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Ramón Llao: “El Frente Amplio me da la impresión que son como los hipsters de la política” Ramón Llao: “El Frente Amplio me da la impresión que son como los hipsters de la política”

No dejó puntada sin hilo en esta entrevista: cree que Bachelet se vino a meter a la pata de los caballos, que la Nueva Mayoría se acabó hace rato, que Piñera no es el ogro que todos pintan y que ver a Chile desarrollado es una utopía.

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Ramón Llao: “El Frente Amplio me da la impresión que son como los hipsters de la política”

Por 22 de junio de 2017

Desde hace algunos meses, Ramón Llao presenta junto a su amigo Pablo Araujo la obra “Rápido y Curioso”, una comedia donde la contingencia es uno de los principales tópicos abordados a través de monólogos, sketches y videos.

Pese a que tuvieron un exitoso paso por el teatro Mori, actualmente se presentan en el Teatro Coca Cola los días miércoles a las nueve de la noche. “Nos ha ido bien, súper bien. Partimos en febrero, tuvimos en el Festival de Comedia del Mori y tuvimos temporada agotada”, asegura.

En conversación con El Dínamo, Llao entregó su peculiar forma de entender el humor y la política, pasando por Michelle Bachelet, su desinterés por las elecciones y la extraña sensación que le provoca Sebastián Piñera por una situación particular.

La política y el humor

– La política se ha transformado en uno de los grandes tópicos para humoristas, ¿qué es lo más sabroso de abordarla?

– La política siempre ha sido un tema. Ya no existe la revista Topaze, pero siempre ha sido y los políticos se han transformado en comediantes. Es cosa de ver la entrevista a Ossandón el otro día en Tolerancia Cero, que no vi, pero vi las mejores partes, porque prefiero ver “MasterChef”… me parece más serio. Pero son para cagarse de la risa, son una manga de giles. Están todos locos estos huevones. Es como que hacen guiones de humor, entonces es muy divertido. El otro día hablamos con Pablo Araujo que era como para qué vamos a hacer un show de humor si podemos poner videos como los que se hacían en Caiga Quien Caiga, porque el nivel de locura es muy gracioso, me da risa.

– Hace algunas semanas estuviste de invitado en Vértigo y viste en primera persona la rutina de Yerko Puchento. ¿Qué opinión te merece la polémica con Cecilia Pérez? 

– Yo creo que sobre reaccionó. Básicamente lo que le dijo Yerko es que era fea, a mí me han dicho feo desde que nací entonces francamente le diría que se lo tome con humor. Yo no creo que exista una sobre reacción nunca, ella estaba picada y reaccionó como una persona picada, que es un sentimiento normal, humano y lógico. Pero eso de querer cerrar las transmisiones del canal por siete días, eso es muy divertido. Es muy gracioso. Básicamente, cuando se habla de los límites del humor, que es una cosa bien chula, yo creo que los límites los pone uno y se tienen que atener a las consecuencias. Pero también eso demostró que los políticos en Chile pesan menos que un paquete de cabritas, porque Yerko sigue en Vértigo haciendo su rutina y en verdad, a nadie le importa mucho. Lo que encuentro súper bueno, que vengo de una época donde estaban los milicos y había censura real, donde los animadores no le habrían prestado ropa a Yerko, por el respeto a las autoridades. Era como que Cárcamo con la Diana Bolocco dicen que aquí no se censura a nadie y se cagan de la risa. Al reírse de la rutina de Yerko se están riendo de ella también. Me parece muy bueno.

– Decías que la política siempre era un tema para humoristas, pero estos últimos meses ha sido casi algo monotemático en el género…

– Yo creo que ahí hay hechos como en la historia de Chile. Creo que siempre ha sido igual, pero ahora hay más información por las redes sociales y con la llegada de internet cambia todo muy radicalmente. Creo que hubo épocas donde existía mucha más censura. Yo creo que es normal, no lo veo que sea un fenómeno particular. Da la impresión de que los políticos están más pelotudos que antes. Esa es una impresión, puede que no, puede que siempre hayan sido iguales, pero esa es la impresión que da. Hoy se opina mucho más, antes me imagino que en la época de Frei padre o de González Videla, los entrevistaban en El Mercurio el día domingo y probablemente había una línea editorial que cuidar. Hoy día, a través de Twitter, uno le puede preguntar cualquier cosa a un político, lo puede insultar, le puede decir que le gusta.

“Los candidatos no me provocan ningún interés”

– Hace algunos años confesaste que no estabas interesado en la política. ¿Cambió algo en el último tiempo?

– O sea, no es que no me interese. Yo no voto desde que el voto es voluntario. No me parece esas campañas que las encuentro muy ordinarias. Si hay una ley de inscripción automática, voto voluntario, yo no veo por qué tendría que ir.

– ¿Qué podría cambiar tu postura?

– Si existiera un político que me hiciera decir “esta persona es la adecuada”, creo que me interesaría y voy a votar por él. Es como que te obliguen a comerte un plato de comida que no te gusta. Uno ya no es chico, somos adultos.

– ¿Ningún candidato que postula a La Moneda te llama la atención?

– No los cacho mucho, la verdad, y ninguno me provoca ningún interés. Además creo que ocurre una cosa bien extraña con respecto a eso. En Chile no vota el 60% de la población que tiene derecho a voto, ya pasamos el discurso típico del que no vota no puede alegar. Es más de la mitad de la población, es algo de “hueón preocúpate”. El problema es que existe una huevá muy moral de decir, ‘oye hay que ir a votar’. Yo no creo que el voto sea obligatorio en ningún caso, ni siquiera en el plebiscito del ’88, que votar era sí a ocho años más de Pinochet o no más Pinochet. Era una encrucijada tremenda. Era decir, ‘seguimos en dictadura o no seguimos en dictadura’. En ese momento, evidentemente votar era un tema súper ético. Hoy día, no le veo problema a la gente que vota y no vota. Que vote el que quiera.

– ¿Qué esperas de los candidatos entonces?

– Espero humor, que los sigan entrevistando y sigan diciendo que no saben nada.

– Muchos califican a las próximas elecciones como las “más importantes” de los últimos años. ¿Lo sientes así?

– Siempre es así, siempre el partido de Chile con no sé quién es el más importante. En Chile siempre todo es lo más importante: la primera película no sé qué, siempre acá es el país de los primeros o de lo más importante. Es una elección más, viene un administrador va a estar cuatro años y se va a ir. No le veo mayor relevancia.

“Bachelet se metió en la pata de los caballos”

– ¿Qué opinión te merece el gobierno de Michelle Bachelet?

– El Dávalos se la cagó a la señora. De entrada fue súper heavy y yo creo que a la Bachelet le han dado mucho más duro por ser mujer. Suena súper feminista, pero es así. Yo creo que igual le han dado duro.

– ¿Crees que ella ha sido una víctima de todo esto?

– No creo que sea víctima, ella se metió en la pata de los caballos. Ella estaba en Estados Unidos en la ONU, se vino para acá y se metió. Aquí nadie es víctima. Básicamente la política chilena es “cuatroañoplasista”. No hay una política de decir “vamos a solucionar el transporte público”, independiente del gobierno que esté, no hay políticas a largo plazo. Esto de ir a Finlandia a mirar cómo los finlandeses educan a sus hijos y tienen transporte público es muy gracioso, porque Finlandia es un país a toda zorra, donde pagas cerca del 50% de los impuestos pero básicamente la plata que ganas, después de pagar impuestos, queda para ti.

– ¿Fue una mala decisión del oficialismo incluir en el bloque al Partido Comunista?

– Los comunistas es el partido que más adherentes tiene. Además yo creo que el PC ya no existe, como partido, como era antiguamente, la imagen que uno tenia del PC desde que se cayó la URSS, en ninguna parte del mundo existe con el poder que tenía. Porque el PC antes era como una especie de país en muchos países, hoy día el PC es un partido más, que se plegó a la Nueva Mayoría por razones lógicas de que tal vez son los más cercanos a su ideología y también para tener más diputados y tratar de gobernar. Es un partido importante, pero no es el partido que era, ya no fue.

Los hipster de la política… y Piñera

– ¿Qué me puedes decir de los nuevos movimientos como el Frente Amplio?

– Esos son los de Boric y Jackson, no los cacho mucho. Sé que no se ponen corbata para ir el Congreso, pero es todo lo que sé de ellos. Más allá de eso, no los cacho.

– ¿Y de la candidatura de Beatriz Sánchez?

– A ella la conozco, de hecho cuando trabajaba en la Radio Uno conversábamos harto y me asombra que se haya metido a candidata, porque ella era súper buena periodista. Estaba súper bien, tenía opinión y en un momento sale como candidata y dije, “¡oh, qué raro!”. El Frente Amplio, no sé, me da la impresión que son como los hipsters de la política cuando los veo, pero no podría dar una impresión de ellos, no creo que sean malas personas. Yo caché que ella está de candidata y que el otro día fue a Tolerancia Cero y habían cosas que no sabía. Es que ahora hay como una caza de brujas con los candidatos, de que nadie sabe nada.

– ¿Crees que Sebastián Piñera podría regresar a La Moneda?

– Es el candidato más vilipendiado de todos los que están y que probablemente va a salir, pero a mí me pasa con Piñera algo muy heavy: cerró el Penal Cordillera y esa huevá para mi es rarísima. Yo entiendo que tiene negocios truchos, que los nietos tienen más plata que toda la gente que está alrededor nuestro, pero pasan esas cosas raras en Chile. Yo no tengo esa opinión de que Piñera es el ogro que se viene a comer a la gente, yo creo que Piñera es demócrata cristiano de familia. Su papá fue, creo, uno de los fundadores de la DC y él es muy cercano a la DC. Pero lo que encuentro muy raro es que cerró el Penal Cordillera.

– ¿Raro en qué sentido?

– Es un hecho muy esquizofrénico que en el gobierno post dictadura, el único gobierno de derecha, hace ese gesto que es súper fuerte. Me acuerdo que estaba trabajando en AR Prime de Canal 13, y ese programa, en esa época, iba grabado ese día, yo estaba en la casa acostado y de repente EXTRA… en todos los noticiarios salieron los camiones con los presos. Era muy impresionante verlo, era heavy. Esto es un acto de pro DD.HH. que nadie se esperaba y muy inédito y muy sorprendente. Ahora está la polémica de que hay que sacar los presos de Punta Peuco porque están enfermos, pero eso lo provocó un gobierno de derecha.

– ¿Podrías esperar, entonces, que en un eventual gobierno repita una medida como esa?

– Capaz que cierre Punta Peuco, ahora no me extrañaría. Si me lo hubieran dicho hace cinco años digo “ni cagando”, pero ahora no me extrañaría. Es lo que pasa con Donald Trump, hace cinco años te hubiera dicho “tay huevón”, todo puede ocurrir.

– Piñera también sorprendió con el envío del proyecto de Acuerdo de Vida en Pareja

– Es lo que pasa en Chile un poco: que la construcción del Metro se le asocia a Pinochet cuando las excavaciones empezaron en el gobierno de Frei. Entonces todo el mundo se va a apropiando de cosas. Insisto en eso de que todo acá es cada cuatro años, cada cuatro años partimos de nuevo. Incluso siendo la misma coalición, porque el gobierno de Lagos es muy distinto al primero de Bachelet y también fue muy distinto al de Frei. Dentro de las mismas coaliciones hay opiniones diametralmente opuestas.

– ¿Cómo te imaginas un eventual gobierno de Piñera?

– Yo creo que Piñera va a ganar, no sé si me equivoco. Todos los que fueron ministros de él están procesados, pero yo siempre que he visto películas de gángster me han agradado los malos, entonces si gana Piñera yo creo que van a ser cuatro años más y punto.

“La Nueva Mayoría ya se acabó”

– ¿Cómo ves la situación de la Nueva Mayoría actualmente?

– Se acabó la Nueva Mayoría hace rato, desde que la Carolina Goic dijo que iba a primera vuelta, sin pasar por caja. Se acabó hace rato. Son partidos políticos que se juntan a comer yo creo, pero más allá de eso no creo que exista un conglomerado.

– ¿Cómo deberían llamarse ahora?

– Araujo tiene un chiste que habla de la bipolaridad de Chile y en un momento dice “la Concertación que se transformó en una Nueva Mayoría y hoy es una minoría”. No sé que nombre le pondría, pero creo que deberían ser partidos unitarios, la DC es un partido importante en Chile, aunque a nadie le guste, lo es.

– Como comediante, ¿qué personaje de la política es el que más te llama la atención?

– El que más me impresiona, es Farcas, Daniel Farcas. Porque él estuvo metido en el tema de las becas Valech, pero estuvo en el Uniacc, tiene un patrimonio de 12 mil millones de pesos y como que no le entran balas. Es un hueón que usa como una coraza, está ahí y no sé quién vota por él. Para mí, es un misterio.

– ¿Y Jacqueline Van Rysselberghe?

– Yo creo que ella representa un Chile súper conservador y lo que ella opina es súper de verdad, no me asombra para nada. Van Rysselberghe es súper Chile, no es asombroso, lo que opina lo que dice, que son unas cosas increíbles, pero no son asombrosas.

Chile desarrollado: una utopía

– Se hablado mucho de ‘crisis política’ en los últimos años a raíz de casos como Caval, Penta, SQM, Corpesca. ¿Cómo salimos de eso?

– No se va a superar, porque la crisis también le conviene a los políticos. Básicamente la crisis política se produce por una mala gestión de políticos y los mismos políticos que hacen esa mala gestión quieren superar esa crisis. Es un círculo vicioso, es el mito de Sísifo, llegaste con la piedra arriba y volvió a caer, no hay vuelta. Yo creo que Chile es así y tampoco es tan terrible, es así: es un país tercermundista, es un país monoproductor, es un país con índices muy bajos de todo, de salario mínimo, de leyes sociales. Creo que tienen que pasar miles de años para que un país pobre como este se desarrolle.

– ¿Es una utopía pensar que Chile puede lograr el desarrollo?

– Absolutamente. Uno mira a los países desarrollados de verdad y evidentemente Chile, para llegar a ese desarrollo, o América Latina en general, es muy difícil. No es un país productor de tecnología, los japoneses quedaron devastados después de la Segunda Guerra Mundial y en los ’60 eran los reyes de la tecnología. Chile se ve difícil, siempre hay iniciativas, hay jóvenes científicos, están las cosas astronómicas en el norte, pero uno va y son prácticamente puros gringos. No sé, tal vez tendría que haber una reunificación a nivel mundial y ahí, quizás, Chile encaja en ese espacio y podría desarrollarse, pero como país, solo, no.

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