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El Dínamo

Gran operativo policial en Pekín para silenciar 25º aniversario de Tiananmen

Ningún periodista es autorizado a grabar o, si quiera, estar en los exteriores de la plaza, debido a la "legislación china" -a pesar de que lleve el permiso de periodista que autoriza a trabajar en el país asiático-, según explicó un agente policial a uno de los accesos a la plaza.


Mundo

4 de junio, 2014

Autor:

EFE EFE

El Gobierno chino ha desplegado un enorme operativo policial y militar en Pekín para evitar cualquier acto que recuerde o conmemore la masacre de Tiananmen, de la que hoy se cumplen 25 años, y que puso fin a casi siete semanas de protestas estudiantiles y obreras que pedían libertad y democracia.

La plaza de Tiananmen, el centro de aquellas manifestaciones, amaneció hoy abarrotada de policías y de militares, que controlan a todo aquel que acuda a visitar el emblemático lugar.

Para acceder al enclave, cualquier visitante debe pasar por un arco de seguridad así como someterse a un registro policial, en el que se demanda toda la documentación, en una de las garitas de seguridad que fueron instaladas en la capital después del atentado ocurrido en octubre del año pasado, cuando un coche invadió la acera en Tiananmen y arrolló a los caminantes, provocando cinco muertos.

Ningún periodista es autorizado a grabar o, si quiera, estar en los exteriores de la plaza, debido a la “legislación china” -a pesar de que lleve el permiso de periodista que autoriza a trabajar en el país asiático-, según explicó un agente policial a Efe en uno de los accesos a la plaza.

Los minuciosos controles han provocado que la visita turística al lugar se vuelva desesperante, como vivieron algunos viajeros que trataban de acceder al lugar, y que, en algunos casos, tuvieron que esperar una media hora de pie, a casi 30 grados al sol, para que les permitieran la entrada.

El despliege policial y militar de hoy es otro de los intentos del Gobierno chino por silenciar el aniversario del fin de las protestas de estudiantes y obreros que se alzaron contra la corrupción del Partido Comunista y el régimen chino, y a favor de la democracia.

Entonces, el Gobierno de Deng Xiaoping decidió desplegar a los militares en la capital china para acabar con los reclamos de la ciudadanía, lo que acabó en una masacre en la que murieron entre 300 y hasta 3.000 personas, según diversas fuentes.

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