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El caso de Jorge Mateluna, el ex frentista preso que movilizó a la comunidad de actores chilenos El caso de Jorge Mateluna, el ex frentista preso que movilizó a la comunidad de actores chilenos

Acusado de asaltar un banco y robar más de $60 millones, su caso inspiró la obra de teatro Mateluna y cuenta con el respaldo del mundo cultural.

Entretención

El caso de Jorge Mateluna, el ex frentista preso que movilizó a la comunidad de actores chilenos

Por 10 de octubre de 2017

Jorge Mateluna iba a la Municipalidad de Pudahuel la mañana del 17 de junio de 2013. Quería presentar un proyecto de rescate patrimonial para la comuna, tal como lo había hecho en otros lugares anteriormente. En eso iba pensando cuando en el camino fue interceptado por dos Carabineros que se encontraban haciendo control de identidad, según le dijeron. Aunque en realidad, los policías estaban en medio de un operativo luego que cuatro sujetos asaltaran una sucursal del Banco Santander y robaran más de $60 millones ese mismo día.

En ese control supieron que Jorge Mateluna había sido miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y que estuvo 12 años en la Cárcel de Alta Seguridad. La razón: en 1992 había participado de un robo en un supermercado de Conchalí. Y en medio del asalto, un guardia murió. Mateluna, junto a otros compañeros, fue arrestado y condenado por la Ley de Seguridad del Estado.

Con esos antecedentes a la mano, carabineros lo detuvieron al sospechar que era uno de los asaltantes del banco en Pudahuel. Tras la investigación de la Fiscalía, la justicia determinó que el hombre era culpable y lo condenó a 16 años privado de libertad, pese a que no había pruebas biológicas que lo comprometieran y a la declaración de otros dos asaltantes detenidos. Ninguno de ellos lo conocían. A sus 39 años, Mateluna volvía a la cárcel.

Mateluna Inocente

Los actores Paulina García, Héctor Noguera, Malucha Pinto, Catalina Saavedra y Daniel Alcaíno se juntaron el lunes 2 de octubre pasado en el Teatro Sidarte. Escogieron ese lugar para lanzar la campaña Mateluna Inocente, denunciando las fallas de la investigación del caso que derivó en una condena injusta según reclaman. En esa oportunidad mostraron una serie de microdocumentales sobre Mateluna, lo que se suma a otras actividades que han hecho, como la creación de una página web con todos los antecedentes.

Camila González Brito, una de las actrices que coordina la iniciativa y lo conoce, cuenta: “Tratamos de ir lo que más podemos (a la cárcel), pero siempre velamos para que sea su hijo y la familia la que lo vea. Nos turnamos una vez al mes, porque tenemos una relación de amistad con Jorge”.

Se conocieron cuando preparaban la obra Escuela, escrita y dirigida por el dramaturgo Guillermo Calderón, la cual trata sobre la formación paramilitar de grupos que lucharon contra la dictadura. Jorge Mateluna les contó su historia y desarrolló una relación de amistad con varios, entre ellos el propio Calderón. Luego, al conocer la condena, el dramaturgo creó Mateluna, obra que relata su actual caso. “Desde su encierro irradia tranquilidad. No comparte el horror de lo que pasa adentro, creo que porque no quiere que nos preocupemos más por él”, dice Calderón.

Jorge Mateluna lee mucho en la cárcel, principalmente poesía, que combina con la lectura de su caso judicial. Además, escribe cartas en las que cuenta cómo logra vivir su encierro. “Jorge ha estudiado mucho en sus años en la cárcel y tiene ideas profundas y agudas con respecto a la cultura. Por lo general, es reservado para hablar de nuestro trabajo o el de otras personas, pero sí está muy interesado en contar cómo se vive el mundo de la cárcel desde el punto de vista de cómo se experimenta la cultura”, comenta el dramaturgo.

Calderón lo conoció a través de Daniel Alcaíno. Y Alcaíno conoció a Mateluna casi por el azar. En 2003, a través de una entrevista, mandó saludos a los prisioneros que estaban en huelga de hambre para lograr el indulto. Jorge Mateluna era uno de ellos. Empezó a visitarlos a la cárcel de manera recurrente y hacer gestiones para su salida. “Es muy lindo eso de cuando tú trabajas por la libertad de una persona y logras que salga libre. Es lo más cercano a un milagro que me ha sucedido”, recuerda el actor.

Cuando salió de la cárcel en 2004 gracias a un indulto, empezó cultivar un camino profesional ligado a la cultura y a los movimientos sociales. Tomó cursos de Sociología y de Bellas Artes en la Universidad Arcis, pero no terminó ninguna de las dos carreras. En 2006 creó junto a un compañero la productora de documentales NovoSur. Una de sus creaciones fue “Deseducados”, documental que retrata la revolución pingüina y los inicios del movimiento estudiantil. Dos años después trabajó en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Región Metropolitana, como encargado territorial del Programa “Creando Chile en mi Barrio” y a mediados del 2011 constituyó Culturarte Producciones, productora que realiza trabajos en el ámbito de la gestión cultural.

Alcaíno señala que Mateluna concibe a “la cultura inserta en la lucha social, no en la lucha partidista. Siempre comprometido con visitar poblaciones, con ir a lugares extremos, obviamente tiene un compromiso social que tiene que ver más con la orgánica popular que con la orgánica burguesa de los partidos políticos”. En ese sentido, destaca en él una personalidad tranquila, “normal”, con quien salía a tomarse un par de cervezas de vez en cuando, dado que vivían a tres cuadras de diferencia.

Sus años en el frente

Desde chico Mateluna sintió cercanía con el mundo social. Viviendo en Renca, entró a militar al FPMR a los 13 años, sin contarle nada a su familia. A los pocos años, le tocó participar en organizaciones de base de su misma población y de otras de la zona norte de Santiago, tales como juntas de vecinos, comités de allegados, campamentos.

Manuel Saavedra tenía 18 años cuando conoció a Jorge Mateluna, de 16. La dictadura había terminado y empezaba la transición a la democracia. Ante ese nuevo escenario, se venía pensando en una reconfiguración del frente que respondiera a la nueva época. Pero eso causó fricción al interior ya que habían dos posturas. “Había quienes estaban por la lucha armada, y nosotros tampoco abandonábamos esa opción, pero sí queríamos tener una postura política más clara que le diera conducción. En eso estábamos cuando cayó Jorge y una serie de personas”, recuerda Saavedra.

Eso pasó en noviembre de 1992. Mateluna junto a otros frentistas asaltaron el supermercado Agas de Conchalí, y en medio de ese suceso murió un guardia de seguridad del recinto. Los frentistas fueron detenidos, y luego arrestados en la ex penitenciaría de Santiago. Tras dos años de cárcel, Mateluna intentó escapar, sin resultado alguno. Ante eso fue trasladado a la Cárcel de Alta Seguridad, lugar donde pasó 12 años, mientras que Manuel Saavedra estuvo ocho.

“Cuando Jorge estuvo la primera vez (en la cárcel), él asumió que el estar preso era parte de la opción política propia. El hecho de haber estado ahí, fue parte de haber perdido la juventud y una serie de cosas, que normalmente la gente lo resiente, pero era parte de los costos. No estaba lejos de la realidad, era lo que podía pasar como parte de la vida militante”, explica su amigo.
Para el ex frentista Enrique Villanueva la situación es clara: “Todo indica que él es absolutamente inocente. Y no sería primera vez que se les fabrican pruebas de una manera de generar un castigo al Frente, más que a la persona”.

El estado del caso

Han pasado cuatro años desde que el Primer Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó la condena de Jorge Mateluna, a quien sentenció a 19 años de cárcel. Su abogado defensor presentó un recurso de nulidad que fue rechazado. Sin embargo,  el recurso  de  los  otros  dos  condenados  en  la  misma  causa fue  parcialmente acogido  y como  consecuencia la pena fue rebajada a 16 años. Ahora la defensa planea apelar a la Corte Suprema para que revise el fallo y se revierta el caso.

Al interior de la cárcel, Mateluna se inscribió en un taller de artesanía, donde trabaja el cuero. Le ha hecho bolsos a cada uno de los actores de la obra que relata su caso. Y eso lo intercala con la lectura de libros y de su situación, intentando dilucidar cómo salir de ahí por la vía judicial.

 

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