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Opinión

Ambientalistas y la oposición a la fotosíntesis

Ambientalistas y la oposición a la fotosíntesis Ambientalistas y la oposición a la fotosíntesis

"A partir de ésta se produce prácticamente toda la materia orgánica de nuestro planeta y se garantiza toda la alimentación de los seres vivos".

Francisco Salinas

Por


Asesor Fundación Ciudadano Austral

Hace unos días atrás, la directiva de Evopoli salió a marchar contra el CO2 – uno de los componentes de la fotosíntesis- para salvar el planeta. Al día siguiente, el diputado Felipe Kast, fundador de este partido liberal y de centro, dijo en una entrevista que “la fragilidad del medioambiente amerita que el que contamine más, pague más”. Kast destacó que la propuesta para elevar los impuestos a las emisiones de CO2 , no sólo permitiría compensar la menor recaudación que generará la reforma tributaria, sino que además permitiría castigar a las industrias contaminantes, es decir a los emisores de CO2.

La iniciativa de Evopoli tuvo buena acogida entre los verdaderos socialistas. Al economista Claudio Agostini le pareció “una buena idea, es un impuesto eficiente y además genera recaudación que puede llegar a ser relevante en magnitud.” Además añadió que “habría que cobrarlo a fuentes móviles también”. Lo único cierto es que este impuesto generará más recursos para el Estado, la institución menos productiva, pero más organizada de la sociedad, y que cuando los verdaderos socialistas vuelvan al poder, el impuesto se va a cobrar “a fuentes móviles también”, como sugirió Agostini. Pero el impuesto no logrará detener la contaminación, porque el CO2 no es un gas contaminante y además genera una recaudación marginal, si es lo que ellos buscan.

El profesor de física de Princeton, William Happer, rechaza que se considere al CO2 como un ‘”contaminante”, o que se diga que el CO2 está “envenenando la atmósfera”, y que se promueva “la minimización de nuestra huella de carbono. Esto me recuerda un comentario de George Orwell”, dijo Happer a una comisión del congreso de EEUU, “Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento. El CO2 no es un contaminante y no es un veneno y no debemos corromper el idioma privando las palabras contaminante y veneno de su significado original”.

El CO2 ocupa el 0,038% de la atmósfera y los humanos somos responsables de cerca del 3,4% del total de las emisiones de este gas. El CO2 es fundamental para retener la radiación infrarroja, lo que produce a escala planetaria un efecto similar al observado en un invernadero. El efecto invernadero es esencial para la vida del planeta: sin la “contaminación” del CO2 ni el vapor de agua, la temperatura media de la Tierra sería unos 33° C menos, del orden de 18° C bajo cero, lo que haría muy poco viable la vida en este planeta.

Además de evitar que nos congelemos, el CO2 es fundamental en el proceso biológico más importante de la Tierra: la fotosíntesis de las plantas verdes. A partir de ésta se produce prácticamente toda la materia orgánica de nuestro planeta y se garantiza toda la alimentación de los seres vivos. El CO2 es absorbido por las hojas, junto con el agua (H2O), que es absorbida por las raíces. Durante esta reacción se produce oxígeno (O2), que es emitido al aire o al agua y es utilizado para la respiración de otros seres vivos. Mediante el proceso de la fotosíntesis la energía solar es acumulada en forma de compuestos químicos, que al ser consumidos por los seres vivos liberan esa energía y sirven para mantener los procesos vitales en las células (calor, movimiento, etc.) Sin plantas verdes no sería posible la existencia de los seres humanos, ni la de los burócratas.

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