Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar
Gente apasionada: Esta mujer encerró 10 años a su amante Gente apasionada: Esta mujer encerró 10 años a su amante

El romance de “Dolly” con el adolescente Otto Sanhuber tuvo ribetes cinematográficos. Preocupada de esconder su relación extramarital, la mujer instaló al joven en su ático. Su misión era darle placer y cumplir con las tareas domésticas.

Mujer

Gente apasionada: Esta mujer encerró 10 años a su amante

Por 13 de Septiembre de 2012

El caso de la mujer que encontró a su ex novio viviendo en el desván de su propia casa lleva a preguntarse cómo es posible semejante situación. Sin embargo, existe un antecedente impactante. Veamos la historia.

El de Walburga “Dolly” (1880-1961) con Fred Oesterreich no fue un matrimonio feliz, aunque para ella representó un ascenso social. El hombre era un rico empresario, dueño de una importante fábrica textil en Milwaukee. Pero era más aficionado a la bebida, a la caza y a las salidas con sus amigos, que a Dolly, a quien desatendía. La mujer buscó consuelo en otros brazos.

 

Hasta que, en 1913, conoció al joven Otto Sanhuber, adolescente de frágil aspecto, enviado por la firma Singer a la fábrica de Oesterreich para reparar una máquina de coser. Sanhuber era un muchacho huérfano que no sabía exactamente su propia edad, entre 16 ó 17 años.

Por aquel tiempo, Dolly había perdido a su único hijo, también adolescente. Al parecer, fue esto lo que le inspiró simpatía hacia Otto, quien empezó a frecuentar su casa, hasta que estalló la pasión entre ellos.

Durante tres años, el romance siguió el curso “normal” de este tipo de historias. Él la visitaba en su casa, aprovechando la ausencia del marido y el feliz detalle de que el matrimonio, pese a su posición acomodada, no tenía personal doméstico. Otras veces se encontraban en un hotel. La pareja era muy fogosa: según el testimonio del joven, llegaron a hacer el amor ocho veces en un día.

Pero pronto un vecino entrometido notó las idas y venidas de la esposa infiel y de su amante y le fue con el cuento al marido. Dolly inventó una escusa y Oesterreich se la creyó. Sin embargo, habían entrado en zona de riesgo. Entonces, ella, para evitar a los fisgones, no tuvo mejor idea que proponerle a su amante mudarse al ático de la casa. Él aceptó de buen grado: tendría casa, comida y un “trabajo” más divertido que reparar máquinas de coser. Además, soñaba con ser escritor…

Dolly acondicionó el desván, convirtiéndolo en un verdadero hogar para Otto. Pero no fue gratuito: además de hacerle el amor a la dueña de casa, el muchacho se ocupaba de las tareas domésticas: lavar, barrer, quitar el polvo de los muebles…

 

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día

El Dínamo AM

Comenta este post

Newsletter
El Dínamo AM

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día