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Opinión

#Cuentalo: nos quieren muertas pero mártires, nunca sobrevivientes

#Cuentalo: nos quieren muertas pero mártires, nunca sobrevivientes #Cuentalo: nos quieren muertas pero mártires, nunca sobrevivientes

"¿Cuáles son las señales que nos entrega la justicia? Quizás la pregunta principal sea si existe realmente algo parecido a la justicia en un sistema patriarcal donde algunos corren con ventaja".

Karen Denisse Vergara Sánchez

Por


Periodista e investigadora en temáticas de género y violencia

Estos días han estado plagados de noticias. El juicio hacia los violadores de La Manada, en España, volvió a romper los cimientos de esa confianza que nos esforzamos en construir, esperando en vilo una sanción ejemplificadora que entregue la señal de que un asalto sexual de tal magnitud no quedaría en la impunidad. Pero nada de ello ha ocurrido, han negado la violación por que según ellos la víctima no opuso resistencia. Entre cinco hombres, de noche, sola. Morir o acatar. Nos prefieren muertas pero mártires, no nos quieren sobrevivientes.

¿Cuáles son las señales que nos entrega la justicia? Quizás la pregunta principal sea si existe realmente algo parecido a la justicia en un sistema patriarcal donde algunos corren con ventaja.

Prendo la televisión este lunes por la mañana. La televisión nuevamente haciendo gala de su nula preparación en temas de género, demostrando lo que la sociedad y los medios nos hacen creer: que el abuso se da bajo ciertas circunstancias especiales. Hoy en los matinales se discutía la culpabilidad o inocencia de Herval Abreu, director icónico de teleseries en Canal 13, con unos animadores conduciendo como interlocutores válidos para hablar de violencia sexual y abuso de poder, como teniendo la potestad de discutir cuando un acoso o abuso es “menos relevante o justificable”. Siempre quitándole la importancia y el peso a lo ocurrido, dejando que nuevamente las televidentes que arrastran las mismas experiencias en sus casas o trabajos naturalicen los hechos que les ocurrieron a ellas y sigan guardando silencio. Seguimos reproduciendo un sistema que condenará a muchas mujeres y niñas a la vergüenza y la omisión. A callar aún cuando estemos viviendo o presenciando estos hechos.

En Chile, solo dos días después de lo ocurrido con el fallo de La Manada, fallece la pequeña Ámbar, víctima de un sistema que no supo velar por sus derechos, dejándola a merced del hombre bestial que había prometido protegerla y al cual nadie investigó.  ¿Podemos seguir hablando de hechos aislados cuando la mayoría de las mujeres abusadas ha conocido a su victimario de toda la vida? ¿Podemos seguir hablando de solucionar estos problemas en privado? La escalada de violencia machista y la justicia impune, deben ser temas que se incorporen en las discusiones internacionales sobre cómo estamos velando por la aplicación de la justicia y por sobre todo, de qué manera estamos actuando como sociedad para prevenir estos hechos a largo plazo, pues nada sacamos con endurecer las penas, si a las generaciones siguientes las seguimos criando con la idea de que las mujeres son un objeto de consumo y de demostración de poder.

Bajo la consigna del #Cuéntalo esta semana las redes sociales se han llenado de historias personales, familiares y de amigas que han enfrentado abusos, violencia y muerte a manos de la violencia machista en el mundo. Me hice parte de los testimonios con una experiencia personal, y también recordando el caso de Magaly Carriel, mujer de 63 años, que en Talcahuano, que tras un accidente cerebrovascular fue degollada por su pareja, quien tenía antecedentes de violencia pero aún así había quedado como su cuidador. Su caso apenas fue abordado por los medios en marzo de 2016, porque era mayor y de región.

Los femicidios obtienen más cobertura cuando las víctimas son jóvenes, validando una vez más la sociedad patriarcal donde nos situamos, donde la mujer como objeto de consumo y dominación, solo tiene rango de acción mientras sea parte del estereotipo. Así lo comprueban los medios, cuando vuelven a mostrar imágenes de las jóvenes actrices que alguna vez acusaron a Abreu. El morbo vende, la realidad y el peligro al que estamos expuestas, no.

Virginie Despentes nos dice que ya es hora de darnos cuenta que detrás de cada campaña como el #Cuéntalo, nos estamos exponiendo nosotras, pero ¿dónde están quienes perpetraron nuestros acosos, abusos y violencia? si hablamos que la gran mayoría de las mujeres vivió algún hecho de abuso en algún momento de su vida ¿podemos hablar de una buena vez que la gran mayoría de los hombres también cometió un acto violento? Porque hoy por hoy solo estamos viendo a las víctimas, cuando quienes deberían estar en el foco de atención son los hombres que perpetraron abusos, pactos de silencio y que vieron hechos deleznables encima de sus narices.

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