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El Dínamo

“Es triste que saqueen la tele de la dictadura para salvarse”: la comentada columna que exige calidad en la TV

Álvaro Bisama realizó una dura crítica a la programación que existe actualmente en la pantalla chica: desde teleseries turcas hasta programas grabados en las cárceles de Chile. El escritor pide "respecto al público", pero también a los mismos canales.


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8 de noviembre, 2016

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“La pequeña casa en la pradera” irrumpió en la programación de Canal 13 a mediados de octubre elevando la mediocre sintonía que arrastraba la estación ante las teleseries de Mega y TVN. Poco a poco la audiencia se fue reencantando con la historia de la familia Ingalls y la estación tomó el segundo puesto, dejando al canal estatal más atrás.

Aunque en redes sociales agradecen que la serie setentera haya vuelto a la pantalla chica o que antiguos programas como el “Jappening con ja” regrese con sus mejores momentos; existen otros detractores que repudian la decisión. Uno de ellos es Álvaro Bisama, quien a través de una columna disparo no solo contra el canal de Luksic, sino también contra la programación de la pantalla chica en general: “Un poco de inteligencia, de originalidad, de sentido común, de ideas nuevas, por favor”.

“No más” se llama la columna que el también escritor publicó en el diario La Tercera durante el fin de semana. En ella repudia todo lo que vemos hoy en día: cámaras ocultas, programas en cárceles, cámaras viajeras, teleseries bíblicas, teleseries turcas, noticias que a nadie le importan, etc. Su sentencia es dura.

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No, no más. No más La Pequeña Casa en la Pradera. No la programen, por favor. Sáquenla de pantalla. Basta de tele evangélica, basta de moralejas fáciles, de sufrimiento como café instantáneo. Basta de Michael Landon y sus hijos, sus nietos, sus perros y las garrapatas de sus perros”, comienza disparando. Pero no se detiene ahí: “¿Qué va a venir ahora? ¿Alf? ¿Repeticiones de Sabor Latino con un público hecho de puros agentes de la CNI mirando a las vedettes? ¿Van a hacerle un reality a Alvaro Corbalán en la cárcel? No. Puede ser. No sería tan raro”, agrega.

Bisama se cansó del contenido que los cuatro canales más grandes de la televisión chilena nos brinda de lunes a viernes, en cualquier tipo de horario.

No más teleseries turcas. No más teleseries bíblicas. No más programas de refritos. No más tele cultural, sea lo que eso sea. No más Sabingo ni ninguno de esos shows que estiran la tarde para hacer del hastío algo simpático. Porfa, no más grabaciones de Francisco Saavedra descubriendo que Chile es diverso, encantador y está habitado por seres humanos. No. No más Don Francisco recorriendo el territorio como si fuese el dueño de su imaginario. Ya tuvimos suficientes cámaras viajeras durante el último medio siglo. No más peleas falsas en programas políticos. No más notas sobre la llegada de la Navidad en noviembre, de las fiestas patrias en julio y del comienzo del año escolar en enero. No más Patricia Maldonado. No. No más telenovelas llenas de niños y padres separados que tienen diez años mentales. No más melodramas en clave Disney ni programas de conversación donde todas las panelistas están semidesnudas. No más programas grabados en cárceles. Esa una salida fácil, barata, pornográfica. Lo peor de la tele está en ese gesto desesperado, acaso terminal. No más cámaras ocultas ni cámaras testigo. No más noticias chantas que con suerte son peleas de bar, mochas callejeras y turbas golpeando carteristas”, sentencia.

Antes de terminar, Bisama se detiene y analiza lo escrito para concluir enviándole un duro mensaje a la industria en general. “Es triste que saqueen la tele de la dictadura buscando cómo salvarse. Eso. Téngale respeto a la gente, al público. Téngase respeto ustedes mismos”.

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