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El Dínamo

Las horas más duras de Dilma Rousseff previo al juicio político

El Senado definirá hoy si ponen fin al mandato de su primera mujer presidenta, actualmente suspendida del cargo.


Mundo

31 de agosto, 2016

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El Senado de Brasil votará durante esta jornada -aunque estaba previsto para las 11:00 horas- si se define remover o no a la suspendida Presidenta de ese país, Dilma Rousseff, con lo que podrían terminar 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores y ratificar en su cargo transitorio al conservador Michel Temer.

Las cifras para Rousseff no son auspiciosas. La probabilidad que manejan los analistas y los medios brasileños de que más de dos tercios de los 81 escaños de la Cámara Alta voten a favor de la Mandataria es demasiada compleja. Las encuestas, de hecho, apuntan a que será condenada por las acusaciones de haber violado las leyes de presupuesto del país.

Durante esta mañana, el debate ha estado centrado en la posibilidad de hacer dos votaciones diferentes: una con su destitución y otra si persevera la idea del castigo de 8 años sin cargo público.

La aún Presidenta ha negado todos los cargos y afirma que el proceso de destitución pretende proteger los intereses de la élite económica en Brasil. “Pido a los senadores que tengan conciencia a la hora de evaluar este proceso #PorLaDemocracia“, comentó en su cuenta en Twitter días atrás.

¿Qué pasará en Brasil?

Si Rousseff es declarada culpable, la transición recaerá en su ex vicepresidente, Michel Temer, que hoy ocupa el cargo de presidente interino, desde que el juicio comenzó en mayo. Éste deberá finalizar el mandato hasta fines de 2018.

Si el Senado define la salida de Rousseff, la Presidenta será el primer líder brasileño que debe dejar su cargo antes de tiempo desde 1992, cuando Fernando Collor de Mello renunció antes de su inminente enjuiciamiento por corrupción.

Este lunes, Rousseff en un emotivo discurso comparó el juicio político con su persecución durante la dictadura militar brasileña desde 1964 a 1985, cuando fue torturada por los servicios de seguridad por pertenecer a un grupo de guerrilla urbana izquierdista.

Las acusaciones contra la jefa de Estado apuntan a un supuesto uso de dinero de bancos estatales para aumentar el gasto durante el 2014, algo que ella justifica que no tuvo impacto en los niveles generales de déficit y que fue devuelto por completo al año siguiente.

Si bien no todos los senadores están de acuerdo sobre los méritos de la acusación contra Rousseff, muchos concuerdan en que no puede seguir gobernando al país.

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