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Opinión

Animadores al debe

Animadores al debe Animadores al debe

Son seis décadas que anoche pasaron totalmente desapercibidas con una entrada de los anfitriones que de triunfal no tuvo nada y que lamentablemente destacó por los serios problemas técnicos que ya encendieron las alarmas durante la transmisión de la gala el viernes pasado.

Antonio Sandoval Cañón

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Es Periodista de la Universidad de Santiago de Chile y realizó un Magíster en Ciencias de la Comunicación en la misma casa de estudios, especializándose en Periodismo Digital. Se ha desempeñado como editor periodístico en medios de comunicación radiales, escritos, web y televisivos. En la actualidad dicta cursos periodísticos en diversas instituciones de Educación Superior

María Luisa Godoy y Martín Cárcamo son, aunque no lo quieran, el centro de la atención, aplausos, críticas y también pelambre de esta nueva versión festivalera que cumple 60 años. Si pues, son seis décadas que anoche pasaron totalmente desapercibidas con una entrada de los anfitriones que de triunfal no tuvo nada y que lamentablemente destacó por los serios problemas técnicos que ya encendieron las alarmas durante la transmisión de la gala el viernes pasado.

Una de las más perjudicadas fue la representante de Perú en la competencia internacional, Susan Ochoa, quien al comenzar los acordes de su tema “Ya no más”, recibió un monumental acople de micrófono y cero retorno de su voz, lo que le impidió cantar. Salen los animadores para tratar de solucionar el impasse, ignorando la máxima que se enseña a todos quienes trabajan en la pantalla chica: “no se televisan excusas”.  

El homenaje a Lucho Gatica fue la justa reverencia que el escenario “latino más importante del mundo” (chapa con que se vende el festival este año) le debía a una de las voces más importantes nacida en nuestro país, y que encontró refugio en México durante décadas hasta el día de su muerte.

María Luisa y Martín están al debe. Puede que sean los nervios de la primera jornada, pues experiencia tienen. Más aún Cárcamo, quien aparte de jugar de local en la Ciudad Jardín, fue el pilar de su pareja. Godoy, por su parte, no es despampanante ni avasalladora, muy por el contrario, es una mujer amable, afable y correcta, todos atributos que no sé si sirvan para estar sobre el autodenominado “escenario más importante de Chile”.

Por algo Francisca García-Huidobro dijo que a su amiga Mari “le faltaba ser más rostro”… eso lo pronunció durante el debut del espacio “Échale la culpa a Viña”, engendro que nace de la alianza entre Canal 13 y TVN para este festival, y que vale la analizar en unos días más.

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