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Opinión

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"Que se mueran todos, menos quienes tienen capacidad mental incendiaria, aquellos que reflexionan con inteligencia intelectual y sienten desde la inteligencia emocional… Nicanor no muere, trasciende; Violeta ya lo intentó y resultó viva".

Patricio Araya

Por


Periodista y Licenciado en Comunicación Social (Usach).

Muere Nicanor, Francisco recula, Piñera unge, Alexis levita. Sin duda, una semana extraña, colmada de altibajos; de múltiples sentimientos e infinitos antisentimientos. La muerte, el arrepentimiento, el poder, el fruto, todo en un manojito, como claveles apretujados. Una muestra variopinta –como dirían los siúticos– de un país variopinto. La semana de los anti. Se va el antipoeta –por favor paren con esa lesera de “buen viaje”, “vuela alto”, Nicanor; Su Santidad cambia la palabra “prueba” por “evidencia” y se transforma en anti infalible; Sebastián revela el misterio del verano y deja de ser antipático para los curiosos; Sánchez se pone la misma camiseta 7 de Beckham y se consolida como el anti loser chileno. El poeta de San Fabián de Alico se aburre de ser un hombre imaginario, ahora es anti humano, inmaterial, como su cerebro creador; Jorge Mario lo piensa mejor y asoma como anti Papa: tal vez Barros esté un poco embarrado; SP duda entre Pedro de Valdivia y Diego de Almagro (hay un ministro que se equivocó pasándole el dato) ¡qué importa!…el cabro chico de Tocopilla la chuteará por 290 palitos por semana. Una semana corta y precisa; la muerte y la vida se dan la mano y la espalda al mismo tiempo.

Con Nicanor se van 103 años de locura, de antipoesía hecha con artefactos, desaparece esa cascada irreverente de la imaginación y la desesperanza; el antipoeta se lleva consigo más de un siglo de viaje entre los peñascos del río Ñuble y la arena rústica de Las Cruces; entre Macul y Oxford. La muerte de un vate es una cuestión difícil de imaginar, difícil de superar, ¿quién lo reemplaza en este arte del hacer pensar a otros, de inventar ilusiones sobre el lomo de una palabra?, ¿acaso ya no han muerto demasiados poetas que se han mandado a cambiar sin explicación alguna?

Que se muera cualquiera, por último, un economista, que lo único que sabe hacer es explicarse el mundo desde una calculadora, pero que no se mueran seres humanos como Nicanor, con sus artefactos provocadores (“Llore si le parece, yo x mi parte me muero de risa”), irreverentes y desconcertantes (“Silencio mierda, que levanten la mano los que quieran resucitar, un paso al frente los que quieran rejuvenecer”), entrópicos (“Mi posición es ésta: el poeta no cumple su palabra, si no cambia los nombres de las cosas”); premonitorios (“la izquierda y la derecha unidas, jamás serán vencidas”)… Que se mueran todos, menos quienes tienen capacidad mental incendiaria, aquellos que reflexionan con inteligencia intelectual y sienten desde la inteligencia emocional… Nicanor no muere, trasciende; Violeta ya lo intentó y resultó viva.

El Vaticano tiene un residente atípico, un anti argentino humilde que admite sus errores, un anti Sumo Pontífice Romano, un pastor que huele a oveja; el Manchester United tiene a un mozalbete que le dio tres patadas en el culo a la vida y se paró en el techo del mundo, un antidepresivo, un winner; ¿Piñera será anti algo? Hoy se ha comprometido a ser anti pobreza, asegura que le incomoda tener a millones de chilenos viviendo bajo la línea de la pobreza. Alexis aterriza en Old Trafford. Parra se lleva todo, pero nos deja su bacinica con tapa de olla. “La poesía se ha portado bien/Yo me he portado horriblemente mal/La poesía terminó conmigo”. No ha terminado contigo, vive en tu bacinica, y Francisco en su basílica romana, pensando en su embarrada, mientras el tocopillano danza en el Teatro de los Sueños.

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