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Opinión

Cuando existe voluntad, todo es posible

Cuando existe voluntad, todo es posible Cuando existe voluntad, todo es posible
Geoconda Navarrete Arratia

Por


Intendente Regional de Aysén

Por casi una hora se extendió la incertidumbre que vivimos el pasado viernes 23 de noviembre, junto al Seremi de Economía, luego que el piloto del avión que habíamos abordado en Balmaceda con destino a Santiago, anunciara que el despegue se encontraba retrasado, debido a un inconveniente técnico relacionado con el sistema de ventilación de la aeronave.

Nada particular para un vuelo comercial, pero muy apremiante para los que en ese momento necesitábamos llegar a la capital para reunirnos con los pescadores y el Subsecretario de Pesca. Nuestro viaje era de vital importancia en el marco de una reunión clave para el futuro inmediato de la pesca artesanal en nuestra región.
En los días previos habíamos sido testigos y protagonistas a la vez de una situación que podría haber escalado a la categoría de conflicto, de manera que hacerle frente resultaba impostergable; por ello, nuestro despegue no era cuestión de esperar el siguiente vuelo: teníamos que llegar a esa cita, y por fortuna, lo conseguimos. Ya en Santiago, las partes pusimos las cartas sobre la mesa y la conversación fluyó y el acuerdo se instaló como producto de dos consideraciones fundamentales: voluntad dirigencial y disposición política real de llegar a un lugar común.

En la víspera, cuando nos reunimos con los pescadores artesanales en la Intendencia de Aysén, coincidimos en que el conflicto en ciernes tenía como origen el desacuerdo transversal con el informe elaborado en agosto pasado por el IFOP, el que determinó la disminución de la cuota extractiva de la merluza austral para 2019, basado en parámetros no compartidos por los hombres de mar, y que impedía mantener la cuota vigente.

El informe ya había sido observado por la Subsecretaría de Pesca, por lo que con urgencia se solicitó uno nuevo, el que esta vez deberá considerar los criterios del comité de manejo de la merluza –instancia integrada, entre otros, por los propios pecadores y la autoridad competente– para establecer el nivel de riesgo de la especie que fije una nueva cuota para el próximo año.

A través del Subsecretario de Pesca Eduardo Riquelme, el Gobierno les pidió a los pescadores un voto de confianza para un entendimiento definitivo, que bien podría emanar en los próximos días, tras las conclusiones del comité de manejo; mientras que los dirigentes salieron esperanzados de la cita “de no tener que llegar a aplicar medidas de fuerza para poder conseguir algo que es razonable”.

Al calor (humano y climático) de una reunión donde cada uno habló con sinceridad, sin guardarse demandas ni emociones, y sin generar ni hacerse falsas expectativas, hubo reconocimiento mutuo de voluntades y capacidades de las partes, y sobre todo, que existe un trabajo, tanto del Gobierno como de los pescadores artesanales, de arribar a buen puerto, porque, así quedó consensuado, nadie quiere repetir un escenario como en 2012, cuando se agotaron la tolerancia y el diálogo, y la región se vio envuelta en hechos que nadie quiere repetir
Nuestra Patagonia está llena de oportunidades actuales y potencialidades que están al alcance de la mano del que quiera cogerlas, cada una de las cuales requiere de esfuerzo sincero y trabajo duro. Es hora de construir región, no de jalonarla hacia el atraso y la desesperanza. Por ello, regresamos convencidos que siempre es posible conversar, llegar a acuerdos. Siempre se puede. En especial, cuando el avión regresa en plenas condiciones.

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