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Educación

Desafíos para la mejora de la convivencia escolar

Desafíos para la mejora de la convivencia escolar Desafíos para la mejora de la convivencia escolar

"Mejorar la calidad de las relaciones que se dan en nuestras aulas y escuelas pasa necesariamente por un trabajo sistemático, planificado, que considere a todos los niveles y la participación de todos los estamentos de nuestro sistema educativo enfatizando el trabajo promocional y preventivo".

Verónica López

Por


Directora, Centro de Investigación para la Educación Inclusiva & Programa de Apoyo a la Convivencia Escolar PACES.

Verónica López
Paula Ascorra
Juan Pablo Álvarez

Hace algunas semanas se celebró el Día Nacional de la Convivencia Escolar en nuestro país, instancia en la cual el Ministerio de Educación llamó a tomarlo “como una oportunidad para realzar la importancia que tiene el aprendizaje de la convivencia en la formación integral”. Como Programa de Apoyo a la Convivencia Escolar PACES (www.paces.cl) y el Centro de Investigación para la Educación Inclusiva (www.eduinclusiva.cl) sabemos que la gestión de la Convivencia Escolar es un desafío permanente, que va más allá de un día, y recogimos esta invitación a celebrar como una instancia para reflexionar colectivamente sobre los avances y desafíos que tenemos en esta materia.

La Superintendencia de Educación entregó datos en los que se indicaba que el 47,5% de las agresiones psicológicas y el 35,8% de las agresiones físicas denunciadas se dan al interior de la sala de clases. Información sin duda preocupante, a partir de la cual Sebastián Izquierdo, Superintendente de Educación, propuso una alianza de toda la comunidad escolar centrando los esfuerzos en el aula. Con el objetivo de aportar en esta discusión proponemos tres ejes de trabajo que –desde nuestra perspectiva- son necesarios de atender para promover la buena convivencia escolar y la inclusión educativa, generando condiciones favorables para el aprendizaje de nuestros y nuestras estudiantes.

1. Coincidimos en la importancia de mejorar las relaciones que se dan dentro del aula, entendiendo que este es un nivel fundamental dentro del entramado dinámico de sistemas que compone la Escuela, respecto del cual debemos considerar también otros factores como el clima escolar, aspectos del entorno y de políticas de los establecimientos educativos. Por ende, el abordaje de la Convivencia Escolar debe ser planificado a nivel de sistema, como un conjunto de estrategias y acciones articuladas entre sí, bajo un objetivo común y reconocido como tal por la comunidad educativa.

2. La Ley de Violencia Escolar creó la figura del Encargado/a de Convivencia en los establecimientos, así como delegó en los Consejos Escolares -en el caso de los establecimientos con financiamiento público- y Comités de Buena Convivencia Escolar –para establecimientos privados- la función de promoción de la convivencia escolar y prevención de la violencia. A siete años de su implementación, la figura del Equipo de Convivencia ha emergido como una instancia relevante en la gestión de la Convivencia Escolar, cuya creación surge en gran parte por el débil impacto que han tenido los Consejos Escolares como espacio de toma de decisiones. Si bien han existido avances desde las orientaciones del MINEDUC en esta materia, es necesario apoyar y fortalecer el papel de los Encargados y Equipos de Convivencia Escolar, transitando desde la lógica del equipo encargado de los conflictos en un enfoque reactivo y de atención individual, hacia Equipos de Convivencia Escolar que sean gestores del cambio desde una propuesta promocional y preventiva, con un marcado enfoque pedagógico que releve el lugar del aula y la voz de los y las docentes.

3. La Ley de Subvención Escolar Preferencial y la Ley que creó el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad enfatiza la responsabilidad de los sostenedores en la gestión de la Convivencia Escolar. La investigación desarrollada por la Dra. Macarena Morales, Investigadora del Centro EduInclusiva, da cuenta de cómo los sostenedores actúan como andamios para las escuelas en la instalación de las políticas públicas emanadas desde el nivel central, además de funcionar como mini-superintendencias buscando prever y amortiguar los efectos punitivos del sistema educativo, como por ejemplo las multas que consigna la Ley de Violencia Escolar. Por ende, el nivel intermedio también necesita apoyo para poder trabajar efectivamente con sus escuelas, elemento relevante considerando la creación e implementación de los Sistemas Locales de Educación en el contexto de la Nueva Educación Pública.

Mejorar la calidad de las relaciones que se dan en nuestras aulas y escuelas pasa necesariamente por un trabajo sistemático, planificado, que considere a todos los niveles y la participación de todos los estamentos de nuestro sistema educativo enfatizando el trabajo promocional y preventivo. Esperamos que los ejes aquí tratados sean luces que abran la discusión y permitan la reflexión respecto a la manera en que concebimos y gestionamos nuestra convivencia escolar, para así avanzar en la construcción de una escuela verdaderamente inclusiva.

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