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30 de Diciembre de 2016

Jornadas sedentarias o activas: qué comer según el tipo de trabajo que tienes

Mantener una alimentación saludable resulta fundamental a la hora de tener la energía necesaria durante el horario laboral.

Por El Dínamo
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El lugar de trabajo, donde pasamos más de ocho horas diarias, se convierte en uno de los lugares donde estamos la mayor parte del día. Por lo tanto, mantener una alimentación saludable resulta fundamental a la hora de tener la energía necesaria durante el horario laboral.  

El gasto energético diario depende, en parte, del tipo de trabajo que realizamos y de acuerdo a eso deberíamos tomar nuestras decisiones alimenticias, proporcionándole a nuestro organismo los nutrientes que necesita para funcionar correctamente.

Pamela Oróstica, nutricionista del Hospital del Trabajador ACHS, indica que “la dieta va a depender del trabajo que tiene la persona. Si trabaja en escritorio o tiene que usar su fuerza”. Oróstica señala que la persona se debe asesorar con un profesional de la salud experto en la materia para saber qué tipo de alimentación es adecuada para su jornada laboral y que se recomienda consumir comida cada tres a cuatro horas al día.

Junto a lo anterior, la nutricionista advierte que “dietas en exceso hipocalóricas tampoco son buenas, porque se saca la energía de otros lados. Esas personas suelen andar cansadas, con sueño, de mal humor, se pueden llegar hasta desmayar”, lo que resulta contraproducente no sólo para el ámbito laboral.

Trabajo activo

Se trata de todo aquel que implica esfuerzo físico constante y uso de fuerza, tales como cargamento y construcción. “La idea es tener una dieta rica en hidratos de carbono, así como también privilegiar el consumo de proteínas para generar masa muscular. Los de asimilación lenta, como la avena, los integrales y las legumbres permiten tener energía por más horas”, señala la nutricionista.

Agrega que “lo ideal es comer varias veces al día en pequeñas porciones, para evitar posibles fatigas, pero también para no pasar hambre y comer en exceso, sobre todo en la noche. El esfuerzo físico también se asocia a la deshidratación, por lo que este grupo de trabajadores debe beber agua constantemente, aun cuando no sientan sed”.

Trabajo sedentario

Pasar horas sentado en un escritorio restringe el tipo de comidas que se debe ingerir a lo largo de la jornada, debido a que al tener un trabajo sedentario se gastan menos calorías y energía. El error más común es comer snacks altos en grasas y azúcares, por eso lo ideal es tener siempre a mano fruta fresca o frutos secos para comer entremedio. 

Además, se debe evitar el consumo de bebidas azucaradas o con cafeína. En vez de eso, es conveniente tener una botella con agua lo que resulta más saludable para el trabajo. “Estar estáticos también influye en el proceso de digestión, por lo que se deben privilegiar los alimentos ricos en fibra”, señala Oróstica.

Trabajo por turnos

Guardias de noche o de madrugada o periodistas de televisión a cargo de ediciones nocturnas son algunos de los trabajos que presentan horario distinto al habitual, lo que altera el ritmo normal de funcionamiento del organismo.

De noche es preferible optar por alimentos bajos en grasas y cuidar las porciones, para no generar pesadez ni problemas estomacales. A esa hora, nuestro cerebro “cree” que los intestinos no deberían funcionar, lo que dificulta la digestión de los alimentos. Se debe considerar que hay ciertos alimentos que producen somnolencia, como la leche o el plátano, por lo que sólo deberían consumirse al final del turno. 

Considerar el tipo de trabajo resulta crucial a la hora de escoger una alimentación no solo balanceada sino que también contribuya a entregar energía al organismo.

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