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El accidente que dejó a Rafael Gumucio internado en el epicentro del coronavirus en Nueva York

El periodista y académico relató su experiencia en una columna que fue publicada por el diario español El País.

El accidente que dejó a Rafael Gumucio internado en el epicentro del coronavirus en Nueva York
El accidente que dejó a Rafael Gumucio internado en el epicentro del coronavirus en Nueva York

Fue a través de una columna publicada en el diario español El País que el periodista Rafael Gumucio dio a conocer la situación que atravesó hace unas semanas cuando fue internado en un hospital de Nueva York, uno de los epicentros de contagio de coronavirus, donde la cifra supera los 260 mil infectados.

Según explicó, todo comenzó el domingo 19 de abril cuando “andando en bicicleta por Sammy’s Beach en East Hampton”, se rompió las dos muñecas. Testigos de lo ocurrido intentaron socorrerlo pero ninguno fue capaz de acercarse por miedo a ser contagiado.

A pesar del miedo a raíz del accidente que sufrió, su pánico comenzó al darse cuenta que sería derivado a un hospital plagado de enfermos con coronavirus. “Me explicaron que el hospital estaba partido en dos, y que me iban a llevar a la parte donde no llegan los enfermos de COVID-19. Pero no pude dejar de ver, en el estacionamiento de urgencias, las carpas donde filtraban los posibles casos de coronavirus”, relató el también académico.

A pesar de todo, “la paciencia de las enfermeras y los enfermeros de Southampton Hospital fue completamente ejemplar. Se prodigaban en lluvias de “Hi honey” y “en cuánto medirías tu dolor en una escala de 1 a 10”, además de preguntarme cientos de veces mi impronunciable apellido”. Junto con eso, además de anunciarle que sería tratado con fierros por su lesión, a Rafael Gumucio le informaron que no padecía del virus que ha dejado estragos en el mundo.

“Hay algo más fuerte que la vida o la muerte. Es la no muerte. Eso era esa mañana, un no-muerto en el corazón mismo de la muerte. Esa es, quizás, la razón por la que no escribiré nunca esa posible novela, que tiene tantos episodios cómicos, trágicos y esperpénticos. Porque es casi imposible contar el impúdico sentimiento de no morirse mirando por una ventana que tantos otros dejaron de poder mirar”, fue su reflexión final.

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