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El Dínamo

Trece frases para el bronce de Jorge González en su comentada última entrevista

El ex líder de Los Prisioneros habló en extenso con The Clinic e hizo un lúcido análisis de su presente, de la actualidad y de la vida moderna: "Algunos son esclavos de la riqueza y otros de la pobreza, pero todos estamos atados a la plata".


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1 de septiembre, 2016

Autor: El Dínamo

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Jorge González no era un hombre muy asiduo a dar entrevistas, sobre todo desde que sufrió un infarto cerebrovascular que lo tuvo al borde la muerte y que lo mantiene en rehabiltación. En su casa en San Miguel, el ex vocalista de Los Prisioneros habló con The Clinic, con Patricia Rivadeneira, ex miembro del mítico grupo Las Cleopatras que González apadrinó en los 80′, y mostró su lucidez en una extensa conversación repleta de frases para el bronce. Estas son algunas de ellas.

-Sobre su último concierto en el Movistar Arena: “Estaba más preocupado de no caerme. Pensaba: si me caigo, se caen ellos también. Y tengo un poco de razón, porque soy una especie de maestro de ceremonias. No soy un ídolo, sino que al final soy un sirviente, lo que me honra mucho. Pongo lo mío al servicio de la comunidad, y eso es lo que hay que hacer, ser uno entre tantos. Por eso me molesta que me hicieran un ídolo. Porque yo, en verdad, soy más persona que personaje”.

-Sobre su accidente cerebrovascular: “Yo me merecía algo malo, me tocaron demasiadas cosas buenas. Y el destino, en parte, lo hace uno, así es que estoy conforme con ello. “Todo está bien si termina bien”, decía el caballero Shakespeare, y creo que tiene razón. Aunque yo soy más Oscar Wilde que Shakespeare, me gusta esa manera de pensar. “Hope for the best and expect the worst”, me encanta ese dicho”.

Parece que creo más en un pueblo con caciques que en un país con presidentes (…) Porque un presidente es sólo una imagen, los que mandan están detrás siempre”.

Su reunión con Michelle Bachelet: “Fue bastante cómico. Era como Los Simpson, en realidad (…)  Era como un Simpson de Jorge González y un Simpson de la Bacheler.

-“Yo creo que la derecha opina que las mujeres son iguales mientras no dejen de ser sus mujeres. O sea, mientras sean la mujer en la que ellos creen, que es sumisa, ella la china y ellos el patrón. Desgraciadamente, todavía esa gente manda. Y mandará siempre, porque son los que tienen la razón y la fuerza al mismo tiempo”.

-“Yo creo que (la gente) tiene miedo de perder el trabajo y tiene miedo de no vivir. Pero la verdad es que están sobreviviendo, según mi punto de vista. En algún momento, la gente fue ciudadana, después fue consumidora y ahora son sencillamente esclavos. Algunos son esclavos de la riqueza y otros de la pobreza, pero todos estamos atados a la plata. O sea, todos estamos atados a algo que es una idea, no una realidad. Se le da más valor al dinero del que realmente tiene”.

-(El país) se ha vuelto cada vez más como 31 Minutos. Mejor dicho, se ha vuelto cada vez más como Joe Pino que como Tulio. Y eso es bueno, porque éramos muy Don Francisco. Ahora el chileno está más opinólogo, aunque no sé si más participativo. Hay una diferencia entre las dos.

-(La gente) opina escondida en un computador. Pero se calla, en verdad. Y creen que la Internet no está manejada. Son ilusos, igual que yo”.

-“Una vez se me ocurrió pasar por una marcha con un televisor de plasma y mandar a todo el mundo a trabajar. Lo encontré un buen momento. Bastante irónico (…) No pasó nada, no me pescaron. Estaban muy ocupados marchando. En realidad la gente marcha por el acto de marchar, no por defenderse de lo indefendible“.

-“Hay que tener cuidado con lo que uno pide. Porque se te puede dar, y ahí vas a tener que enfrentarte con eso. Debemos saber, más que creer”.

-Sobre qué sintió en el momento en que pudo morir debido a su infarto: “Nada, pensaba que ya había hecho lo que tenía que hacer y que estaba bien. Si me muero mañana, me voy a morir contento. No voy a tener esa sensación de que me voy con cosas sin hacer, porque ya crié a mis hijos, de alguna forma”.

-Sobre su rehabilitación en la Teletón junto: “Es como un club de los enfermos. Y pienso que el club de los sanos también está enfermo, pero de la cabeza. Hice una especie de novela que se llama “Los Sanos”. Se trata de que toda la humanidad está enferma porque los Sanos, que tienen el poder, están de acuerdo con otra gente que no es humana”.

-Sobre qué hay después de la muerte: “Yo creo que nos convertiremos en seres de luz, de alguna forma. O que ya somos, pero que el cuerpo va a desaparecer, que nos vamos a ir de la tierra, que nos quieren echar, porque somos huéspedes nomás. Somos esclavos. Pero de alguna forma, vamos a quitarnos la idea de nosotros mismos. No sé cómo. Es un estado que no puedo describir, porque no lo puedo vivir todavía, pero creo en él”.

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