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El Dínamo

Crecimiento del uso de la bicicleta: ¿Qué se espera para los próximos años?

"Los países que lideran las mayores cifras en este tipo de movilidad han implementado múltiples acciones, demostrando que una tendencia que se inició como transporte, evolucionó hacia ser un tema de desarrollo social".


D-Ciudad

27 de mayo, 2014

Autor:

Ciclo

Fomentar la movilidad en bicicleta de forma masiva requiere planificar e implementar una parrilla de acciones. La movilidad que hoy estamos observando ya es el reflejo de una reacción tendencial más una inducida. Esta última, ha sido gatillada por la suma de las actividades realizadas por organizaciones ciudadanas y agrupaciones de ciclistas, el liderazgo de algunos municipios y las acciones que ha implementado y han anunciado organismos públicos del nivel central, así como también iniciativas privadas. No obstante lo anterior, recién estamos comenzando a ver el potencial de crecimiento y los efectos que esto tendrá en el desarrollo futuro de la ciudades y territorios. Las tasas de crecimiento que se vienen observando desde hace 5 años indican que los flujos se duplicarán en sólo 4 años. Es decir, si consideramos que hoy en horarios punta transitan  400 bicicletas por la Ciclovía de Antonio Varas y 600 por Andrés Bello, para el 2018 se proyecta que en la primera sean 800 y en la segunda 1.200.

Los países que lideran las mayores cifras en este tipo de movilidad han implementado múltiples acciones, demostrando que una tendencia que se inició como transporte, evolucionó hacia ser un tema de desarrollo social. Muchos de estos países hoy hablan de una cultura de la bicicleta, en donde usarla ya es un hábito diario, un modo de vida, con todos los beneficios físicos y económicos que implica. En alguna medida, esto ya se está convirtiendo en una realidad en Santiago y en otras ciudades del país, así como hace años lo es en ciudades más pequeñas, donde es habitual incluso que personas de la tercera edad la usen como principal medio de transporte.

Al transformarse en un fenómeno social, necesariamente deben surgir los líderes que se conectan con la ciudadanía, compartiendo el mismo modo de vida. Es muy difícil que dirigentes que no son ciclistas puedan convencer y empatizar con un fenómeno de esta naturaleza. Visto así, es una gran oportunidad que hoy contemos con un Subsecretario de Transportes, uno de Medio Ambiente, un Intendente y una alcaldesa que están construyendo programas de fomento de la bicicleta desde la experiencia de la práctica diaria.

En este sentido, es interesante destacar cuánto se ha avanzado desde el punto de vista de la generación de oferta de servicios. Existe la posibilidad cierta que aumente significativamente el número y calidad de las ciclovías en el corto plazo; las bicicletas públicas han comenzado a funcionar en varios municipios y la Intendencia Metropolitana anunció un plan para integrar a 10 comunas bajo la misma forma de administración. La construcción de Zonas 30 ya se convirtió en línea programática en varios municipios, el gobierno acaba de anunciar la construcción de 190 kilómetros de ciclovías de alto estándar, se está invirtiendo en la construcción de cicleteros, se está trabajando en la generación de un marco normativo que regule la participación de la bicicleta en la ciudad; servicios de transporte masivo como MERVAL y BIOTREN ya permiten subir bicicletas en ciertos horarios y este último implementó un servicio de integración tarifaria para facilitar la combinación tren – bicicletas en la estación Concepción.

Desde el punto de vista de la demanda, Chile ya comenzó a monitorear el comportamiento de la bicicleta utilizando tecnología de punta a nivel mundial, aspecto que muchas ciudades del mundo como Vancouver, Seattle, Portland o Barcelona han considerado crucial. Estos estudios permiten conocer lo que sucede con la movilidad horaria, diaria, semanal, mensual y anual, una fuente de conocimiento que ha nutrido la toma de decisiones, teniendo como base información dura de comportamiento, lo que ha permitido corregir aspectos de seguridad, fomento o participación de los usuarios en el sistema de movilidad.

En definitiva, el reto para Chile es potenciar y generar sinergia entre todas estas iniciativas, velando por un desarrollo armónico y con calidad de vida. No sólo para los ciclistas, sino que para todos los ciudadanos en su conjunto. De ser así, en pocos años seremos testigos de cambios estructurales en varias áreas del desarrollo urbano y territorial.

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