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Descubren en la Antártica el huevo más grande de la era de los dinosaurios

El fósil fue hallado por investigadores chilenos en las cercanías de Isla Seymour. Tras investigaciones se descubrió que se trataba de un reptil de la era Mesozoica.

Descubren en la Antártica el huevo más grande de la era de los dinosaurios
Descubren en la Antártica el huevo más grande de la era de los dinosaurios

El hallazgo de un huevo gigante en la Antártica se transformó en uno de los mayores descubrimientos paleontológicos del último tiempo, el que tiene a investigadores chilenos como sus principales protagonistas.

La revista Nature confirmó que un fósil encontrado durante el año 2011 por expertos del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) y de la Universidad de Chile en las cercanías de Isla Seymour corresponde al de un reptil de gran tamaño de la era Mesozoica (la era de los dinosaurios).

Todo ocurrió hace nueve años cuando un equipo liderado por David Rubilar, jefe del Área de Paleontología del MNHN, visitó esta zona del continente helado, en el marco de una expedición a cargo del Instituto Antártico Chileno (INACH). La isla Seymour es conocida por contar con gran cantidad de fósiles, lo que la hace una zona que genera un gran interés para la paleontología, además porque está bien definido el límite K/P, esto es, el momento en que termina la era Mesozoica y comienza la Cenozoica (era de los mamíferos).

Durante la expedición tanto Rubilar como sus acompañantes advirtieron una estructura laminar ubicada cerca de un curso de agua. Tras extraer esta estructura, notaron que tenía una forma que se asemejaba a la de una bolsa doblada, sin poder llegar a mayores conclusiones sobre lo encontrado. Posteriormente, consultaron con otros paleontólogos y geólogos presentes sin llegar a una conclusión. Tuvo que pasar casi una década antes de que se supiera sobre el origen de esta extraña estructura. Eran los restos de un huevo de un reptil marino gigante.

En todo este tiempo el huevo estuvo siendo analizado por la Universidad de Texas en Austin, la que finalmente determinó que correspondía a un mosasaurio, un símil a un reptil marino que puede describirse como “lagartijas gigantes adaptadas al agua, directamente emparentados con lagartos monitores de lengua bífida, como el dragón de Komodo y serpientes”.

“En las mismas rocas donde descubrimos este huevo se han descubierto abundantes restos de mosasaurios y plesiosaurios, ambos reptiles marinos de gran tamaño. Sin embargo, como el huevo eclosionó, es decir, al no tener embriones, no podemos asegurar a qué animal pertenece específicamente”, aseveró Rubilar.

Los mosasaurios y plesiosaurios eran muy abundantes en el periodo Cretácico, con fósiles que se han desenterrado en varios puntos del planeta.

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