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El Dínamo

La importancia de sistematizar la participación ciudadana

En muchos proyectos hay una ausencia de sistematización de lo realizado, lo que va produciendo problemas de implementación y luego produce debilidades o vacíos en el proceso de evaluación. Esto termina incidiendo en los resultados de los proyectos.


D-Ciudad

13 de junio, 2014

Autor:

participacion ciudadana

por Francisca Bogolasky
Directora de Ciudad Emergente
@franbogof

Existe consenso de la relevancia de una buena planificación, monitoreo y evaluación para fortalecer proyectos, iniciativas y sus resultados. De acuerdo a UNDP (2009), el monitoreo y evaluación pueden ayudar a una organización a extraer información relevante sobre actividades pasadas o presentes, que pueden actuar como base para futuras programaciones, reorientaciones y planificación. Sin estas etapas, sería imposible evaluar si el trabajo se está realizando en la dirección correcta o si existe progreso a partir de la intervención, entre otros elementos.

Lo anterior no es algo novedoso. Sin embargo, en muchos proyectos hay una ausencia de sistematización de lo realizado, lo que va produciendo problemas de implementación y luego produce debilidades o vacíos en el proceso de evaluación. Esto termina incidiendo en los resultados de los proyectos, al tomarse decisiones sin información suficiente, continuar proyectos que no han sido efectivos o continuar proyectos en la dirección incorrecta.

La participación ciudadana involucra un proceso continuo de recolección, procesamiento y análisis de información, que permite abordar la reflexión del proceso emprendido, ordenar y organizar el proceso y los resultados que se van obteniendo (Ganuza, Olivari, Paño, Buitrago y Lorenzana, 2010). Es decir, no basta con las tácticas participativas. Deben existir mecanismos de monitoreo y seguimiento. 

Desde sus primeros proyectos, Ciudad Emergente ha decidido relevar la importancia de la sistematización. Se han desarrollado diferentes herramientas para asegurar que las comunidades participantes puedan, por una parte, tener voz dentro de las tácticas realizadas, y por otra, evaluar estas estrategias. Estas herramientas se han acompañado de procesos minuciosos de sistematización, para que la información recolectada en las distintas tácticas urbanas se transforme en insumo clave para la posterior toma de decisiones.

Para levantar información de los participantes se ha utilizado un abanico de herramientas incluyendo algunos métodos conocidos como lo son las encuestas de percepción, y otros más innovadores, diseñados especialmente por Ciudad Emergente  o adaptados a partir de diseños existentes, con el objetivo de incentivar la participación de asistentes.

Entre estos últimos destacan los Árboles de Ideas: artefactos que permiten socializar los pensamientos e inquietudes de las personas de forma análoga a partir de la agregación de ideas escritas a mano alzada en papeletas. Otra de las herramientas utilizadas son los Mapeos Participativos: Mapas de un barrio en el cual los vecinos y vecinas pueden identificar espacios precisos del territorio respondiendo a una interrogante específica, entregando información valiosa desde el saber local a quienes desarrollan un proyecto determinado o plan maestro para el barrio o la ciudad. Por otra parte, y con el objetivo de levantar las percepciones ciudadanas sobre los temas de calidad de vida, se ha implementado la estrategia Dibujando el Bienestar (Garretón, 2012): una matriz simplificada de indicadores para ser completados de forma interactiva por un grupo específico apoyado por facilitadores.

Los resultados de estas herramientas, sumado a las encuestas de percepción y de evaluación de las tácticas, han sido, en todos los proyectos, sistematizados e incluidos en informes de manera de darle uso a la información.  Desde Ciudad Emergente estamos convencidos que sigue existiendo espacio para el desarrollo de nuevas estrategias, para el levantamiento de información, y para la sistematización de esta información.

Los proyectos realizados nos hacen pensar que vamos por el camino correcto: por una parte, procurando que la información recolectada sea organizada de manera tal que pueda ser fácilmente interpretada, y posteriormente, efectivamente utilizada para en la toma de decisiones. De esta forma, nos aseguramos de contar con información que permita retroalimentar y fortalecer las tácticas y proyectos para futuros procesos participativos.

Referencias:

  • Ganuza, Ernesto; Olivari, Lucrecia; Paño, Pablo; Buitrago, Luz; Lorenzana, Concepción. 2010. La Democracia en Acción: Una Visión desde las Metodologías Participativas. Antígona, Procesos Participativos. Madrid.
  •  Garretón, Manuela. 2012. Drawing well-being. Disponible en: http://diatomea.co/
  •  United Nations Development Programme. 2009. Handbook on Planning, Monitoring and Evaluating for Development Results. Evaluation Office. New York, NY.

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