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Premio Nacional de Humanidades Agustín Squella explica por qué Chile no es un país laico Premio Nacional de Humanidades Agustín Squella explica por qué Chile no es un país laico

Squella plantea que un Estado laico respeta la libertad religiosa, incluida la de no tener religión, y se abstiene de apoyar o perjudicar a las distintas religiones e iglesias.

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Premio Nacional de Humanidades Agustín Squella explica por qué Chile no es un país laico

Por 12 de enero de 2018

Entre los variados cuestionamientos que se han suscitado a propósito de la visita del Papa Francisco a nuestro país, algunos se relacionan con el gasto fiscal y la operación de los organismos del Estado durante la visita papal.

Atendiendo dichos planteamientos, el abogado Agustín Squella, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2009, se cuestiona en su columna de El Mercurio qué se entiende por república laica y si realmente lo somos.

“Un Estado confesional es el que adopta una religión oficial y excluye a las demás. Un Estado religioso es el que, sin adoptar una religión oficial, apoya a todos los credos, de una u otra forma, por entender que constituyen un bien para la sociedad y para los estándares de moralidad de esta. Estado laico, en cambio, sería el que ni adopta una religión en particular ni apoya tampoco a las religiones en general, y que, por tanto, permanece neutral frente a todas ellas“, explica Squella en su columna.

Agrega que un Estado laico respeta la libertad religiosa, incluida la de no tener religión, y se abstiene de apoyar o perjudicar a las distintas religiones e iglesias. Tampoco otorga beneficios a los credos religiosos, “simplemente no toma partido ni a favor ni en contra de tales credos ni de las manifestaciones institucionales que ellos adoptan”.

Por todo lo anterior, Squella concluye: “¿Es Chile un país laico en el sentido que acabamos de señalar? Por supuesto que no. Es un Estado religioso, es decir, uno que no adopta un credo oficial, pero que, de muy distintas maneras, ayuda a todas las instituciones religiosas (aunque a una más que a las demás); por ejemplo, con regímenes tributarios y arancelarios de excepción, con habituales cesiones de bienes públicos, con participación oficial en actos litúrgicos que ellas realizan”.

El profesor de la Universidad de Valparaíso plantea además la necesidad de incluir dicho análisis “de cara a una nueva Constitución”.

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