Un miembro de Greenpeace desafió el sistema de seguridad de una central nuclear francesa al llegar a su techo en un parapente. Allí, el ecologista arrojó una granada de humo rojo, antes de ser arrestado por la policía. La acción busca poner de manifiesto el problema de la seguridad de las intalaciones de energía nuclear, ad portas de la segunda vuelta presidencial en el país galo.
