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El Dínamo

La guerra en torno a la construcción del Templo Bahá’i para Sudamérica

La comuna de Peñalolén fue el lugar elegido como el lugar para emplazar la octava “Casa de Adoracón” en el mundo, proyecto que se ha enfrentado durante cuatro años a los vecinos del Condominio Arboretum y a los órganos fiscalizadores del Estado, debido a las reducidas dimensiones de la única vía de acceso al santuario.


D-Ciudad

5 de mayo, 2014

Autor:

/rt.com /rt.com

Tras una larga búsqueda del sitio ideal para ubicar el templo para la adoración de Bahá’i en América del Sur, el año 2010 fue elegida la comuna de Peñalolén como el lugar en que se construirá el octavo santuario de esta naturaleza en el mundo, sumándose así a aquellos emplazados en Australia, Alemania, India, Panamá, Uganda, los Estados Unidos y Samoa Occidental.

Los Templos bahá’ís son símbolos de espiritualidad, de encuentro con Dios, de celebración de la diversidad humana. Por ello, los bahá’ís hemos construido estos espacios en cada continente para facilitar su acceso a las diversas nacionalidades, razas, credos, culturas que componen la familia humana”, comenta Vanda Vieira, relacionadora pública de la comunidad.

Pero  a pesar de que el propósito de la religión Bahá’í es lograr “la unidad de la humanidad”, a más de cuatro años de su inicio la edificación ha generado división tanto entre los vecinos que la rodean como en término legales.

Templo Bahá’i en Chile

La fe Bahá’i es la más joven de las religiones independientes del mundo. Su fundador Bahá’u’lláh (1817-1892), es considerado por su comunidad como el último de los mensajeros de Dios en la Tierra, mientras que el pilar de sus creencias se basa en el principio de que la unidad de la raza humana no sólo es posible, sino inevitable, ya que todas las personas provienen de un mismo creador, según consigna su sitio web en Chile (www.bahai.cl)

El mensaje de la fe Bahá’í se dio a conocer por primera vez en el país el año 1919, mientras que la comunidad chilena comenzó a formarse en la década de los ’40.

En 1989 y 1991 fueron aprobados por el Ministerio de Educación los programas de religión bahá’í para la Educación General Básica y la Educación Media respectivamente, con lo cual se fundan tres escuelas bahá’ís, dos de ellas en la zona rural de la Novena Región y otra en la Región Metropolitana, además de una radio Bahá’í en la región de la Araucanía, con el propósito de ayudar a preservar y promover la cultura mapuche y la educación en valores.

En 2002 el Ministerio de Justicia reconoció a la comunidad bahá’í, por medio de su Asamblea Nacional, como religión independiente.

El Templo Bahá’í de Sudamérica comenzó a gestarse en 1953 cuando la comunidad internacional bahá’í decidió que Santiago de Chile se convertiría en sede del que sería su último templo continental.

Sin embargo recién el año 2001 el proyecto de edificación del Templo de Luz o Casa de Adoración Bahá’í en Chile fue anunciado, recepcionándose más de 185 ofertas de diseño  para su construcción provenientes de más 80 países. Se adjudicó el diseño final a la oficina de arquitectura canadiense Hariri Pontarini Architects.

La “Casa de Adoración” o “Tulipa”, como se conoce la edificación por su forma, cubrirá alrededor de 10 hectáreas de un terreno de 50 hectáreas que contará con jardines de agua y plantas nativas de la región. El edificio de un diámetro de 30 metros aproximadamente, requirió la excavación de una superficie de 62 metros de diámetro, para preparar los cimientos del edificio y el área a su alrededor.

Tal como lo explica el sitio web Plataformaurbana.cl, el edificio que comenzó a ser construido en noviembre de 2010, consta de un conjunto de nueve alas traslúcidas, que aumentan directamente desde el suelo, y dan la impresión de estar flotando sobre un gran reflejo. Las alas en forma de hojas o pétalos le permiten a la luz del sol ingresar través del filtro durante el día, mientras que en la noche la Casa de Culto emite un brillo cálido de su luz interior, representando, a su vez, la convergencia de todas las creencias del mundo, eje central de la fe Bahá’í.

Agrega ese portal que el diseño innovador que requiere una forma totalmente nueva de vidrio fundido se inventó para el exterior del edificio, ya que debió ser proyectado para una zona altamente sísmica como lo es Chile, de tal manera de mantener intacta la figura de tulipán, ante cualquier eventualidad, que adoptará el templo.

Los templos Bahá’í en el mundo son edificios emblemáticos, abiertos a toda la comunidad, donde los visitantes pueden simplemente rezar y meditar en un ambiente sereno, escuchar las sagradas escrituras de las religiones del mundo, siendo recitadas y cantadas, y que en el caso chileno tendrá una capacidad máxima para 600 personas sentadas.

 Divergencias con los vecinos de la calle Arboretum

A cuatro años de iniciada su edificación, el templo ya cuenta con casi la totalidad de su estructura armada. “Se están terminando los trabajos de hormigón estructural del templo, incluyendo el sótano, losa principal, entresuelo y el túnel de servicio. Se está avanzando actualmente con la superestructura del templo, incluyendo marcos de acero, vidrio fundido del exterior, piedra translúcida del interior de acuerdo a la programación y se espera que esta etapa concluya a fines del 2014”, precisa la relacionadora pública de los bahá’is.

Agrega, que se encuentran próximos a finalizar los trabajos mayores de servicios subterráneos, escaleras, senderos, ramplas y plazas, mientras se han iniciado recientemente la construcción de los edificios anexos, senderos de hormigón,  espejos de agua y una vía alternativa de acceso para los visitantes del lugar. Precisamente esto último se ha convertido en uno de los puntos críticos de la edificación.

Desde el inicio de la construcción los vecinos del condominio Arboretum -cuya calle de igual nombre es hasta hoy el único acceso al recinto-, solicitaron que se emplazara un camino alternativo para evitar que tanto el tránsito de la maquinaria de construcción como de los feligreses perturbara su tranquilidad.

El principal argumento de los vecinos del culto dicen relación con que el proyecto solo se puede ser emplazado enfrentando calles de servicio o de superior categoría como lo dispone la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, lo que en los hechos no ocurre ya que el templo en ejecución enfrenta a la calle Arboretum la que constituye solo  una vía local que tiene una calzada de 7 metros de ancho, lo cual es insuficiente para su carga de ocupación, opinión que posteriormente fue ratificada por la Contraloría General de República mediante los dictámenes N°s. 15.469 de 2009, 253 de 2010 y 37.070 de 2011.

Sin embargo, la ex Corema de la Región Metropolitana no compartió esta visión, al calificar favorablemente el proyecto a través de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) N° 863 de diciembre de 2007, luego de ser sometido a un Estudio de Impacto Ambiental, considerando por tanto, entre otros aspectos, que la vía de acceso al templo cumplía con la normativa vial y urbanística exigida para el tipo de equipamiento correspondiente a las dimensiones de la edificación.

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Nuevo escenario

Frente a la oposición de los vecinos y a la postura de la Contraloría General de la República, la comunidad Bahá’í estudió el escenario y evaluó más de 10  trazados alternativos para dar cumplimiento a la reglamentación urbanística. Así llegaron a un acuerdo con los dueños de la Universidad Adolfo Ibáñez, ubicada al sur del templo, con quienes suscribieron una promesa de servidumbre para construir un nuevo camino de acceso, con la finalidad de evitar el tránsito de los feligreses por la calle Arboretum.

La propuesta fue bien reciba por la agrupación Residentes Arboretum. “Con la construcción de este nuevo camino, se cumpliría la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones que señala que equipamientos de escala menor, como es el templo, deben relacionarse con una vía al menos de servicio, y también se daría cumplimiento a los dictámenes de la Contraloría General de la República” manifiesta Ana María de las Heras, vocera de los vecinos.

Inquieta la Municipalidad de Peñalolén, en su rol de entidad que debe velar por la normativa urbanística en la comuna, consultó a la Contraloría General de la República si “es suficiente que el titular del proyecto de que se trata ejecute un camino privado mediante la constitución de diversas servidumbres de tránsito en predios aledaños, a fin de conectar el templo con la vía troncal que indica”.

Pero la respuesta una vez más fue adversa. De acuerdo al pronunciamiento N° 37.283 de 16 de junio de 2013, el Órgano Contralor señaló que “la alternativa propuesta por ese municipio no resulta idónea para los efectos que interesan, toda vez que, en esta última, será el predio sirviente el que enfrente la respectiva vía, mas no aquél en que se emplaza el equipamiento”. El problema continúa sin resolución.

Sin embargo la comunidad Bahá’i mantiene en pie su afán. Sin perjuicio de lo dictaminado por el Ente Fiscalizador, el proyecto fue ingresado voluntariamente al Servicio de Evaluación Ambiental (organismo sucesor de la ex Corema), el pasado 30 de diciembre de 2013, mediante una declaración de impacto ambiental del proyecto

La tramitación de este nuevo estudio se encuentra en etapa consulta a diferentes servicios públicos competentes, entre los que el Servicio Agrícola Ganadero y las Secretarías Regionales Ministeriales de Agricultura y Medio Ambiente de la Región Metropolitana ya han formulado observaciones.

Así como también lo ha realizado la Municipalidad de Peñalolén a través del oficio N° 1003/25, de 24 de enero de 2014. Consultada la entidad edilicia en relación de la situación legal que enfrenta la construcción del templo, no quisieron referirse al tema, aduciendo que “se trata de un asunto entre privados”, no obstante el público apoyo que le otorgó el alcalde de la época, Claudio Orrego, a la edificación el año 2007 y a la facultad privativa del municipio de otorgar los permisos de edificación finales a la obra y de velar por el cumplimiento de las normas de construcción, atribuciones que fueron asumidas como compromiso en la sesión ordinaria del Concejo Municipal  de 24 de noviembre 2011 en que se señaló que la municipalidad no autorizará la apertura del templo Bahá’i a la comunidad mientras no se materialice una vía alternativa a la calle Arboretum…el municipio tiene un acuerdo con la Asamblea de los Bahá’i en el sentido de que dicha comunidad se ha comprometido a construir un camino alternativo a la calle Arboretum para acceder al templo”.

Se prevé el término de las obras para finales de 2015, un plazo ambicioso reconocen los representantes la comunidad Bahá’i en Chile, como asimismo reconocen como comprensibles y legítimos los reclamos formulados por los vecinos del Condominio Arboretum, de quienes niegan haber recibido algún trato discriminatorio, llegando a aunar esfuerzos por “poner a disposición de todos un bello y silencioso espacio que propicie el encuentro con la propia espiritualidad, abierto a personas de todas las religiones y creencias”, precisan.

 

Fotografías: Templo Bahá’i Chile.

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