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Opinión

100 al 100

100 al 100 100 al 100

Cada uno de estos primeros cien días de trabajo de nuestra coalición gobernante tiene su historia que contar, cada uno su afán.

Geoconda Navarrete Arratia

Por


Intendente Regional de Aysén

Hace poco cumplimos nuestros primeros 100 días como Gobierno. Un hito que más allá de su connotación mediático-cuantitativa –100 días, un centenar de días, un trimestre– queremos significar desde su dimensión ulterior, desde su ritmo e intensidad. Han sido unos días de trabajo al ciento por ciento; intensos, desde la mañana a la noche, marcados por su energía renovadora de querer hacer las cosas lo más cercano a la perfección. En ello no hemos dejado esfuerzo por hacer.

Hemos pasado más horas recorriendo la región que en nuestras oficinas, desplegando nuestro gabinete y funcionarios en la calle, en compañía de cinco ministros de Estado que nos han visitado (Energía, Agricultura, Medio Ambiente, Bienes Nacionales y Salud), dialogando con alcaldes, concejales y vecinos.

Ni los contratiempos ni la adversidad emergente han logrado amedrentarnos en ese propósito inclusivo. Escuchamos lo que tenemos que escuchar, tomamos nota de críticas e inquietudes oficialistas, opositoras y sociales, incluso, autocríticas, pero seguimos trabajando por y para las personas, independiente de sus ideologías y sensibilidades. Gobernamos para todos, sin distinción alguna; a nadie le preguntamos por quién votó. Ese es nuestro norte. No nos perdemos. Esta gestión está instalada y empoderada de su misión.

Por ello, cada uno de estos primeros cien días de trabajo de nuestra coalición gobernante tiene su historia que contar, cada uno su afán. Nos hemos hecho cargo de tareas inconclusas del gobierno anterior, pensando más que en la ventaja comparativa, en el bienestar de las personas, como cuando acudimos a Puerto Aguirre a ratificar y activar el subsidio para los pescadores artesanales afectados por la marea roja; o cuando resolvimos la situación habitacional de 142 familias de Aysén, cuyas casas quedaron a medias, tras el abandono de la empresa constructora; o cuando gestionamos con el Consejo Regional los recursos suplementarios para que 152 familias de Coyhaique y 50 de Cochrane puedan concretar el anhelo de la casa propia.

Nuestra misión como autoridad regional es representar al Presidente de la República frente a la comunidad y dirigir los destinos de la región como un bloque de cuatro partidos políticos (UDI, RN, Evópoli y PRI), en un marco de conciliación entre los intereses ciudadanos y los legítimos intereses partidistas, siempre en pos del objetivo gubernamental: contribuir al desarrollo ciudadano. En ese sentido, debemos entender la inquietud y las diversas visiones intramuros; todos queremos que las cosas se hagan a la brevedad, pero la contingencia impone su propia vorágine, frente a la cual no siempre podemos sustraernos, razón por la que hacemos un llamado a la cautela, a ser pacientes en el objetivo ulterior: hacer la pega hasta estar seguros que lo hemos hecho todo, al 100 por ciento, como merece nuestra región y nuestro país.
Hemos cumplido el instructivo presidencial de disminuir lo más posible el déficit fiscal de arrastre, cuidando las finanzas públicas mediante la optimización de los recursos disponibles, y aprender a ahorrar en gastos supletorios o prescindibles. No obstante, ante la eventual incertidumbre por el recorte presupuestario en la partida de Salud a nivel nacional, estamos en condiciones de garantizar la atención sanitaria en toda nuestra región, tanto en cantidad como en calidad. No habrá merma alguna en atención clínica ni en equipamiento.

La última encuesta Plaza Pública-Cadem que le otorga un 60% de aprobación a la gestión del Presidente Piñera es un tremendo aliciente y un gran desafío. Sin embargo, no podemos ser autocomplacientes. Más allá de intereses particulares, lo que debe unirnos es la visión regional, así lo dijimos el día que asumimos: todos estamos convocados, tanto Chile Vamos como aquellos sectores de la oposición que quieran contribuir con altura de miras, lo que no obsta la crítica, en especial, la crítica constructiva, y desde esa base conciliadora, trabajar por el bien común.

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