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Mario Villanueva, museólogo Rapa Nui: “Si vas al Museo Fonck en Viña del Mar, te acercas al moai y está pasado a orina”

Rechazo ha encontrado en la isla la negativa de diversos museos de acceder a la repatriación de objetos propios del pueblo Rapa Nui. A juicio Mario Villanueva Tuki, encargado del depósito de colecciones del Museo Antropológico de la isla, "un moai antes de ser un objeto de arte, su rol fundamental está ligado a la espiritualidad".

Mario Villanueva, museólogo Rapa Nui: “Si vas al Museo Fonck en Viña del Mar, te acercas al moai y está pasado a orina”
Por 4 de septiembre de 2018

Mario Villanueva Tuki trabaja como el encargado del depósito de colecciones del Museo Antropológico de Rapa Nui. Desde ese rol ha sido partícipe del debate sobre la repatriación del patrimonio de la isla que se encuentra esparcido en el mundo y Chile continental, y que se reactivó luego que le Gobierno comprometiera gestiones para recuperar un moai que se encuentra en exhibición en el Museo Británico de Londres.

“Un moai por supuesto que es una pieza de arte si lo miramos desde su dimensión física”, afirma Villanueva, pero inmediatamente añade: “Para el pueblo originario es mucho más que eso. Antes de ser un objeto de arte, su rol fundamental está ligado a la espiritualidad, a los valores intrínsecos del pueblo originario”.

En entrevista con El Dínamo, el museólogo reflexiona sobre la constitución misma de los museos occidentales, anclada a una época expansionista y que servían como una suerte de vitrina de los objetos que recopilaban a modo de trofeo.

Tanto el Museo Británico, como el Museo Fonck de Viña del Mar y el Antropológico de La Serena descartan la devolución de los ejemplares, argumentando que se trata de regalos hechos por los propios rapa nui. Sin embargo, Villanueva hace una acotación sobre la adquisición de los moai: “Cuando un pueblo tiene hambre, y ha perdido el valor de sus objetos y se da cuenta que otro pueblo tiene interés en ello, aquel objeto se transforma en algo transable. En ese sentido, la relación es unilateral porque la persona que está sufriendo el hambre tiene desventaja frente al otro”.

-Se ha instalado el debate respecto de la necesidad de recuperar piezas propias de Rapa Nui. ¿Cómo lo ve?

-Lo veo como algo positivo, en el sentido de dar respuesta a esas demandas casi que ancestrales que vienen haciéndose desde el momento en que salen esas piezas de la isla. Entiendo también la postura de algunos museos. En este caso conozco más de cerca el museo de Viña del Mar, entiendo su postura de mantener los objetos que forman parte de sus colecciones. Sin embargo, considero que al menos desde el museo de Rapa Nui estamos más adelantados, la visión es mucho más vanguardista.

-¿A qué se refiere?

-No voy a hablar a nombre del museo, estoy dando mi opinión personal, pero sí puedo dar antecedentes de que en los últimos encuentros de círculos de arqueólogos de los museos nacionales y privados, el discurso ya se ha unificado. La visión de la academia ha ido cambiando con el tiempo y está mucho más sensible con el tema de la repatriación de los objetos de las culturas originarias. Hay un debate enorme entre lo que son los restos humanos y los objetos. En cuanto a los restos antropológicos, la visión general en el círculo de académicos es que se está de acuerdo con la repatriación de dichos restos, no así con los objetos. Un museo no es un panteón, es un lugar para la exposición de objetos de arte. En la isla tenemos un programa, que creo es único en Chile, que es el programa de repatriación del cual yo también formo parte y con el que logramos la repatriación de estos dos cráneos de Nueva Zelanda en febrero pasado.

-¿Esos cráneos están alojados en el museo?

-Físicamente están en el museo, pero administrativamente fueron entregados al programa de repatriación, que representa a su vez a la comunidad Rapa Nui. El museo está apoyando esa moción dentro de sus facultades. Este es un ejemplo concreto de que es posible y real. Sin embargo, nosotros somos un programa de repatriación de osamentas humanas precisamente por un tema estratégico, porque el debate sobre los objetos está aún en desarrollo y no hay tanto consenso, a diferencia de las osamentas.

-¿Esos restos humanos fueron trasladados desde Rapa Nui al extranjero con fines científicos?

-Yo diría que en principio son con fines coleccionistas. En segunda instancia adquieren un valor científico y se provoca todo este debate de la relevancia científica sobre los restos patrimoniales. Pero en el caso práctico de la época en que fueron adquiridos fue netamente por un tema de colección, que era un tema potente en esa época y cualquier objeto se transformaba en un objeto transable, comerciable o incluso atesorable.

-¿Un moai es una pieza de arte, al ser una escultura?

-Un moai por supuesto que es una pieza de arte si lo miramos desde su dimensión física. Es un objeto de arte que ha tenido un desarrollo importante basado en un proceso de más de tres siglos de desarrollo, de conceptualidad, abstracción, hasta lograrse la figura en sí que es el moai y que es mundialmente conocido. Sin embargo, eso desde una mirada netamente estética que raya en lo superficial. Para el pueblo originario es mucho más que eso. Antes de ser un objeto de arte, su rol fundamental está ligado a la espiritualidad, a los valores intrínsecos del pueblo originario. Es la personificación física en este plano del antepasado que ya falleció. Cumple el mismo rol en el fondo que una pirámide de Egipto, que era la nave para navegar al otro mundo, por decirlo así. En este caso el moai tenía la función de capturar esa alma, para que no se fuese y permaneciese entre su gente.

Hoa Hakananaiʻa, moai que está en el Museo Británico de Londres.

-La demanda de repatriar los ejemplares se reactivó con el moai que está en el Museo Británico de Londres, que es conocido popularmente como el museo de los objetos robados. ¿Qué legitimidad tiene un museo que es llamado así?

-El Museo Británico de Londres es uno más dentro de los museos del mundo, y los métodos en que han sido adquiridas las piezas, en términos históricos, no hace una mayor diferencia. La mayoría de los museos han sido  fundados de esa forma. Ahora, no todos los objetos han sido sustraídos o robados o adquiridos en condiciones en desventaja. Cuando un pueblo tiene hambre, y ha perdido el valor de sus objetos y se da cuenta que otro pueblo tiene interés en ello, aquel objeto se transforma en algo transable. En ese sentido, la relación es unilateral porque la persona que está sufriendo el hambre tiene desventaja frente al otro. Al final, el objeto se devalúa porque su valor pasa de ser el espiritual a tener un valor comercial. La mayoría de esos objetos fueron adquiridos en esas circunstancias, por cosas de la época. Pero también han habido objetos que han sido netamente donados en agradecimiento a ciertas acciones.

El caso del museo de Londres, siempre ha suscitado un interés enorme porque la figura en sí cumplía un rol fundamental en una época fundamental, son como las gafas de Salvador Allende. No es cualquier moai, es uno muy específico por sus características físicas, museológicas, estéticas pero también por su rol social. Desde nuestra creencia en el mundo espiritual, su vuelta significa una vuelta al equilibrio de lo que ha sido desequilibrado por su salida.

-Tanto el museo de Londres como el Museo Fonck de Viña del Mar y el Museo de La Serena se niegan a devolver los ejemplares argumentando que fueron regalos. ¿En qué posición queda la demanda del pueblo Rapa Nui si sus antepasados aprobaron y permitieron esa donación?

-Lo que hay que hacer es trabajo de documentación real. Eso está, lo que pasa es que los municipios lo dan vuelta para su conveniencia, pero si contactas a los historiadores no hay una documentación sólida como para argumentar eso. Incluso si se hubiera firmado algún documento de la época, el hecho que te estoy relatando que en dicha época las condiciones no eran iguales ya es un tema potente.

Moai que se encuentra en el frontis del Museo Fonck de Viña del Mar.

-Tanto en La Serena como en Viña del Mar han destacado que los moais son un “atractivo turístico” para la zona.

-Me imagino, tal como lo son en la isla. Pero, ¿qué prima? ¿El atractivo turístico o el atractivo simbólico-valórico del pueblo que lo originó? Yo estudié en Viña del Mar, conocí al moai en primer plano y hasta el día de hoy no le han cambiado la placa ya que tiene un nombre que no le corresponde, está mal escrito, tiene un cierre perimetral horrible, después de haber estado 40 años a la intemperie y a los orines de la gente que pasa ahí. Quizás a raíz de esta contingencia les están haciendo algunas mejoras, pero de verdad que son mínimas. Desde acá se les ha hecho una propuesta: volver a tallar un moai, in situ, con artistas locales, y lo que está primando es lo cerrado de mente de mucha persona involucrada, en no ceder. Si vas al Museo Fonck en Viña del Mar, te acercas al moai y está pasado a orina.

-El pueblo Rapa Nui acusa que el Estado de Chile nunca ha hecho esfuerzos en gestionar la devolución de patrimonios esparcidos por el mundo. ¿A qué entidades específicas les correspondería liderar esa petición?

-Si bien en este momento se reactivó porque aparecieron entidades de gobierno apoyando la causa, la política es un tema muy abstracto. Esta repatriación que hicimos en febrero pasado, si nosotros no hubiéramos presionado no hubiera pasado. Si uno de deja todo en manos del Estado, que tampoco es la idea, eso puede tomar años. Inglaterra es un país imperialista, o lo fue en su momento, y sería estar discutiendo con la contraparte el fundamento mismo de su constitución. Los museos representan esa época, la de expansión de cada país cuando volvían con sus botines. Entonces, entregarlo (el moai) es casi entregar el orgullo nacional. Nosotros estamos súper claros en esa realidad.

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