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Delirios, psicosis y una rara inflamación cerebral: los efectos neurológicos que provoca el coronavirus en algunos pacientes

Científicos estudiaron algunas reacciones en el cerebro de los enfermos con COVID-19, los que incluso no presentaron síntomas respiratorios.

Por , 8 de Julio de 2020

Un estudio de la University College de Londres (UCL) y su Hospital Universitario (UCLH) revisó algunos efectos neurológicos que estaría dejando la pandemia, los que estarían asociados a delirios, psicosis y una rara inflamación en el cerebro asociada al contagio con coronavirus.

En la investigación, que fue publicada en la revista Brain, analizó algunos problemas que sufrirían las personas contagiadas, las que irían más allá de los problemas respiratorios asociados a la enfermedad viral.

Los autores siguieron algunos casos –entre ellos de enfermos que no tuvieron dificultades respiratorias–, quienes manifestaron ciertos problemas neurológicos que clasificaron en cinco categorías: encefalopatías con delirios y psicosis, procesos inflamatorios en el sistema nervioso central, accidentes cerebrovasculares como el ictus, trastornos neurológicos en el sistema nervioso periférico y un último grupo que no saben cómo clasificar.

Además del delirio y la psicosis, lo más extraño es una inflamación en el cerebro conocida como encefalomielitis aguda diseminada o ADEM, la que tiene una alta tasa de incidencia (24%) en los pacientes con coronavirus que fueron examinados. Esto es frecuente en niños y adolescentes, pero ahora se descubrió en una muestra tomada en personas de entre 16 a 85 años.

Otra consecuencia ligada al COVID-19 serían los accidentes cerebrovasculares, los que afectan especialmente a los menores de 65 años.

Michaell Zandi, uno de los autores del estudio, destacó que los efectos neurológicos encontrados en la investigación “no siempre tenían correlación con la gravedad de los síntomas respiratorios”.

“Queda por ver si veremos una epidemia a gran escala de daños cerebrales relacionados con la pandemia, tal vez similar al brote de encefalitis letárgica en los años 1920 y 1930, después de la pandemia de gripe de 1918”, precisó.