Del ejemplo a la preocupación: Uruguay alcanza récords de contagios con coronavirus

El país fue el que mejor resistió la primera ola de COVID-19 en Sudamérica sin aplicar una cuarentena obligatoria. Los problemas de los países limítrofes y el relajamiento de la población son algunos de los factores del repunte.

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Del ejemplo a la preocupación: Uruguay alcanza récords de contagios con coronavirus
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Uruguay fue el país que mejor controló la primera ola de contagios la pandemia del coronavirus en Sudamérica, transformándose en un ejemplo para el resto de la región, que con cuarentenas extensas terminaron sumando miles de muertos con un sistema sanitario al borde del colapso y con una crisis económica desatada.

La nación gobernada por Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) fue una de las primeras en reabrir su economía, con el retorno de los centros comerciales y de otro tipo de comercios no esenciales. También inauguró el regreso del fútbol, el que a países como Chile, Perú o Ecuador llegó tras cuatro extensos meses de suspensión.

Pero desde finales del mes de octubre, la república de 3 millones de habitantes está viendo un fuerte incremento en sus casos, el que se contrasta con la situación de otras naciones, que tras un crudo invierno y primavera se están preparando para recibir un verano en modo COVID-19 con mayor tranquilidad.

La influencia de los países limítrofes y sus casos sin control, además del propio relajamiento de la población ante las medidas preventivas, hizo que se presentaran récords de casos en las últimas semanas. La situación incluso ha afectado a la selección adulta del fútbol, que perdió a una de sus grandes figuras en plenas clasificatorias para el Mundial de Qatar.

A pesar de la preocupación mostrada por las autoridades, la pandemia seguiría en “control”, aunque en el peor de los casos se teme que la propagación interna del COVID-19 se pierda de vista, lo que obligaría a endurecer las restricciones.

El avance a los 100 casos diarios

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Una toma de temperatura en la previa de un festejo en Montevideo. (Foto: Intendencia de Montevideo)

Según las cifras entregadas por los encargados de los servicios sanitarios, Uruguay acumula 4.128 contagios totales, con 68 muertes confirmadas. Los números, en comparación a otros países, siguen siendo positivos ya que tiene una tasa de fallecimientos por millón de habitantes (19) inferior a la de sus vecinos como Argentina (799.5) y Brasil (796.5).

En lo global, los uruguayos también estaban en una buena posición en cuanto a los casos por millón de habitantes (1165.9). Pero el alza registrada desde la última semana de octubre hizo que fueran desplazados por Australia, el otro país ejemplo para la gestión del COVID-19, que quedaron en una mejor posición en este parámetro (1128.3).

Durante el martes recién pasado, el Ministerio de Salud Pública informó de 104 nuevos positivos, cifra que nunca se había visto tras la detección de los primeros casos, el 13 de marzo pasado. También se sumó un nuevo deceso, lo que acerca a la nación a las 70 víctimas.

Por las causas del intenso brote, las autoridades y experto tienen diversas teorías. Desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se señaló que la situación más compleja se vive en la frontera norte con Brasil, el país con más casos y fallecidos de Sudamérica.

Pero las explicaciones también estarían relacionadas con el comportamiento de los propios uruguayos, los que inicialmente habían sido alabados por su disciplina frente a la crisis.

“Hay una relajación en todos los ámbitos. Se perdió el miedo cuando, en este tipo de escenarios, el miedo opera como resguardo. Eso se ve mucho en reuniones, a veces de siete o diez personas, y se nota en el trabajo: aires acondicionados encendidos, ventanas cerradas, oficinistas juntos sin tapabocas”, expresó Susana Cabrera, profesora de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas, al diario El País.

Este problema quedó en evidencia con un brote ligado a un culto religioso en la ciudad de Tacuarembó, el que mantiene a cerca de 250 personas aisladas con 18 casos confirmados, entre los que se cuenta a un lactante de tres meses.

Los contagios en la “celeste”

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Los seleccionados de Uruguay antes que se informaran de los contagios de coronavirus en los entrenamientos. (Foto: AUF)

El rebrote del coronavirus en Uruguay también se vio reflejado en el fútbol, una de las actividades más preciadas por su comunidad, la que registró varios contagios en su selección.

En su último reporte, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) notificó  siete contagios en el grupo de jugadores, técnicos y dirigentes que se reunieron para preparar los encuentros ante Colombia y Brasil por las clasificatorias para el Mundial de Qatar 2022.

El fin de semana pasado, la escuadra dirigida por Óscar Washington Tabárez confirmó el COVID-19 positivo de Luis Suárez, una de sus máximas estrellas, quien se perdió el encuentro del martes ante los brasileños. Atlético de Madrid, el club donde milita el delantero, reclamó eventuales faltas en el protocolo del elenco “charrúa”.

Otras selecciones, como Ecuador, también presentaron casos durante la última fecha doble, pero ninguno tuvo el alcance e intensidad del combinado uruguayo.

Sobre el origen del brote, los medios uruguayos apuntan al Palmeiras, elenco donde juega Matías Viña, el que ha sumado varios infectados durante los últimos días, entre ellos el del chileno Benjamín Kuscevic.

Las medidas de las autoridades

El principal temor del presidente Lacalle Pou y de sus colaboradores es que la pandemia de coronavirus “se pierda de vista” en Uruguay y quede sin control en los contagios. Ante esto se apostará a un fuerte aumento de la capacidad de testeo y de trazabilidad.

“La primera línea es el aumento significativo de la capacidad de testeo para estar como siempre un paso adelante en esta batalla. En la segunda línea, el tema de los rastreadores”, expresó el martes el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas.

La autoridad admitió que “razonablemente tenemos que pensar que la cantidad de casos seguirá en aumento”, apuntando principalmente a los jóvenes, quienes serán los más afectados con el rebrote, y que podrían llevar el SARS-CoV-2 a las personas más vulnerables.

Por el momento, el confinamiento no aparece en el horizonte de las autoridades, que siguen apostando por la responsabilidad individual de sus ciudadanos y en el trabajo de su sistema de salud, el que aún responde de buena forma ante el incremento de contagios.

Un ejemplo de ello fue un comunicado lanzado por el Gobierno, en donde “exhortó” a los ciudadanos y “especialmente a los estudiantes” a no realizar fiestas numerosas durante las celebraciones de fin de año. 

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