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La dura contienda entre escritores y el Consejo del Libro: Hasta el libro de Japi Jane llegará a las bibliotecas públicas La dura contienda entre escritores y el Consejo del Libro: Hasta el libro de Japi Jane llegará a las bibliotecas públicas

Desde reconocidos escritores a las editoriales independientes critican el proceso de selección de compra de libros realizado por el Estado y el criterio de los evaluadores, los que cada vez más privilegian "comprar en función de la demanda del mercado". Desde el Consejo Nacional del Libro y la Lectura reconocen las críticas y aceptan que "resulta necesario atender a la brevedad y estudiar los fundamentos" de un proceso que es puesto en duda desde el mundo de la cultura.

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La dura contienda entre escritores y el Consejo del Libro: Hasta el libro de Japi Jane llegará a las bibliotecas públicas

Por 5 de Octubre de 2012

El mismo 12 de septiembre empezaron las críticas. Esa mañana el Consejo del Libro y la Lectura dio a conocer a través de su sitio web la lista de los 116 libros seleccionados de este año, textos que serán comprados por el Estado para llenar los estantes de las bibliotecas públicas del país. Un proceso que se realiza todos los años con fondos públicos y la participación de evaluadores externos que analizan, discuten y votan por los títulos más pertinentes para ser leídos por la diversa población que visita esas bibliotecas.

Sin embargo, este año las casas editoriales, escritores y personalidades de la cultura han reaccionado con duros cuestionamientos al criterio de selección y a la nómina oficial de libros 2012.

Así, la selección habría dejado fuera varias publicaciones premiadas y de gran “importancia bibliográfica”, privilegiando otros títulos tan sugerentes como ‘Cuentos para Grandes’, libro de relatos ilustrados lanzado por la conocida tienda de juguetes eróticos Japi Jane y Ediciones B, o ‘Supersticiones y creencias con historia’, de Héctor Velis Meza, que a juicio de Galo Ghigliotto, organizador de la Furia del Libro y director de Editorial Cuneta, “claramente no es muy literario”.

Pero no sólo las editoriales independientes están en picada contra el Consejo del Libro y la Lectura, ya que también se suman a estos cuestionamientos las editoriales “tradicionales” representadas por la Cámara Chilena del Libro. Su presidente, Arturo Infante, director de Editorial Catalonia, señala que “la banalidad de muchos de los títulos adquiridos habla por sí misma, en contraste con la calidad e importancia bibliográfica de los títulos que no han calificado o que aparecen en lista de espera”. Con esto, a juicio del editor, se estaría consolidando la tendencia de “comprar en función de la demanda del mercado”.

Para muchos, esta tendencia podría no ser un problema ya que reflejaría lo que aparentemente “prefiere” el público, en cuanto a temáticas, géneros y autores. Sin embargo, para otros, el problema de lo anterior sería que el público que compra libros no es el mismo que visita las bibliotecas públicas, y que el mercado, sobre todo uno tan particular como el editorial en Chile, no es necesariamente el mejor indicador de los contenidos que el Estado debiera poner a disposición de la ciudadanía.

De esta idea es Paulo Slachevsky, director de LOM Ediciones y Presidente de la Asociación de Editores de Chile, para quien resulta grave que los criterios se ajusten al mercado.

“Cada vez dominan más los libros infantiles y juveniles, de arte y patrimonio y lo que llaman ‘generalidades’, con una lógica que buscaría responder a la demanda de las bibliotecas públicas, excluyendo gran parte de la creación y todos los libros más complejos, creativos, críticos”, siendo justamente este tipo de libros los que caracterizan a LOM Ediciones, que también estaría siendo afectada por esta última selección.

A juicio de Slachevsky, “para fomentar la creación y producción de libros en Chile, para fomentar la bibliodiversidad, es fundamental tener una diversidad de criterios al momento de decidir, impidiendo que dominen lógicas similares al rating que tenemos en la televisión”.

El Proceso de Selección

Este año fueron 617 los títulos que postularon al “Proceso de adquisición de libros de autores chilenos para su distribución en bibliotecas públicas del país”, fórmula que el Estado realiza todos los años para la compra de libros.

Según datos del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, para el 2012 se contó con un presupuesto de 450 millones de pesos, monto con el que se compran 300 ejemplares de cada título seleccionado, los que son adquiridos a través del Portal Chile Compra Libros a proveedores inscritos en Mercado Público y Chile Proveedores.

Para eso, los textos deben pasar una evaluación que es realizada por comisiones de asesores externos que son designados por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, que dirimen individual y colectivamente. Sin embargo, los integrantes del Consejo Nacional del Libro y la Lectura son los que obran como jurado y finalmente seleccionan por categorías las obras con mayores puntajes.

Así, desde el mundo de la cultura es cuestionado tanto el proceso de selección como al jurado, el que está conformado por 18 evaluadores, entre los que están Paula Larraín, Alberto Madrid, Concepción González, Sergio Rodríguez, Pilar Fibla Rojas, Alejo Gutiérrez, Carolina Rivas, entre otros.

“Si veo los nombres de los evaluadores y no conozco a nadie. Me gustaría como editor poder reconocer gente de la que está a cargo de la evaluación y darse cuenta que hay aptitudes correctas”, dice Galo Ghigliotto.

El poeta además acusa que otro de los libros seleccionados es ‘La invención de Chile’, de Armando Roa Vial y Jorge Tellier. El texto fue editado por Editorial Universitaria en el año 1994 y que fue reeditado por el Fondo de Cultura Económica el 2011, por lo que no cumple con el requisito estipulado en las bases de la convocatoria de ser la primera edición, lo que a juicio de Ghigliotto demuestra “claramente que hay un jurado que es incompetente”.

La Respuesta del Consejo del Libro y la Lectura

Desde el Consejo del Libro y la Lectura, en tanto, aseguran conocer los cuestionamientos que les han hecho llegar diversas editoriales, a las cuales se les ha notificado con la calificación del título en cuestión. Asimismo, desde el organismo defienden el proceso y señalan que “cada categoría (textos infantiles y juveniles; textos literarios; ciencias sociales y humanidades; ciencias; artes, y generalidades) cuenta con una comisión de asesores constituida por tres personas con experiencia y conocimientos en las áreas específicas del concurso. Además, al menos uno de los integrantes de cada comisión es bibliotecólogo”, dice Paz Balmaceda, Secretaria Ejecutiva del Consejo del Libro y la Lectura.

“Sin embargo, personalmente pienso que este Programa se debate en dos ámbitos: por una parte, ser un apoyo a los catálogos bibliográficos de las bibliotecas públicas de Chile y, por otra, impulsar a la industria del libro, en términos de apostar por novedades y ampliar las publicaciones de las editoriales. Este es, al menos, una de las razones de su creación y existencia actual”, señala Balmaceda.

La Secretaria Ejecutiva del organismo reconoce que “los contextos y las necesidades son distintos al año en que se creó el programa, por lo que resulta necesario atender a la brevedad y estudiar los fundamentos y procesos del programa”, razón por la que en la última sesión del Consejo se designó una comisión que revisará la formulación del programa y sus bases para el siguiente proceso de selección, el año 2013.

Finalmente, respecto a la selección de ‘La invención de Chile’, editado en 1994, la Secretaria Ejecutiva del Consejo del Libro y la Lectura explica que “se verificó la página legal de este libro y presentaba un registro de primera edición 2011. Este libro, tal como otros, se encuentra en proceso de nueva revisión respecto de su edición previa y en caso de no cumplir con lo que estipulan las bases, el libro no será adquirido”.

Las Críticas de las Editoriales Independientes

Otro sector que ha levantado la voz son las editoriales independientes, para las cuales la compra de los libros por parte del Estado representa un alto porcentaje de sus ventas, la que incluso puede determinar su continuidad en el mercado.

Un ejemplo de esto es la Editorial Cuneta, la que postuló con ‘Colonos’, de Leonardo Sanhueza y con ‘La virgen de las antenas’, de Begoña Ugalde.

“’Colonos’ es de un tremendo autor, con gran trayectoria que incluso ganó el premio al mejor libro publicado el año pasado por la Academia Chilena de la Lengua y todavía está por verse si gana otros premios. Mientras que ‘La virgen de las antenas’ es el primer libro de Ugalde y ambos quedaron en lista de espera con solo un punto de diferencia, lo que es raro, por lo bajo”, dice Ghigliotto, quien agrega que en la ficha de la evaluación del libro de Sanhueza, en el ítem Opiniones, solo se señala “poemas interesantes, autor consolidado”.

Otras críticas surgen desde el ex secretario ejecutivo del Consejo Nacional Fomento del Libro y la Cultura hasta el año 2007, Jorge Montealegre, quien señala que la selección actual de libros “puede tener una razón muy banal, como que les ocupa gente para clasificar los libros, pero si uno piensa mal puede ser que prefieran comprar esos libros porque existe presión de la editorial para que los compre”.

El ex secretario ejecutivo explica que por ejemplo, la Editorial Asterión “hizo una antología de micro cuentos contra la violencia de género. ‘¡Basta! + de 100 mujeres contra la violencia de género’ es un libro baratísimo que tiene calidad literaria con un tema social igualitario muy importante, y no lo compraron”.

Montealegre dice que además se suprimió “un acuerdo de que si un libro recibía aportes del Estado para ser publicado, un buen número de copias, unos 400, 500 ejemplares se iban a las bibliotecas públicas, entonces existía cierta retribución para el autor. Eso hoy no existe”.

Finalmente, y según los entendidos, los libros seleccionados se alejarían de la Política Nacional del Libro y la Lectura, aprobada por el Consejo del Libro, donde se señala que “la política de compras institucionales debe dotar, al menos, el 50% del número de bibliotecas públicas en convenio con Dibam, con las primeras ediciones que publican en el país”.

Según Paulo Slachevsky “estamos lejos de ello y las adquisiciones del 2012 son un claro retroceso en el cumplimiento de ese objetivo. Por lo demás, me parece que nuevamente se perderá parte del presupuesto asignado a las compras, rompiendo la curva de crecimiento que este tuvo por mucho tiempo”.

Por todo lo anterior, se augura que la polémica entre escritores, editoriales y el Consejo del Libro y la Lectura está lejos de acabar, sobre todo porque el proceso de compra de los libros ya comenzó y porque la instancia estatal reconoció que tanto el proceso de selección como las bases de la convocatoria serán revisado para el proceso del próximo año. Instancia en que nuevamente los actores del mundo de la cultura se verán las caras.

Revisa a continuación la lista completa de los libros seleccionados.

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