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El duro presente de Tati Penna tras ser diagnosticada con esclerosis múltiple hace dos años El duro presente de Tati Penna tras ser diagnosticada con esclerosis múltiple hace dos años

La ex animadora de televisión ha debido cambiar por completo su vida tras el diagnóstico, pero asegura que " con esta enfermedad he vivido el ejercicio de humildad más potente de mi vida".

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El duro presente de Tati Penna tras ser diagnosticada con esclerosis múltiple hace dos años

Por 4 de Febrero de 2017

Muchos recordarán a Tati Penna por ser una de las pioneras en la conducción del ya extinto “Buenos Días A Todos”. La comunicadora, quien hasta hace unos años condujo el late “Sin Dios Ni Late”, en Zona Latina, hoy vive un presente complicado luego de que hace dos años fuera diagnosticada con esclerosis múltiple.

La comunicadora, quien hoy se desempeña en el Consejo Nacional de Televisión, habló por primera vez sobre su condición en Revista El Sábado, donde relató que hoy convive con una “una enfermedad de mierda. Para mí, vivirla ha sido un ejercicio de humildad feroz. Yo siempre fui una mujer independiente, pero ahora he tenido que aprender a pedir ayuda, a dejar que me acompañen a todos lados, a aceptar que las cosas se me caigan de las manos, lo que es bien terrible”.

Poco y casi nada recuerda del momento en que le entregaron el diagnóstico. Media hora más tarde llegó su madre. “Cuando me llamó para decirme que me iba a ir a ver, yo no sabía si le iba a contar o no. Pero apenas la vi, la abracé y me puse a llorar. La mamá, tenga uno la edad que tenga, siempre es la mamá”, sostuvo.

“Yo sabía que no podía abrumarme, porque me iba a ir a la punta del cerro. Cuando uno piensa en cuánto se puede agravar esta enfermedad, es fácil terminar pensando en la posibilidad del suicidio”, aseguró la comunicadora.

Debido a su condición, ha tenido que dejar varias cosas de lado. Por ejemplo, “a mí siempre me gustó escribir a mano y también en el computador, pero ahora tengo problemas, porque no siento nada. Esto es como cuando agarras un hielo y te quedan los dedos insensibilizados. Así es todo el tiempo”.

“A lo mejor ahora tengo que pedir más ayuda. Pero eso tiene una contrapartida, que no se da en el círculo íntimo del cariño, sino en otros lugares, laborales o sociales, y en donde uno queda en desventaja (…) No quiero inspirar lástima, no hay ninguna razón por la que me tengan que tener lástima. Lo que yo pido es respeto con mi enfermedad”, comentó.

“Yo siempre me he preguntado en los momentos de dolor, hablo de las rupturas matrimoniales, las traiciones, las penas, ¿qué tenía que aprender ahí? Para mí no es ‘por qué’, sino ‘para qué’. Y en este caso, creo que con esta enfermedad he vivido el ejercicio de humildad más potente de mi vida. Y lo acepto, lo asumo y lo bienvengo. Ese es mi mantra”, sentenció.

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