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El Dínamo

4 claves del proyecto que pone fin al copago, a la selección y al lucro en la Educación

Era un anuncio largamente esperado el que ayer firmó la Presidenta Bachelet en La Moneda. El proyecto de ley que pone fin al ‘copago’, a la selección y al lucro en los establecimientos que reciben aportes estatales. La iniciativa fue el fruto de varias jornadas de reuniones del ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre con diversos actores […]


País

20 de mayo, 2014

Autor:

/ Agencia UNO / Agencia UNO

Era un anuncio largamente esperado el que ayer firmó la Presidenta Bachelet en La Moneda. El proyecto de ley que pone fin al ‘copago’, a la selección y al lucro en los establecimientos que reciben aportes estatales. La iniciativa fue el fruto de varias jornadas de reuniones del ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre con diversos actores del ámbito educacional, y ya había sido esbozada por el secretario de Estado durante el transcurso de los meses.

“Estamos dando el primer paso de la reforma educacional más significativa que Chile ha tenido en los últimos 50 años. Estamos cumpliendo con lo que nos comprometimos ante Chile; iniciar un proceso que permita asegurar calidad, gratuidad y acceso a la educación”, dijo Bachelet antes de estampar su rúbrica.

Para la Mandataria “la educación es un derecho, y no un privilegio”, y en ese sentido “el lucro, la selección y el copago son incentivos equivocados que combinadamente fomentan la segregación y las inequidades”.

El texto firmado por la Presidenta ingresará al Parlamento por la Cámara de Diputados con urgencia simple, lo que implica un plazo de 30 días para ser analizado en cada cámara, donde la Nueva Mayoría cuenta con los votos necesarios para aprobarla sin sobresaltos. Pese a ello, se avizora una discusión donde, por un lado, los sectores más de centro buscan establecer una  mayor precisión respecto a la transición hacia las instituciones sin fines de lucro, mientras desde la izquierda se pone de relieve los montos a obtener por parte de los sostenedores, quienes pasarán a tener la figura de administradores, y la falta de una política clara respecto a la educación pública.

Estas son las claves de la discusión que se avecina.

1. Factor DC

Tras conocerse los alcances de la iniciativa, y sin que el texto estuviera en sus manos, varios parlamentarios demócrata cristianos se mostraron dispuestos a apoyar el sentido de la reforma, aunque mostraron sus reparos. Desde el inicio de la discusión de la reforma,el partido que encabeza Ignacio Walker ha mostrado su preocupación por el efecto que esta tendrá en los colegios particulares subvencionados y se prevé que en la discusión en el parlamento instalen el punto.

El senador Jorge Pizarro señaló a El Dínamo que “no podemos dilatar más esto y yo espero que iniciemos un proyecto de diálogo, abierto, sin prejuicios, sin descalificaciones y buscando conseguir un objetivo que es la calidad de la educación, sobre todo en el sector público. Y cuando hablo del sector público, hablo de toda la situación que financia el Estado, y por supuesto garantizando gratuidad y calidad para todos quienes están en ella”.

Agregó que esperaba que durante la discusión “se explique bien lo que va a significar el proceso de transición de aquellos establecimientos que tienen al lucro como objetivo principal hacia instituciones sin fines de lucro. Sobre todo disipar cualquier inquietud que se genere”.

El proyecto dice que los sostenedores que posean sociedades con fines de lucro que reciban subvención del Estado deberán, en un plazo máximo de tres años, constituirse en corporaciones de derecho privado sin fines de lucro o, en su defecto, en fundaciones. En el primer caso, los directivos de los colegios no podrán retirar utilidades y deberán reinvertir sus excedentes en la misma institución, recibiendo una “remuneración justa” por su trabajo.

Si el sostenedor, por otra parte, desea recuperar los recursos que gastó en la infraestructura del colegio, el ministerio dará la opción de que los excedentes generados sean utilizados por la fundación en comprar la infraestructura. Si esto aún no lo satisface, el Estado ofrecerá al sostenedor comprarle directamente la infraestructura del colegio, en cuyo caso el sostenedor podrá seguir administrando el colegio, pero la infraestructura será pública.

Finalmente, si el sostenedor no está de acuerdo con las nuevas reglas ni con ninguna de las alternativas anteriores, tendrá la libertad de llevar sus recursos a otro tipo de actividad o giro.

“Hay que visualizar claramente cada una de las situaciones. Yo estoy de acuerdo con que hay que terminar con el lucro, con la selección, y que el copago tiene que ir extinguiéndose en un período de tiempo, y tienen que adecuarse los sostenedores a la nueva normativa. Pero también creo que efectivamente hay que reconocer que los gestores de colegios que más que gestores son administradores de un colegio, como por ejemplo una cooperativa de profesores, tienen que tener una rentabilidad propia de su desempeño”, dijo a su vez el senador Andrés Zaldívar.

Añadió el parlamentario que “hay que ser muy claro con la educación subvencionada particular en el sentido no se suprime ni mucho menos. Porque nosotros tenemos un sistema mixto de educación. Y ese sistema mixto tiene que cumplir con las reglas del juego de parte de unos y otros. Ni la educación pública puede tener copago, ni hacer selección ni segregar, como tampoco la educación subvencionada que recibe financiamiento del Estado. Y a su vez todos tiene que ser sometidos a la exigencia de calidad a través de una Superintendencia, y todo eso tendrá que ser regulado”.

Finalmente el presidente de la colectividad, senador Ignacio Walker, señaló que “en materia de objetivos, definiciones, principios, no hay dos opiniones en la DCCómo aplicamos eso, qué mecanismos adoptamos, obviamente es un tema más opinable y discutible”, sostuvo.

 2. Las críticas de la izquierda y la deuda con la educación pública

Los DC no fueron los únicos que reaccionaron. Desde la llamada “bancada estudiantil” también surgieron voces críticas a un elemento no considerado por el gobierno en su anuncio de ayer: las medidas que se tomarán para fortalecer la educación pública.

En entrevista con ADN, el ex presidente de la FEUC Giorgio Jackson señaló que “aquí faltó un cuarto proyecto sumamente importante, que tiene que ver con el rol de la educación pública. Lo que está cojo es fortalecer la educación pública para que el Estado deje de tener un rol meramente subsidiario”. 

A su turno, la diputada comunista Camila Vallejo manifestó: “Nosotros esperamos que, en la medida que se vaya aplicando el término del copago, esto vaya acompañado de un sistema de financiamiento de la educación publica, porque no puede haber igualdad de trato en lo que es la educación privada con la educación pública”.

Karol Cariola, por su parte, enfatizó en el lucro: “Nos parece que en estos tres proyectos que vamos a empezar a discutir podemos contribuir a mejorar el proyecto. Creemos que hay algunas que se podrían profundizar, sobre todo en materia de lucro”, dijo, enfatizando que “el lucro no solamente hay que prohibirlo, sino que también hay que tipificarlo como un delito”, buscando formas de controlarlo para que se prohíba en el sistema educacional. 

La presidenta de la FECH, Melissa Sepúlveda, por su parte, indicó que “el contenido es insuficiente y se contradice con las expectativas que generó el actual gobierno, ya que no garantiza el fin de la educación de mercado ni sus excesos. En ningún caso hay una medida clara de fortalecimiento de la educación pública para acabar con la segregación”.

Agregó la dirigenta que “no nos queda claro si seguirán beneficiando la libertad de los sostenedores por sobre el derecho de los estudiantes. Se sigue hablando de la posibilidad de los establecimientos particulares pagados de seguir lucrando”.

Otro que se refirió al tema fue el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, quien dijo que estaba esperando “los proyectos de ley del Ministerio que aseguren una educación de calidad en los colegios municipales, que son la cuna de las desigualdades e injusticias, porque ahí los estudiantes más pobres de Chile siguen recibiendo una educación de mala calidad. El Estado debe invertir lo que sea necesario para que los colegios municipales se transformen, por calidad y valores republicanos, en una real opción para cualquier estudiante”.

3. La derecha y el “poder elegir”

Mientras Bachelet daba las bases de la reforma, la derecha se reunía a analizar sus dichos para reaccionar con presteza. Y el senador RN Andrés Allamand tuiteaba: “La reforma educacional tiene un enfoque equivocado: para mejorar la educación pública NO es necesario terminar con la particular subvencionada”.

Para el parlamentario el conjunto de las reformas “tiene una matriz ideológica que apunta a un mucho mayor control estatal del sistema educacional”, y que no apunta a la calidad, a aumentar las opciones de proyectos educacionales sino que se está privando la libertad de los padres de poder elegir la calidad de educación que quieren para sus hijos.

En una línea similar se manifestó el diputado Nicolás Monckeberg, quien aseguró que “lejos de ayudar a mejorar la educación, la va a empeorar aún más”. “Acá de lo que se trata es de poner en duda un derecho obvio y natural de cualquier padre que es participar y decidir sobre la educación de sus hijos. Cuando él le dice a una persona modesta que no tiene la posibilidad de elegir el colegio de sus hijos, actúa con una discriminación inaceptable. No puede ser que solo la gente con plata sean quienes tengan derecho a elegir la educación”, agregó.

Desde la vereda de la UDI, la diputada y miembro de la comisión de Educación, María José Hoffmann, critica que no se hablara una palabra sobre la calidad en los colegios y los cambios en el ámbito del magisterio. “No hay una coma sobre los profesores. Creemos que de los dineros de la Reforma Tributaria el vuelto va a quedar para los docente, cuando sabemos que ahí está la matriz donde deben generarse los cambios, con profesores mejor preparados, más motivados y mejor pagados”, afirmó.

Prosiguió: “Ya dejó de ser una forma encubierta de estatizar la educación. Invitamos al ministro a que conozca a estos “lucradores” de la educación, el trabajo que han hecho. Por otro lado no hay ni una sola mención a recursos para la educación pública. Y si queremos terminar con la subvencionada, estos estudiantes no van a tener donde elegir… Acá lo que se está haciendo es nivelar hacia abajo”.

En una línea similar se manifestó la senadora Ena Von Baer, para quien se trata de un “atentado” contra la diversidad de los proyectos educativos. “Acá se está hablando de cómo se financia la educación y se está hablando también de la estructura jurídica de los colegios, pero no se está apuntando a como se realizan las clases, a la carrera docente, a la calidad de la formación de los profesores”, añadió.

4. El fin a la selección

El proyecto no solo se refiere al fin del copago y del lucro con fondos estatales, sino que también decreta el fin de la selección en los colegios por razones socioeconómicas, étnicas y culturales, cuestión que de acuerdo a la LGE  actualmente sólo está prohibido hasta sexto básico. Los colegios particulares pagados quedan excluidos de esta disposición.

El anuncio de esta medida, que Eyzaguirre deslizó hace poco más de un mes, provocó fuertes reacciones en la comunidad estudiantil de los colegios emblemáticos, como el Instituto Nacional o el Carmela Carvajal, y personeros como José Joaquín Brunner y Carlos Ominami fustigaron la validez de la medida, señalando que era una puñalada para establecimientos que son pilares de la educación pública de calidad.

Por ello, el proyecto le permite un estatuto especial a los emblemáticos, ya que si bien no podrán seguir seleccionando por pruebas o test académicos,sí podrán contar con un método especial de admisión, en que tendrán prioridad de postulación los estudiantes que se encuentren en el 20% de mejor rendimiento de su generación en su colegio de origen, aunque si la cantidad de postulantes es mayor que los cupos disponibles, se utilizará un método aleatorio para escoger a los estudiantes.

Eyzaguirre señaló que esto apunta a nivelar la cancha, ya que “la evidencia revela que los niños que provienen de hogares con mayor capital cultural les va mejor en esos test y el resultado es que en los colegios emblemáticos predominan de forma abrumadora los niños que provienen del cuarto o quinto quintil”.

Para evitar que los seleccionados por el nivel sociocultural de los padres, el gobierno implementará programas de nivelación en esos establecimientos, y avanzará para que haya al menos un liceo emblemático en cada región.

Esto es apoyado por el senador Pizarro. “Yo estoy de acuerdo con que se termine la selección en todos los colegios emblemáticos. Porque esos ya son la elite de la elite y se financia con plata de todos los chilenos. Ahora, todo esto hay que hacerlo de manera gradual y bien”, dijo.

Para el senador socialista Carlos Montes, “se planteó una solución que es muy gradual y que la selección va a ser dentro de ciertos rangos. Va a seguir habiendo una selección pero esta va a ser más amplia, y eso me parece bien”.

Para el parlamentario, el proyecto fija los objetivos, y los mecanismos podrán afinarse en el debate legislativo. “Sin duda, el corazón de la reforma educacional está en fortalecer la educación pública, que ha sido la víctima del modelo educacional que hemos tenido, y que asegura una cierta integración del país y un desarrollo mayor”.

Distinta es la posición de la diputada Hoffmann (UDI), quien señala que “hoy en día la segregación está más dada por aspectos geográficos que por la selección, y en ese marco hoy son los subvencionados los que más integran”.

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