Ambiente

El nuevo rostro del Mapocho: sin aguas servidas y con distintas clases de peces

El responsable de este cambio fue el Plan de Saneamiento que lideró Aguas Andinas, y cuyo propósito fue claro: terminar con la totalidad de las aguas servidas urbanas.

Nuevo rostro del Mapocho: sin aguas servidas y con peces
Nuevo rostro del Mapocho: sin aguas servidas y con peces

Hace seis años que Santiago tiene el 100% de sus aguas servidas descontaminadas debido al Plan de Saneamiento de la Región Metropolitana. Gracias a éste, hoy se pueden encontrar peces en el río Mapocho, tanto aguas abajo de la ciudad como en la zona de las Biofactorías de Aguas Andinas, un panorama muy distinto al de antaño, en donde lo que predominaba era la contaminación producto de las descargas de aguas domiciliarias e industriales.

Así, poco a poco, la situación fue avanzando positivamente, y ya en 2017 los resultados de un estudio -que realizó el Centro de Ecología Aplicada- arrojaron mejoras en cuanto a los parámetros fisicoquímicos y bióticos en el eje longitudinal del río. Además, y como uno de los aspectos más destacables, se encontraron tres tipos de peces: dos correspondientes a especies nativas, específicamente Basilichthys australis y Trichomycterus areolatus; y una especie introducida en la zona que comprende Padre Hurtado, Talagante y El Monte, la denominada Gambusia affinis.

Por otro lado, a través de este estudio -que abarcó desde el sector de Lo Barnechea hasta aguas abajo de las Biofactorías La Farfana y Mapocho – Trebal, también se logró detectar la presencia de aves, tales como la gaviota dominicana, la golondrina de dorso negro, el tordo, queltehues y tórtolas, además de reptiles y mamíferos en diferentes áreas del río.

Este es resultado de un plan cuyos inicios se remontan a 1999, cuando Aguas Andinas tomó el liderazgo en la materia y tan sólo el 3% de las aguas servidas de la Región Metropolitana eran descontaminadas. “Podemos decir con orgullo que descontaminamos el 100% de las aguas servidas de la Región Metropolitana, lo que ha traído numerosos beneficios para las personas, especialmente en salud, eliminación de malos olores y recuperación de espacios. El programa de seguimiento ambiental es un componente integral de cualquier plan de manejo de sistemas acuáticos y debería permitir evaluar la amplitud y significancia de los cambios que sucedan en el ecosistema a raíz del plan de descontaminación de aguas servidas realizado”, señaló Eugenio Rodríguez, director de gestión del Servicio de Aguas Andinas.

“Mapocho Urbano Limpio”

El primer desafío al que se enfrentó Aguas Andinas en aquél entonces no sólo apuntaba a construir plantas de tratamiento, sino que también tenía que ver con diseñar e implementar un programa para lograr la descontaminación total de las aguas de la cuenca, tanto desde el punto de vista de la materia orgánica como de su carga bacteriana.

En vista de ello, se determinó que el proyecto inicial contara con dos partes: una sería el Plan de Saneamiento del Gran Santiago, el cual incluía la construcción y operación de tres grandes plantas de tratamiento. Y otra consistiría en el Plan de Saneamiento de Localidades, el que consistía en la instalación y gestión operativa de 12 plantas de tamaño mediano y pequeño para descontaminar otras 23 localidades de la Región Metropolitana.

Y así, en este camino de búsqueda de mejoras medioambientales, en 2010 surgió un nuevo proyecto: “Mapocho Urbano Limpio”, cuyo objetivo era terminar con las aguas servidas. Gracias a esta medida, se clausuraron las 21 descargas de alcantarillado que se vertían al cauce del Mapocho. Esto último se consiguió con la construcción y operación permanente de un colector de 29 kilómetros, que va desde Las Condes a Maipú, recogiendo las aguas servidas para llevarlas a las Biofactorías de Aguas Andinas.

Pero eso no era todo, pues aún faltaba una última –y no menos importante- etapa: construir la Planta Mapocho, la cual finalmente comenzó a operar a fines de 2012. Con este acontecimiento, Santiago se situó como la primera capital en América Latina en descontaminar la totalidad de sus aguas servidas urbanas.

 Energía y valorización de residuos

La recuperación del agua del Mapocho, del río Maipo y del Zanjón de la Aguada es un hito ampliamente valorado por todos. Sin embargo, esto no ha sido lo único positivo que ha traído el proceso de descontaminación de aguas servidas, ya que también ha derivado en la creación de subproductos beneficiosos en términos medioambientales, tales como biosólidos y biogás.

De esta manera, ha nacido un innovador proyecto, referente a la transformación de las plantas de tratamiento en Biofactorías. “Esto es un paso gigante en la protección del medio ambiente. Nuestras plantas convertidas en biofactorías tendrán autonomía energética, gracias a la valorización de los residuos producidos en el proceso de descontaminación de las aguas servidas de la ciudad, lo que redundará en cero emisiones al medio ambiente”, detalló Eugenio Rodríguez.

Con ello, se impone un nuevo modelo de paradigma, uno en donde las aguas servidas sean vistas como materia prima para generar recursos. De hecho, Aguas Andinas –en un plazo de alrededor cinco años- podría ser parte del selecto grupo de empresas que han logrado reducir sus emisiones a cero y que se autoabastecen energéticamente de la mano de los procesos de su propia operación.

Dentro de este contexto, Aguas Andinas desarrolló en La Biofactoría Gran Santiago, ex planta La Farfana, una planta de Biometanización que -a través de un convenio con la principal empresa de gas de ciudad de Santiago- inyecta biometano a la red de gas natural, para así abastecer a cerca de 30 mil hogares.

En la Biofactoría Mapocho-Trebal, el biogás producido se utiliza para generar energía térmica y electricidad, y de esta forma,  autoabastecer la necesidad energética de operación de la planta. Incluso, durante el segundo semestre de este año se comenzará a procesar ahí los biosólidos de todas las plantas de tratamiento -medianas y pequeñas- de la Región Metropolitana, lo que aumentará su capacidad de cogeneración a través del aprovechamiento del 100% del biogás producido, y lo que significará que el requerimiento energético de la biofactoría será totalmente autosustentable.

En tanto, y con respecto a los biosólidos, la compañía sanitaria levantó un centro especialmente diseñado para el acopio, la investigación y la distribución de este fertilizante, logrando que un 43% de las más de 300 mil toneladas producidas cada año en las plantas sean distribuidas en distintos predios agrícolas de la región. Esto, se traduce en un aporte a la reforestación y recuperación de suelos agrícolas degradados, al mismo tiempo que disminuye la disposición de este producto en rellenos sanitarios. “La meta ahora es aprovechar el 100%, insistiendo en el uso agrícola, pero también obteniendo energía, insumos para fabricación de cemento, y arena para construcción”, resaltó Eugenio Rodríguez.

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