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El Dínamo

Pamela Jiles desclasifica sus historias profesionales: “Fui para Informe Especial prostituta”

La periodista, que hoy es parte del panel del matinal de Chilevisión, reveló detalles del trabajo que hizo durante tres meses para el programa de TVN.


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18 de octubre, 2016

Autor:

pamela-jiles

Entre 1993 y 2003, Pamela Jiles se destacó por su trabajo como periodista en el programa de investigación de TVN, “Informe Especial”. A trece años de su salida, quien ahora se desempeña como parte del matinal de CHV, “La Mañana”, desclasificó la experiencia que vivió durante tres meses y medio para el programa: ser prostituta.

“Yo les puedo contar el otro lado de la película, porque les quiero decir que, amigos queridos, yo fui prostituta. Fui para Informe Especial prostituta. Estuve infiltrada a lo largo de todo el país, en distintos prostíbulos. Durante tres meses y medio hicimos ese trabajo de infiltración. Efectivamente, el Inspector (Vallejo) tiene razón en que hay determinadas chicas de la noche que trabajan para investigaciones, que son informantes”, reveló en el espacio.

Allí, contó que “trabajé esos tres meses y medio en prostíbulos, no en locales como el Passapoga, donde puede haber chicas de la noche eventualmente, pero que venden otra cosa, que es el baile”.

En ese sentido, respecto a la tarifa, explicó que “es variable” y que “efectivamente hay muchas chicas de la noche que trabajan, o son informantes de investigación, o policía. Pero, además, hay otras, que son la mayoría, que saben perfectamente cuál es el ‘tira’ y que te lo dicen, ‘ese que está ahí’, y qué se yo. Saben perfectamente quién es quién“.

“Lo más difícil es el trabajo inicial de una prostituta, que es el sacar tragos, es el primer eslabón de la prostitución. A ti te ponen una pulsera por trago que le sacas al cliente. Y lo primero que yo descubrí en ese trabajo es lo difícil que es ser prostituta y copetinera“, indicó.

Respecto a esto último, Jiles precisó que como a ella le costaba sacarle un trago al cliente, las demás prostitutas la ayudaban porque “yo les daba mucha pena porque me costaba mucho sacarle un trago a un cliente”, además de que sabían el trabajo que ella estaba realizando.

“Sacarle un trago al cliente no es tan sencillo como se imaginan. De hecho, yo terminaba la noche con dos pulseritas y mis compañeras tenían 15, 20, hasta 25”, dijo.

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