Trabajo infantil y jornadas de 12 horas: por qué el Congo no es mejor que Chile para invertir

El magnate minero Robert Friedland aseguró que el país africano es un mercado emergente e incluso aseguró que su proyecto superará a Escondida. Sin embargo, omitió las precarias condiciones laborales que existen en el Congo.

Por
Por qué el Congo no es mejor que Chile para invertir
Compartir

Una dura respuesta por parte del Gobierno de Chile obtuvieron las palabras del magnate minero Robert Friedland, quien aseguró que Chile es “un lugar terrible para invertir en minería, mientras que el Congo es un gran lugar”.

En respuesta, desde el Gobierno replicaron que el Congo no es mejor que Chile para invertir.

En una conferencia del sector minero en Londres, el multimillonario de origen estadounidense-canadiense aseguró que “mientras Chile, principal productor mundial de cobre, busca medidas para sofocar los disturbios sociales que estallaron el mes pasado, la elección del presidente Félix Tshisekedi a principios de este año ha mejorado las perspectivas en el Congo”.

En respuesta, el ministro Baldo Prokurica aseguró que “Chile es un país serio y que respeta las reglas del juego”, mientras que “el Congo que tiene una historia de inestabilidad política y de no respetar las reglas del juego”.

Condiciones laborales

“¿Está tu teléfono contaminado con la miseria de los 35 mil niños en las minas del Congo?” fue el titular con que The Guardian denunció algunas de las prácticas laborales del país africano, lugar donde el trabajo infantil está permitido.

El país es productor de cobalto, mineral utilizado para las baterías de los dispositivos electrónicos. Esto haría que el mercado fuera atractivo, pero no por eso el Congo es mejor que Chile. Si bien el país africano tiene los depósitos más grandes del mundo de cobalto, con el 50% de la producción mundial, en ellos trabajan niños de hasta seis años, según relató el medio británico en 2018.

Los niños además trabajan jornadas de hasta 12 horas, quedando expuestos a la inhalación de polvo tóxico por la trituración del mineral en minas artesanales que realizan el 20% de la producción del país y que no tienen mayores reglas laborales. Unicef cifró en 40 mil niños trabajando en esas minas.

Por su parte, Amnistía Internacional publicó un informe denunciando las condiciones laborales en las minas de cobalto y coltán. Según la investigación, los acaparadores compran cobalto y luego lo revenden a Congo Dongfang Mining, compañía subsidiaria de la empresa metalúrgica china Huayou Cobalt. El producto final lo reciben empresas como Apple, Microsoft, Samsung, Sony, Daimler y Volkswagen.

La situación política no es mejor: desde mediados de los ’90, grupos armados han usado estas materias primas para financiar una serie de guerras. Considerando estos factores, en abril de 2019, BMW informó que a partir de 2020 no comprará el mineral a Congo.

Quién es Robert Friedland

El multimillonario Robert Friedland tiene una empresa, Ivanhoe Mines, que está desarrollando el segundo mayor proyecto cuprífero en el Congo, que iniciará su producción en 2021. Ya en abril pasado, en un encuentro minero, planteó que el proyecto Kamoa-Kalula que desarrolla en Congo disputará a Escondida el estatus de la mina de cobre más grande del mundo.

Amigo de la universidad de Steve Jobs y productor de películas como Crazy Rich Asians, Friedland (69) ha hecho su fortuna explotando minas en partes aisladas del mundo y luego vendiéndolas por una gran suma de dinero, reporta Financial Times. El medio especializado agrega que el magnate, que fue arrestado en los ’70 por vender LSD, logró obtener las licencias de explotación en el Congo en 1998, previo al conflicto conocido como “Segunda Guerra del Congo”.

Kamoa-Kalula, el proyecto que busca desplazar a Escondida, fue descubierto poco después del fin de dicha guerra, cuando la crisis había alejado a casi toda la inversión. Según estimaciones preliminares, la mina de Friedland tiene la capacidad de producir 700 mil toneladas de cobre al año en su máximo peak cuando esté completamente operativa.