. Desde las Zonas Extremas se podrá revertir positivamente este desafío.

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