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Nacional

Por qué reclaman los choferes de Tur-Bus

Por 24 de Noviembre de 2010

La primera hipótesis que se escuchó ayer en los medios fue la de que el conductor se podría haber quedado dormido. Que ésa era una de las causas más probables del accidente del kilómetro 47 de la Ruta 78, ya que el camino era recto y no había evidencia de intervenciones en el ambiente.

 

 
Y era posible: hace cinco años, el programa Contacto había expuesto las condiciones de trabajo de los choferes y asistentes de las empresas de buses, alertando sobre irregularidades laborales que incluían, entre otros temas, las jornadas de trabajo.

 

Por eso, el accidente en el que murió el conductor José Luis Abarca Saavedra, junto a otras 18 víctimas, hace que Tur-Bus esté de nuevo en el foco de la noticia. Que se recuerde que es la misma empresa que, hace cuatro años, protagonizó otro accidente carretero de gran magnitud: el del Río Tinguiririca. Y que cobre mayor relevancia la carta que tres trabajadores de Tur-Bus le enviaran hace 15 días al diputado PS Fidel Espinoza -a la que tuvo acceso El Dínamo-, manifestándole reclamos sobre la seguridad y los sueldos de la compañía.

 

El primer reparo de los funcionarios es relativo al sistema de trabajo llamado “postas”. Éste consta de relevos por tramos de cinco horas entre dos o tres conductores, según lo amerite el recorrido completo. En la carta, los funcionarios dicen que las dos horas de descanso por cada cinco de manejo no serían suficientes, o no se estarían cumpliendo como corresponde. “Consecuencias de esto -anuncian en el documento-: cansancio, se  duerme  poco, estrés, las  probabilidades de  accidentes  aumentan y existe  un  ambiente  laboral  de  desmotivación”.

 

Las jornadas laborales son un punto de conflicto dentro de la empresa. Y las quejas se dividen en dos ejes: las zonas de descanso y el sistema de turnos. Quienes critican el primer ítem, dicen que no se respetan. Que las horas libres entre cada viaje cuentan desde que el bus llega al terminal, y el mismo conductor es quien  debe llevar la máquina a ser revisada por el eléctrico y el mecánico y al lavado de baños. 

 

Un chofer de la empresa que conversó con El Dínamo explica también que las salas “tienen seis sillas que parecen sacadas de la sala de espera de la Posta Central, y cuatro están rotas”. Por lo mismo, “la mayoría descansa en el mismo bus”. Sin prender el aire acondicionado, claro, ya que “nos retan si lo hacemos en las horas libres”.

 

El otro punto de conflicto son los sistemas de turnos. Según Luis Rodríguez, presidente del Sindicato nº6 de Tur-Bus, los distintos turnos de siete días por dos de descanso, nueve por tres y 10 por cuatro, no son la solución más apta para mejorar el sistema de 24 por seis que se tenía antes.

 

“Con dos días libres no se alcanza a descansar”, explica Rodríguez. También dice que ese sistema no lo definieron ellos, ni les preguntaron a los conductores si estaban de acuerdo: “El subsecretario del Ministerio de Transporte del gobierno anterior, después del accidente en el Tinguiririca, cambió las horas de jornada. Nunca nadie se acercó a la empresa o a los sindicatos para ver cuál era el problema”.

 

Pero además de cómo se distribuye el descanso, existe el problema de cómo se aprovecha. Según otro chofer de la empresa, varios de sus compañeros se dedican a “taxear” los dos días libres que tienen por cada semana trabajada.

 

Esos salarios bajos que algunos complementan con trabajos paralelos son el segundo reclamo de la carta que recibió el diputado Espinoza hace 15 días. En ella, los tres funcionarios de Tur-Bus explican que “estos últimos meses, los sueldos han bajado. Los colegas que trabajan en buses de un  piso se han cambiado a los dobles, siguiendo prácticamente con el mismo  pago. Y en muchas ocasiones, uno inferior, considerando que las producciones de un bus de dos pisos son de un 50 ó 75% más que uno simple, aproximadamente”.

 

También mencionan en el documento que es difícil llevar un cuidado detallado de las máquinas, ya que el sistema de postas implica que los conductores se cambien constantemente de bus para hacer los recorridos. 

 

“Antiguamente, se designaba un bus a una  tripulación completa (dos conductores y un asistente) para cualquier destino con más de cinco horas de viaje”, explican los funcionarios. “Cada tripulación se preocupaba de la máquina que se le designaba, de que estuviera en óptimas  condiciones mecánicas, aseo, etc. (…) Conocían su  bus, se preocupaban de su mantención y cualquier detalle lo hacían ver con  los mecánicos”. Y aunque Luis Rodríguez, del sindicato número seis, asegura que en la zona centro “todos están a cargo de una máquina”, empleados de otros sindicatos concuerdan con la visión impresa en la carta. Con que, al desconocer el detalle del funcionamiento, sólo se les harían reparaciones cuando los buses tienen fallas evidentemente graves.

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