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Opinión

El abandono de la inocencia: El modelo liberal es muy superior al de la extrema izquierda

El abandono de la inocencia: El modelo liberal es muy superior al de la extrema izquierda El abandono de la inocencia: El modelo liberal es muy superior al de la extrema izquierda

"Antes que la educación sea gratuita para todos, lo que se hace es que se genera un sistema de competencia de mercado, y la igualdad se logra a través del CAE, un crédito blando a los estudiantes, que luego deberán restituir a la sociedad".

Rodrigo Barcia Lehmann

Por


Profesor Investigador de la Universidad Finis Terrae, Doctor en Derecho y magister en Economía.

Este gobierno que termina ha estado muy influenciado por la generación pingüina, que supo aprovecharse del legítimo malestar de nuestra sociedad. El proyecto de esta generación es y era, eminentemente, chavista y consistió en castigar al mercado, como mecanismo asignador de derechos de actuación, y reemplazarlo por el Estado. Dentro de esta concepción ética, con cierto fanatismo por cierto, se identificó lo bueno con el Estado y el abuso y la maldad con el mercado.

Por ello, se trató de descalificar a los que pensaban lo contrario como “neo-liberales” relacionando este pensamiento con el pinochetismo. Este planteamiento naturalmente es muy infantil y llevó a generar una Reforma tributaria y laboral, que han afectado fuertemente la inversión; una reforma educacional, que excluyó el capital privado de la enseñanza; e incluso, en los procesos de construcciones de hospitales, se desechó recurrir a licitaciones privadas, entre otros.

Todas estas políticas han dañado fuertemente el modelo económico liberal, que se formó mediante el consenso político durante los gobiernos de la Concertación y del primer gobierno del presidente Piñera, y que generaban crecimiento. Este escenario excluyó, dentro del proceso político, a la izquierda de centro y se apoderó de la Nueva Mayoría una izquierda fanática y extremista. Una izquierda que busca demoler todo lo avanzado en un proceso económico y social muy exitoso.

Cuando los frutos de estas disparatadas reformas se comenzaron a percibir, las críticas de sectores de centro izquierda no fueron escuchadas y se insistió tozudamente en la profundización de las reformas. A los críticos como Lagos y Escalona, se les calificaron como verdaderos traidores de la izquierda ultramontana.

Se logró hacer una pequeña purga contra el sector de centro izquierda y se trató de consolidar las reformas, levantando a Guillier como abanderado del sector, y dejar al Frente Amplio como segunda opción para el futuro. Esta pesadilla elitista, para la mayoría de los chilenos, se desvaneció en la segunda vuelta electoral. Ello por cuanto antes que los ciudadanos se manifestasen fuertemente a favor del Presidente Piñera, cosa que no hicieron en primera vuelta, votaron en segunda contra las citadas Reformas.

El verdadero mensaje electoral es un recuerdo casi nostálgico del centro político perdido (Piñera inteligentemente comenzó a apuntar fuertemente al centro después de la primera vuelta); pero sobre todo la gente falló contra el ideario político de la generación pingüina. Lo que las personas quieren es retomar el rumbo hacia el desarrollo con equidad. Y ello se logró de una forma casi inconsciente en Chile, después de la vuelta a la democracia, no a través de un sistema de igualdad material, sino a través de un sistema de igualdad de oportunidades (con muchas imperfecciones, por cierto). Y en materia social lo que se articuló fue un sistema de mercado en educación, salud, previsión social, y en muchos otros sectores; pero en el que la igualdad se genera a través de focalización.

Por ello, antes que la educación sea gratuita para todos, lo que se hace es que se genera un sistema de competencia de mercado, y la igualdad se logra a través del CAE, un crédito blando a los estudiantes, que luego deberán restituir a la sociedad. Esto se replica también, en menor medida, con el Serviu, las personas deben postular y juntar dinero y el Estado licita la construcción de viviendas sociales; en el sistema de AFP con sistema de mínimos garantizados, etc.

En pocas palabras, las soluciones en distintos sectores, era darle un rol primordial al mercado y generar igualdad a través de la focalización. El éxito de este modelo, nos llevó al ingreso a OCDE, a tener un superávit fiscal estructural, a casi terminar con la pobreza, a generar la mayor clase media que jamás ha tenido la historia chilena, etc.

Y este es el modelo que ha destruido la Presidenta Bachelet, copiando una forma un tanto autómata como el sistema europeo al del Estado de Bienestar, que se funda en la igualdad material en importantes sectores económicos; pero no aquilatando que el modelo chileno era superior.

Ello por cuanto asegura derechos sociales a la vivienda, educación, salud, entre otros, a través de la focalización, y de un modelo económico que garantizaba un alto nivel de crecimiento. La profundidad igualitaria, de este último modelo, depende de los recursos que se destinen a ello, y la implementación de políticas sociales que logren que los recursos no se distraigan y se apliquen eficientemente.

En pocas palabras, el modelo de igualdad de oportunidades puedo garantizar derechos fundamentales de mejor forma que el de igualdad material, por cuanto da una estabilidad económica, en materia de crecimiento, que el sistema de igualdad material se encarga de minar. Ello por una serie de factores. Uno de ellos es que el control sobre el Estado –que tiene un rol regulador-, es más eficiente en el segundo modelo; pero sobre todo porque si no existe una lógica de mercado –fundado naturalmente en el lucro- ese espacio es llenado por otras consideraciones, ajenas al sector regulado que genera pobreza y mal manejo de los recursos obtenidos de los sectores productivos de la sociedad. Y ello termina minado todo el sistema económico desde que la expansión de los derechos sociales concebidos en estos términos se transforma en incontrolable.

Para finalizar, las líneas precedentes tratan de demostrar que es fundamental deshacer las políticas sociales implementadas por Bachelet, y volver a un modelo de igualdad de oportunidades y no material.

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