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Un día con Pía Adriasola, esposa de J.A. Kast: “Dios me compensó por tener menos marido con 9 hijos” Un día con Pía Adriasola, esposa de J.A. Kast: “Dios me compensó por tener menos marido con 9 hijos”

La esposa del diputado ex UDI por primera vez se suma a la primera línea de una campaña y sale a recorrer el país para convertirse, como consecuencia, en la primera dama.

Nacional

Un día con Pía Adriasola, esposa de J.A. Kast: “Dios me compensó por tener menos marido con 9 hijos”

Por 4 de agosto de 2017

Después de años de permanecer en el backstage político de las campañas de su esposo, el diputado ex UDI José Antonio Kast, María Pía Adriasola (50) decidió que no más, que ahora lo acompañará desde el escenario en primera línea. Por casi dos décadas se hizo cargo de la casa, de los nueve hijos y de las actividades familiares, entendiendo que la carga laboral de su marido “es alta”.

Pero ahora que todos son mayores, Adriasola decidió participar activamente de la campaña presidencial del diputado, a cargo del equipo de “Mujeres por Kast”, recorriendo el país para presentar a su esposo y representándolo en las actividades que no pueda participar, sobre todo en regiones. Este martes, Pía tuvo una de sus primeras jornadas cargadas de actividades con dirigentes sociales de derecha que respaldan la candidatura de Kast.

A las nueve de la la mañana se reunió con un grupo de vendedores ambulantes discapacitados que trabajan en calle Estado. Libreta y lápiz en mano, la esposa del diputado escuchó sus problemas, sus necesidades y sus propuestas. Lo que necesita la candidatura hoy es ampliar su conocimiento y movilizar a las bases de apoyo de la derecha tradicional, para superar el 9% de apoyo que tienen según las encuestas que el propio comando ha confeccionado.

Sentada en un café con las siete personas con que se reunió, Adriasola los escucha y toma nota. Está vestida con una chaqueta negra, jeans, un chaleco blanco y una visible bota ortopédica; tuvo un accidente en Puerto Varas donde van de vacaciones. También lleva unos aritos de perla. “Se va a ir con depresión con tanta historia triste que le estamos contando”, le dice una de las mujeres del grupo. “Pero cómo me voy a ir triste si lo estoy pasando chancho con ustedes”, les responde María Pía entre risas.

Pía sube al escenario

Adriasola estudió derecho en la Universidad Católica, plantel donde conoció a su actual marido -que iba un año más adelante- en la semana de novatos. Desde entonces no se separaron más: se casaron cuando ella tenía 24 años, tuvieron nueve hijos -la mayor tiene 25 años y está casada, el menor tiene 10- y ambos pertenecen al movimiento religioso Schoenstatt, y no al Opus Dei como se les suele vincular. Por un periodo también tuvo un estudio de abogados con una amiga en Paine, pero trabajó en él solo algunos meses.

Una manera muy sabia en que Dios me compensó por tener menos marido fue dándome muchos hijos, porque eso me demandaba mucho tiempo y dedicación”

Desde que el parlamentario postuló como candidato en las Municipales de 1996 en Buin, donde fue electo concejal, la familia Kast Adriasola asumió la política como parte de su rutina, asegura ella: “Él había dejado la política para trabajar en la fábrica de la familia, pero cuando estaba esperando a mi cuarto hijo, me dijo: Mújer -como la llama en privado-, ¿tú me dejarías postularme a candidato? Le dije que sí porque sabía que eso lo hacía feliz”.

A partir de ese momento, Kast no paró más y ella se convirtió en la jefa de operaciones de la familia o, como lo llama ella a modo de bromas, la “ministra del Interior” de su hogar. “Una manera muy sabia en que Dios me compensó por tener menos marido fue dándome muchos hijos, porque eso me demandaba mucho tiempo y dedicación”, cuenta.

Pero ahora las cosas cambiaron. Este martes, Pía Adriasola va de una actividad a otra y al mediodía la esperan para recorrer una feria libre en Lo Espejo en la población José María Caro. Esa mañana, más temprano, el propio diputado Kast -a modo de equipo de avanzada- llegó hasta la feria, preparó directamente la actividad de su esposa y habló con los dirigentes UDI que la recibirían más tarde.

Con ellos, Adriasola recorrió la feria, habló de las necesidades de esos trabajadores y de los que viven en Lo Espejo. Como si llevara años haciendo campañas -con la experiencia de acompañar por años a Kast por campamentos y poblaciones-, María Pía saludó a cada persona que pasó por su lado, siempre junto al “Pequeño Obama” (Víctor Martínez), dirigente UDI que apoya a Kast, quien le puso ese sobrenombre. Abrazo apretado, beso, presentación y continúa caminando.

En el camino compró dos tostadores y una olla, calzones rotos que fue compartiendo con los trabajadores de la feria y, a los más confundidos, les explica que no es el mismo que fue a la primarias, que ése es Felipe Kast, su sobrino. “Ella es la esposa de un candidato independiente a la Presidencia de la República”, la presenta el Pequeño Obama. Pero no todo sale bien.

“¿Y dónde vive?”, pregunta un hombre muy molesto. “En Paine”, responde ella. “¡¡¡De allá vienen a robarnos, a cagarnos a todos, como la Presidenta y el hijo que se robaron toda la plata y ustedes más encima los defienden!!!”, le grita. Ella lo escucha y sonríe. “¿Cómo le explico que no somos todos iguales?”, reflexiona después.

Schoenstatt y su familia

María Pía Adriasola Barroilhet es la tercera de ocho hermanos -en el caso de Kast son 10-, nació en Santiago y vivió en varias comunas, como La Florida y Puente Alto. Afirma que su padre “era de mucho esfuerzo” y que vivieron “una situación súper precaria” por varios años. “Hasta compartíamos con mis hermanas el único vestido que teníamos”, recuerda. “Esa sencillez nos hizo estar conectados a la naturaleza y a Dios”.

Siempre ha sido muy cercana a la iglesia al igual que su esposo. “Ser católica es decir que llevo a Cristo en mi corazón y mi anhelo es compartir lo que llevo dentro. Eso me hace ser una persona alegre, de verdad que lo gozo, porque una unión con Cristo te sostiene todo el tiempo, como esa intimidad de amistad de alguien que tú quieres mucho”, cuenta.

“Lo que tiene Schoenstatt es que es un trabajo de familia, de poner a Dios en la familia, en el matrimonio. Cuando tú como matrimonio caminas con Cristo y ya somos tres, es mucho más fácil resolver las cosas”, agrega. Pía asiste diariamente a la misa del Colegio Campanario, donde estudian sus hijos en edad escolar. “A mí me encanta ir a misa”, dice y cuenta que hace música litúrgica, que escribe canciones y que, incluso, una de ellas se hizo popular fuera del país.

“Hace muchos años estaba enferma de aburrida estudiando derecho comercial y tenía algo que me daba vuelta en la cabeza, algo que se te mete, así que lo escribí, hice la música y la empecé a cantar en la misa de los domingos. Después un tío una vez la escuchó en Miami”, relata mientras conduce un mini bus familiar con doce hileras, donde transporta al familión que lidera. En él hay imágenes de la virgen María y algunos CD de música católica que escuchan durante las mañanas.

Hoy, pese a estar más metida en la campaña, sigue dirigiendo su casa, ubicada en la parcela donde se encuentra la Fábrica de Cecinas Bavaria, pese a que vendió sus acciones en la empresa familiar para no tener conflictos de interés en la campaña y para -de paso- financiar la misma.

Con la ayuda de dos asesoras del hogar puertas adentro, comienzan la jornada a las 6:45 am y desayunan juntos; normalmente, “Anton” -como ella lo llama en privado- va a dejar a los niños al colegio, aunque durante estos meses de campaña ella sumó esa labor “para que duerma un rato más”. En esta campaña se la están jugando con todo.

Pía en terreno

Cuando Adriasola habla de política, siempre lo hace en plural. “Nosotros somos uno”, dice y cuenta que la definición de lanzar una candidatura presidencial fue de ambos, en largas conversaciones que tuvieron por días. “Mi flaco sabía que la UDI ya tenía ungido a (Sebastián) Piñera y que si nosotros no poníamos nuestra visión sobre los valores, se iban a perder en la presidencial”, agrega.

“Él tiene una inteligencia política muy aguda y entendió que si lo ungían a él solo, esta elección la perderíamos”, explica, por lo que en ese entonces definieron renunciar al partido y juntar las firmas necesarias para inscribir su candidatura. “Yo tampoco tenía quién me representara; sentía que Piñera prometió cosas que no cumplió e hizo todo lo contrario. Yo creía que necesitábamos a alguien como Anton que nos representara”, resume.

Así comenzaron con la búsqueda de las firmas, repitiendo un modelo de trabajo que habían aplicado en la campaña parlamentaria pasada en que triunfaron con solo dos meses y medio de campaña en el distrito. En ese periodo, Kast había sido nominado como candidato a senador en la región de Los Lagos, pero Pablo Longueira “lo mandó” a competir por Santiago Oriente y finalmente al distrito en que ganó.

“Yo le decía: mira, flaco, si sales electo es porque Dios te quiere en la política”, explica mientras recuerda que en esa campaña hizo puerta a puerta sola: tomaba los panfletos e iba casa por casa presentando a su esposo candidato y lo que proponía, al mismo tiempo que él hacía lo propio en semáforos y el Metro.

En mayo pasado, Kast anunció que ya habían logrado conseguir 45 mil firmas para inscribir su candidatura presidencial -pese a que necesitaban 33 mil rúbricas-. la que inscribirán el próximo 17 de agosto.

“Si bajamos sueldo a diputados, baja el nivel”

La jornada del martes sigue agitada. A la hora de almuerzo se reúne con dirigentes sociales en una pizzería de Lo Espejo. Al encuentro llegan 15 dirigentes de San Bernardo, Maipú y otras comunas. Varios fueron coordinados por la alcaldesa Nora Cuevas (UDI) que apoya a Kast. Por casi dos horas, Adriasola y sus invitados conversan de política, de propuestas y la conversación va subiendo de tono, mientras ella toma nota y escucha atenta.

Varios de ellos dicen que son de derecha “a mucho honra, no como los otros que quieren todo gratis”. Preguntan por las propuestas de Kast y Adriasola responde. “Para Chile el aborto no hace ningún bien. Esto me tiene descorazonada porque no creo que deba existir una ley que permita matar a otro chileno. Sé que la gran mayoría de las mujeres está de acuerdo conmigo”, les comenta.

Una violación es terrible pero si una vida se gesta, uno nunca sabe si, como dice la canción, será un gran ingeniero o un arquitecto”, explica. También hablan de los inmigrantes que, a juicio de los presentes, “están recibiendo más beneficios que hasta los chilenos” y que la delincuencia tiene como base un problema de falta de autoridad. “¡Hasta la autoridad sobre nuestros hijos nos han quitado!”, dice María Pía.

También la encaran por los sueldos de los diputados, le piden que ojalá se bajen. Luego, ella analiza: “Si ponemos una dieta parlamentaria baja, vamos a tener un nivel bajo de parlamentarios, ese es el riesgo que corremos. Personas que en el sector privado pueden tener un sueldo mucho mayor, no van a tener ningún incentivo para ingresar a la política y eso baja el nivel y ahí liquidamos el sistema”, explica.

“La crítica han hecho (Gabriel) Boric y (Giorgio) Jackson respecto de la dieta es vacía porque no se ha visto ninguna voluntad de regalar todo lo que les sobra, son bien populistas. No hay una consecuencia en que digan que les sobra la plata y la donen a algunos abuelitos”, agrega.

“Vocación de personas”

Mientras se despide de los adherentes, llega a la misma pizzería un equipo de campaña de la candidata Loreto Seguel, de Evópoli. Se saludan amistosamente y algunos de los dirigentes le preguntan Adriasola si son del sector y si deben recibirlos. Ella les explica que son del partido de su sobrino pero que no los apoyan. “Felipe está por esto de la ideología de género que es muy complicado para nosotros, así que no”, les responde.

De camino a la siguiente actividad, Pía Adriasola analiza su vida en la política. “Nunca he pensado en postularme a nada porque mi labor es demasiado importante, que tiene que ver estas nueve personas que nos encomendaron especialmente. Quizás en otra etapa, no lo sé, ya tengo demasiada pega”, dice.

En su familia sólo uno de los hijos ha seguido el camino político: José Antonio Kast Jr., quien es presidente del Movimiento Gremial de la UC. Por lo mismo, no ha participado de la campaña de su padre para no mezclar las cosas. El resto de los hijos tampoco se ha involucrado, aunque por decisión de ambos, por el desgaste que significa.

“Una vez una persona estaba muy enojada en San Bernardo, mientras hacíamos campaña, y fue un momento súper complicado, como lo que pasó hoy con ese señor en la feria, y yo volví como súper cargada a la casa y tuve que dormir siesta toda la tarde, porque te succiona una cantidad de energía el tratar de mantenerte firme frente a la desesperanza de las personas. No puedo decirles que Anton no es así”, cuenta.

La última actividad del día es en una parroquia en La Reina, en un club de adulto mayor. Pía cuenta que lo que la caracteriza es su “vocación de personas” y que le gustaría poder ayudar a los “que menos tienen”. En el lugar se encuentran con Víctor Palacios, uno de los jefe de campaña en terreno de Kast en la elección pasada; también es padre del actual alcalde de la comuna, José Manuel Palacios, quien también lo apoya en su campaña presidencial.

A Palacios Jr., el diputado Kast lo apoyó para que fuera electo y ahora le devuelven la mano para la campaña presidencial. “Él es una gran persona pero esa propaganda que hizo para las municipales donde salía sin ropa… ¡Cómo pudo hacer eso por unos votitos más! Qué falta de respeto para su señora. Yo le advertí a mi flaco que nunca puede hacer eso”, dice molesta.

Pía Adriasola pasa el resto de la tarde del martes conversando con la tercera edad que se reúne en ese club. Comen completos y torta, mientras recuerda que hace tiempo no podían ir a visitarlos. Los vecinos le preguntan por el diputado y ella se excusa. “Ojalá pudiéramos clonarlo para que esté en todos lados”, dice

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