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El Dínamo

Joannon reconoce conocimiento de cuatro adopciones irregulares

El religioso declaró en calidad de imputado a la fiscal Erika Vargas, quien después se declaró incompetente y traspasó la investigación por una eventual red de adopciones irregulares durante dictadura al ministro Mario Carroza.


País

10 de julio, 2014

Autor:

The Clinic The Clinic

El sacerdote Gerardo Joannon fue interrogado el pasado 28 de mayo por la Brigada de Derechos Humanos de la PDI, en la cual reconoció que estuvo en conocimiento de “cuatro casos de adopciones o inscripciones irregulares”.

El religioso declaró en calidad de imputado a la fiscal Erika Vargas, quien después se declaró incompetente y traspasó la investigación por una eventual red de adopciones irregulares durante dictadura al ministro Mario Carroza.

El primer caso en el cual intervino ocurrió en 1972, cuando “fui contactado por un colega sacerdote, quien se encontraba fuera de Santiago, con la finalidad de que pudiera ayudar a una familiar suya, quien era de 19 años, menor de edad (según la legislación de la época) y estaba embarazada”.

“Tomé contacto con esta familia, en especial con la joven, a quien siempre le insté a llegar al término con su embarazo. Dentro de este contexto la abrí a otra realidad, en el sentido de que ella supiera que existía la posibilidad de dar en adopción a su hijo”, indicó en la declaración dada a conocer por La Tercera.

En tanto, Joannon apuntó que el segundo caso corresponde a un menor adoptado por una familia que lo invitó a comer, participando incluso del bautizo. La siguiente adopción irregular pasó en 1983, acompañando en el embarazo a una joven de 22 años.

“Se atendía con el doctor (Gustavo) Monckeberg, quien es la persona, según lo que me he enterado, que le sugiere que dé en adopción a ese menor. Al momento de dar a luz, ella lo hizo en la Clínica Santa María, lugar donde concurrí aproximadamente unos tres días después del nacimiento, enterándome de boca de Monckeberg que la guagua había muerto“, argumentó.

En este caso, recalcó no ver el cuerpo de la menor o estar en su funeral, agregando que hace 10 años conoció a la joven, reconociendo que “efectivamente era la hija dada en adopción”.

El cuarto caso corresponde a “una familia muy cercana y amiga se encontraban con el problema de que una de sus hijas, de unos 22 años, había quedado embarazada”, en 1987.

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